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Un tipo de presión arterial alta relacionada con el embarazo es cada vez más común

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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La hipertensión gestacional se está convirtiendo en un problema cada vez más frecuente durante el embarazo. Un nuevo informe de Estados Unidos encontró que su tasa aumentó 73 % entre 2016 y 2024, al pasar de aproximadamente 6 % a 10.4 % de los nacimientos registrados.

Esto significa que en 2024 más de una de cada diez mujeres que dieron a luz presentó hipertensión gestacional o una condición relacionada registrada en su certificado de nacimiento.

¿Qué es la hipertensión gestacional?

Es una elevación de la presión arterial que aparece después de las 20 semanas de embarazo en una persona que no tenía hipertensión previamente. Generalmente se considera hipertensión cuando la presión alcanza 140/90 mmHg o más, confirmada mediante mediciones repetidas.

No debe confundirse con:

Hipertensión crónica: ya existía antes del embarazo o aparece durante las primeras 20 semanas. Preeclampsia: hipertensión que aparece después de las 20 semanas y que además presenta datos de afectación de órganos, como los riñones.

Una consideración importante es que los datos del informe estadounidense proceden de certificados de nacimiento y utilizan una definición que puede incluir tanto hipertensión inducida por el embarazo como preeclampsia. Por ello, el incremento del 73 % no debe interpretarse como un aumento exclusivamente de hipertensión gestacional diagnosticada clínicamente.

¿Por qué es peligrosa?

La presión arterial elevada durante el embarazo puede afectar tanto a la madre como al bebé.

En el bebé se relaciona con:

restricción del crecimiento; bajo peso al nacer; nacimiento prematuro; problemas relacionados con el funcionamiento de la placenta; muerte fetal en los casos más graves.

En la madre puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular, daño de órganos y desprendimiento prematuro de la placenta. Además, la hipertensión gestacional puede progresar a preeclampsia y, en casos graves, a eclampsia, que puede producir convulsiones y poner en peligro la vida.

¿Quiénes tienen mayor riesgo?

El informe encontró tasas particularmente elevadas entre las mujeres de 40 años o más, así como entre quienes tenían obesidad antes del embarazo. En este último grupo, la frecuencia fue más del doble que entre quienes tenían un peso considerado normal.

También existe un riesgo considerablemente mayor cuando se trata de embarazos múltiples, como gemelos o trillizos.

Se observaron además diferencias entre grupos raciales y étnicos. Las tasas más elevadas correspondieron a mujeres indígenas estadounidenses y nativas de Alaska, seguidas por mujeres negras. Estas diferencias probablemente involucran múltiples factores, entre ellos condiciones sociales y económicas y el acceso a la atención médica.

¿Cómo se puede detectar?

Uno de los problemas es que puede no producir ningún síntoma. Una persona puede tener una presión arterial peligrosamente elevada y sentirse perfectamente bien.

Por eso, la medición de la presión arterial debe formar parte de las consultas prenatales.

Sin embargo, algunos síntomas requieren valoración médica inmediata, especialmente:

dolor de cabeza intenso o persistente; visión borrosa, manchas o alteraciones visuales; dolor en la parte superior del abdomen; hinchazón importante de cara o manos; dificultad para respirar; náuseas o vómitos que aparecen o empeoran en etapas avanzadas del embarazo.

Estos síntomas pueden ser señales de preeclampsia.

¿Se puede prevenir?

No todos los factores de riesgo pueden modificarse, pero sí existen medidas que pueden favorecer un embarazo más saludable.

Antes del embarazo resulta importante mantener bajo control enfermedades como hipertensión y diabetes, además de evitar el tabaco. La actividad física regular y una alimentación adecuada también contribuyen a mejorar la salud cardiovascular.

En personas con sobrepeso u obesidad que están planeando embarazarse, puede ser útil conversar previamente con un profesional de la salud sobre si una reducción de peso antes del embarazo sería beneficiosa.

El riesgo no desaparece inmediatamente después del parto

Un aspecto especialmente importante es que dar a luz no significa que el peligro haya terminado.

La presión arterial puede mantenerse elevada o incluso empeorar durante los primeros días y semanas posteriores al parto. Además, la preeclampsia puede aparecer por primera vez durante el periodo posparto.

A largo plazo, haber tenido un trastorno hipertensivo durante el embarazo también se relaciona con una mayor probabilidad de desarrollar hipertensión crónica y enfermedad cardiovascular posteriormente.

En pocas palabras: el aumento observado en Estados Unidos es importante porque la hipertensión durante el embarazo no solo representa una complicación temporal. Puede afectar el desarrollo del bebé, poner en riesgo a la madre durante el embarazo y el posparto y convertirse además en una señal de mayor riesgo cardiovascular para el futuro. La vigilancia de la presión arterial durante el embarazo y después del parto es, por ello, fundamental.

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