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¿Te duelen los tatuajes aún ya sanados? Esto dice la ciencia

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Un tatuaje recién realizado puede causar dolor, ardor, sensibilidad e inflamación mientras la piel cicatriza.

Sin embargo, una vez que la recuperación ha terminado, lo habitual es que estas molestias desaparezcan. Por eso, si un tatuaje que lleva meses o años completamente cicatrizado comienza a doler, es importante prestar atención, especialmente si aparecen otros cambios en la piel.

Las reacciones a los pigmentos pueden presentarse incluso mucho tiempo después de realizar el tatuaje. También existen otras posibles causas, como la exposición al sol, inflamación, infecciones o determinadas enfermedades de la piel. Estas son algunas explicaciones que pueden estar detrás de las molestias.

1. Un tatuaje cicatrizado no debería doler de manera constante

Durante los primeros días y semanas después de realizar un tatuaje es normal experimentar cierta sensibilidad, dolor leve, enrojecimiento e inflamación. Sin embargo, estas molestias deberían desaparecer conforme la piel se recupera.

Si una zona tatuada que durante mucho tiempo no había causado problemas comienza a doler, es recomendable observar si también existen cambios como enrojecimiento, inflamación, comezón, bultos o modificaciones en su apariencia.

2. La tinta puede provocar una reacción alérgica incluso años después

Las reacciones alérgicas a los pigmentos no necesariamente aparecen poco después de realizar el tatuaje. En algunos casos pueden manifestarse semanas, años o incluso décadas más tarde.

La piel puede desarrollar comezón, inflamación, pequeños bultos, placas elevadas, descamación o dolor. Algunas reacciones pueden afectar principalmente a un determinado color de tinta. El pigmento rojo se ha relacionado con frecuencia con este tipo de reacciones, aunque cualquier color puede ocasionarlas.

3. La exposición al sol puede provocar molestias

La radiación ultravioleta puede interactuar con determinados pigmentos y provocar una reacción cutánea en algunas personas.

Si la zona tatuada comienza a arder, picar o inflamarse después de permanecer expuesta al sol, conviene protegerla y observar su evolución.

Utilizar protector solar también ayuda a proteger la piel y a reducir el deterioro del pigmento con el paso del tiempo.

4. Una infección también puede causar dolor

Aunque las infecciones suelen aparecer durante las primeras etapas posteriores al tatuaje, algunas pueden manifestarse posteriormente.

El dolor que aumenta en lugar de mejorar, el enrojecimiento que se extiende, calor en la zona, inflamación, secreción, pus, fiebre o escalofríos son señales que requieren valoración médica.

No es recomendable intentar tratar una posible infección únicamente con remedios caseros.

5. Puede desarrollarse una reacción inflamatoria en la zona tatuada

Algunos pigmentos pueden desencadenar reacciones inflamatorias que persisten durante periodos prolongados. En determinadas personas, estas alteraciones pueden aparecer incluso años después de realizar el tatuaje.

La presencia de bultos, engrosamiento de la piel, descamación o dolor persistente dentro del tatuaje merece una evaluación por parte de un dermatólogo para determinar la causa.

6. El dolor puede sentirse como ardor, punzadas o sensibilidad excesiva

Cuando existe afectación de las terminaciones nerviosas de la piel, las molestias pueden presentarse de diferentes maneras.

Algunas personas pueden experimentar ardor, punzadas, sensación similar a una descarga eléctrica o hipersensibilidad al tocar la zona.

Este tipo de dolor puede tener diversas causas y no necesariamente está relacionado con la tinta. Por ello, si la molestia persiste, está localizada o empeora progresivamente, es importante determinar mediante una evaluación médica qué la está provocando.

7. El tatuaje puede dificultar la identificación de cambios en la piel

Los pigmentos pueden hacer más difícil observar determinadas lesiones cutáneas que aparecen dentro del área tatuada.

Esto no significa que los tatuajes provoquen cáncer de piel, pero una lesión nueva o que cambia de apariencia debe ser revisada.

Un lunar que modifica su aspecto, una herida que no cicatriza o una zona que sangra requiere valoración dermatológica.

8. Los ganglios cercanos pueden reaccionar a los pigmentos

Parte de los pigmentos utilizados para tatuar puede desplazarse desde la piel hacia los ganglios linfáticos. En algunas personas se han observado cambios en los ganglios cercanos a zonas tatuadas.

Sin embargo, un ganglio inflamado durante un periodo prolongado no debe atribuirse automáticamente al tatuaje. También puede estar relacionado con una infección u otra condición que necesite evaluación médica.

9. Si un tatuaje antiguo empieza a doler, es importante investigar la causa

Que un tatuaje completamente cicatrizado comience a doler no significa necesariamente que exista una enfermedad grave. Sin embargo, si el dolor persiste, conviene no ignorarlo.

La situación merece especial atención cuando aparece junto con enrojecimiento, inflamación, comezón intensa, bultos, descamación, secreción o cambios en el aspecto de la piel.

Las molestias en tatuajes antiguos pueden tener diferentes causas y cada una requiere un tratamiento distinto. Por eso, antes de intentar eliminar el pigmento o utilizar algún producto por cuenta propia, lo más adecuado es identificar qué está provocando el problema.

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