Dormir con luz podría estar relacionado con cambios en el corazón

Dormir en un ambiente iluminado, incluso cuando la luz es tenue, podría estar relacionado con alteraciones en la salud cardiovascular.
Un estudio publicado en European Heart Journal en septiembre de 2026 analizó a más de 11,000 participantes y encontró una asociación entre una mayor exposición a la luz durante la noche y ciertos cambios en la estructura y función del corazón.
La investigación utilizó información del UK Biobank y evaluó la exposición a la luz durante el sueño mediante sensores colocados en la muñeca. Los resultados sugieren que las personas expuestas a niveles superiores a aproximadamente 3 lux durante la noche presentaban algunas diferencias en la estructura cardíaca y un mayor riesgo observado de determinados eventos cardiovasculares durante el seguimiento.
Estos resultados no demuestran que la luz nocturna sea, por sí sola, la causa de enfermedad cardíaca, pero se suman a la evidencia que relaciona la exposición a la luz durante la noche con alteraciones del sueño y del ritmo circadiano.
¿Qué encontró el estudio?
Los investigadores observaron que una mayor exposición a la luz durante el periodo de sueño estaba relacionada con cambios en el ventrículo izquierdo, entre ellos un aumento de la masa ventricular y del grosor de sus paredes.
Durante aproximadamente 8 a 10 años de seguimiento, los participantes con mayor exposición nocturna a la luz también presentaron:
29% más riesgo observado de insuficiencia cardíaca.
24% más riesgo observado de infarto de miocardio.
26% más riesgo observado de mortalidad cardiovascular.
Aproximadamente 2.4% mayor masa del ventrículo izquierdo.
Cerca de 1.5% mayor grosor de la pared ventricular.
Estas cifras representan asociaciones estadísticas y no significan que una persona expuesta a determinada cantidad de luz vaya a desarrollar necesariamente una enfermedad cardíaca.
¿Por qué podría afectar la luz nocturna al corazón?
Una de las principales explicaciones propuestas es la alteración del ritmo circadiano, el sistema biológico que ayuda al organismo a distinguir entre el día y la noche.
La exposición a luz durante el periodo habitual de sueño puede modificar procesos relacionados con:
Secreción de melatonina.
Regulación del sueño.
Presión arterial.
Frecuencia cardíaca.
Metabolismo de la glucosa.
Funcionamiento del sistema nervioso autónomo.
Además, la luz puede contribuir a un sueño más fragmentado o de menor calidad. En el estudio, la alteración del sueño explicó una parte de la asociación entre la exposición lumínica y los cambios cardiovasculares, aunque no toda.
Por ello, los investigadores consideran que podrían existir mecanismos adicionales relacionados con la exposición nocturna a la luz.
¿Cuánta luz estamos hablando?
Uno de los aspectos llamativos del estudio es que el nivel analizado fue relativamente bajo: alrededor de 3 lux.
Como referencia, la exposición puede provenir de fuentes habituales como:
La luz de un pasillo que entra por debajo de la puerta.
Indicadores luminosos de aparatos electrónicos.
La pantalla de un teléfono.
Iluminación exterior que entra por una ventana.
Sin embargo, la cantidad de luz que llega realmente a los ojos depende de factores como la distancia, la intensidad de la fuente y si existen obstáculos entre la persona y la fuente luminosa.
Por eso, no significa que cualquier pequeña fuente de luz vaya a producir daño cardíaco.
¿Qué relación existe entre sueño y salud cardiovascular?
El sueño adecuado es uno de los componentes importantes de la salud cardiovascular. Dormir mal de manera habitual puede relacionarse con alteraciones de la presión arterial, metabolismo, regulación de la glucosa y función cardiovascular.
Además, trastornos como la apnea obstructiva del sueño están asociados con un mayor riesgo cardiovascular.
La luz nocturna podría ser uno de los factores ambientales capaces de interferir con la calidad y la regulación normal del sueño, especialmente cuando la exposición es frecuente.
¿Cómo reducir la exposición a la luz durante la noche?
No es necesario convertir el dormitorio en un espacio completamente aislado de cualquier fuente luminosa. Sin embargo, reducir la iluminación innecesaria puede favorecer un entorno de sueño más adecuado.
Algunas medidas sencillas son:
Utilizar cortinas opacas o blackout si existe mucha iluminación exterior.
Apagar o cubrir los indicadores LED de los dispositivos.
Evitar dejar el teléfono con la pantalla encendida durante la noche.
Reducir el uso de celulares, tabletas y computadoras antes de dormir.
Si se necesita una luz nocturna, utilizar una fuente de baja intensidad.
Considerar un antifaz si no es posible controlar la iluminación del dormitorio.
Estas medidas también pueden contribuir a mantener una rutina de sueño más estable.
¿Hay que dormir completamente a oscuras?
Los resultados no justifican afirmar que cualquier cantidad de luz durante la noche sea peligrosa. El objetivo práctico es reducir la exposición innecesaria, particularmente cuando la luz es suficientemente intensa como para interferir con el sueño.
Además, algunas personas pueden necesitar iluminación nocturna por razones de seguridad, movilidad o cuidado de familiares. En esos casos, puede buscarse un equilibrio utilizando una luz tenue y evitando que incida directamente sobre los ojos.
¿Qué limitaciones tiene el estudio?
Los resultados deben interpretarse considerando varias limitaciones. En primer lugar, se trata de una investigación observacional, por lo que no puede demostrar que la exposición a la luz cause directamente insuficiencia cardíaca, infarto o mortalidad cardiovascular.
También existen posibles factores de confusión relacionados con los hábitos de vida, enfermedades previas y características de los participantes.
Además, la exposición a la luz se estimó mediante sensores de muñeca, cuya medición puede verse influida por la posición del dispositivo o por elementos que lo cubran durante el sueño.
Por estas razones, se necesitan más investigaciones para determinar con mayor precisión cuánto influye la luz nocturna sobre el riesgo cardiovascular y cuáles son los mecanismos responsables.
¿Qué podemos hacer mientras continúa la investigación?
Crear un dormitorio oscuro, tranquilo y cómodo es una medida sencilla que puede favorecer un sueño de mejor calidad. A esto se pueden sumar otros hábitos con beneficios cardiovasculares bien establecidos, como realizar actividad física, mantener una alimentación equilibrada, no fumar, moderar el consumo de alcohol y controlar la presión arterial, glucosa y colesterol.
La evidencia disponible sugiere que la luz nocturna podría ser otro factor ambiental relevante para el sueño y la salud cardiovascular, pero todavía no permite establecer una relación causal definitiva.
Reducir la iluminación innecesaria durante la noche es, por tanto, una medida razonable dentro de un conjunto más amplio de hábitos destinados a cuidar la salud y favorecer un descanso adecuado.
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