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VIH: cómo el éxito de los tratamientos cambió la percepción del riesgo

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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El VIH ha dejado de tener el mismo significado que tenía durante las primeras décadas de la epidemia. El desarrollo de los tratamientos antirretrovirales transformó una infección que anteriormente estaba estrechamente relacionada con desenlaces fatales en una enfermedad crónica que puede mantenerse bajo control.

Cuando una persona sigue adecuadamente su tratamiento, puede conseguir que la cantidad de virus en la sangre descienda hasta niveles indetectables. En esas condiciones, el VIH no se transmite por vía sexual, de acuerdo con la evidencia científica sobre el principio indetectable = intransmisible (I=I).

Sin embargo, este importante avance médico también ha cambiado la percepción social sobre el riesgo. Para Daniela Blanco, directora editorial de Infobae, uno de los desafíos actuales consiste precisamente en que, mientras el VIH se volvió mucho más controlable, las medidas de prevención parecen haber perdido protagonismo.

Durante una participación en Infobae al Mediodía, Blanco señaló particularmente la disminución en el uso del preservativo, una situación que, según explicó, puede observarse tanto entre los jóvenes como entre las personas mayores de 50 años.

Los avances en el tratamiento cambiaron la percepción del VIH

Durante los primeros años de la epidemia, recibir un diagnóstico de VIH implicaba enfrentarse a un panorama muy diferente al actual. En aquella época no existían los tratamientos capaces de controlar eficazmente la infección y las posibilidades de progresión de la enfermedad eran mucho mayores.

Con la llegada de las terapias antirretrovirales, esta realidad cambió radicalmente. A ello se sumó el desarrollo de nuevas estrategias de prevención, como la profilaxis preexposición (PrEP).

Estas herramientas permitieron reducir considerablemente el riesgo y mejorar la vida de las personas que viven con VIH. Sin embargo, según la especialista, estos avances también pudieron contribuir a que parte de la población percibiera el virus como un problema menos urgente.

La percepción de que actualmente existen tratamientos efectivos y métodos preventivos puede generar una falsa sensación de seguridad y hacer que algunas personas releguen medidas como el uso del preservativo.

El cambio resulta evidente cuando se compara la situación actual con las primeras décadas de la epidemia. Blanco recordó, entre otras figuras públicas, a Freddie Mercury, cuya muerte quedó asociada a una época en la que las alternativas terapéuticas disponibles eran muy limitadas frente a las que existen actualmente.

El VIH puede controlarse, pero todavía no tiene cura

Aunque los tratamientos actuales permiten controlar eficazmente la infección, esto no significa que el VIH haya desaparecido ni que exista una cura definitiva.

El virus puede permanecer dentro del organismo en determinados reservorios incluso cuando la carga viral alcanza niveles indetectables.

Por esta razón, alcanzar una carga viral indetectable representa un enorme avance para la salud de la persona y, además, elimina el riesgo de transmisión sexual, pero requiere mantener el tratamiento de manera adecuada.

El reto señalado por Blanco es que el progreso terapéutico no ha estado acompañado necesariamente por una recuperación equivalente de las conductas preventivas.

Uno de los ejemplos más claros es la disminución del uso del preservativo, fenómeno que, según la especialista, puede observarse en diferentes grupos de edad.

Las infecciones de transmisión sexual también afectan a los mayores de 50 años

La salud sexual en las personas mayores continúa siendo un tema que con frecuencia recibe poca atención. Sin embargo, cumplir 50 años o más no significa que desaparezca la vida sexual ni el riesgo de adquirir infecciones de transmisión sexual (ITS).

Blanco destacó particularmente el incremento de enfermedades como la sífilis, que representa otro desafío para la salud pública.

A diferencia del VIH, la sífilis es una infección bacteriana que puede tratarse con antibióticos. Sin embargo, su aumento demuestra que las ITS no son un problema exclusivo de adolescentes o adultos jóvenes.

Por ello, la prevención y el diagnóstico deben mantenerse presentes durante todas las etapas de la vida sexual.

Los anticonceptivos no sustituyen al preservativo

Entre los jóvenes existe otro elemento que puede influir en la disminución del uso del condón.

El empleo de métodos anticonceptivos destinados a prevenir embarazos puede generar la sensación de que existe suficiente protección durante las relaciones sexuales. Sin embargo, estos métodos y el preservativo tienen objetivos diferentes.

Mientras los anticonceptivos pueden prevenir un embarazo, no protegen frente al VIH ni frente a la mayoría de las infecciones de transmisión sexual.

Por esta razón, reducir el uso del preservativo debido a la utilización de anticonceptivos puede dejar a las personas expuestas a infecciones que podrían prevenirse mediante una protección adecuada.

El debate, por tanto, no debe centrarse exclusivamente en el VIH. El preservativo continúa siendo una herramienta importante para disminuir el riesgo de diversas ITS.

La prevención necesita recuperar espacio en la educación y las campañas públicas

Blanco también cuestionó la menor presencia que, desde su perspectiva, tienen actualmente las campañas públicas de prevención.

Recordó una época en la que los mensajes relacionados con el VIH y el uso del preservativo estaban mucho más presentes en espacios cotidianos, incluidas las escuelas.

Para la especialista, recuperar estas estrategias requiere volver a fortalecer la educación sexual, adaptándola a la edad de los estudiantes y proporcionando información que pueda convertirse en herramientas prácticas de autocuidado.

La educación no debería limitarse a explicar qué es el VIH o cuáles son las ITS. También debe enseñar, de manera apropiada para cada edad, aspectos relacionados con la prevención y el uso correcto de métodos de protección.

El diagnóstico temprano sigue siendo fundamental

La prevención tampoco termina con el uso del preservativo. Otro de los pilares fundamentales es conocer el propio estado de salud mediante pruebas de detección.

Durante la entrevista, Blanco señaló que en Argentina aproximadamente 140 mil personas viven con VIH y alrededor del 13% desconoce que tiene la infección.

Identificar el VIH de manera temprana permite iniciar el tratamiento y alcanzar una carga viral indetectable. Además, facilita el seguimiento médico y reduce las posibilidades de que la persona transmita el virus por vía sexual.

Por el contrario, no conocer el diagnóstico puede retrasar el acceso a la atención y mantener la posibilidad de transmisión sin que la persona sea consciente de ello.

La prevención del VIH no debe considerarse un problema del pasado

Los avances científicos modificaron profundamente la historia del VIH. Actualmente, una persona que recibe tratamiento y mantiene una carga viral indetectable puede llevar una vida mucho más cercana a la normalidad y no transmitir el virus por vía sexual.

Sin embargo, estos avances no significan que las medidas de prevención hayan dejado de ser necesarias.

El preservativo continúa desempeñando un papel importante frente al VIH y otras ITS, mientras que las pruebas de detección permiten conocer oportunamente el estado de salud y acceder al tratamiento cuando es necesario.

Para Blanco, uno de los principales desafíos consiste en volver a colocar el cuidado y la prevención en la vida cotidiana, especialmente mediante campañas públicas, educación sexual y promoción del diagnóstico.

El progreso de los tratamientos representa uno de los mayores logros en la lucha contra el VIH, pero no debería generar la percepción de que la infección pertenece al pasado. Controlar el virus es posible; prevenir las ITS, realizarse pruebas y mantener prácticas sexuales seguras sigue siendo indispensable.

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