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Sobrepeso moderado: un estudio encuentra marcadores de riesgo cardiovascular

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Un estudio danés presentado en la Reunión Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD) 2026 encontró que algunas personas con sobrepeso moderado pueden presentar alteraciones metabólicas relacionadas con un mayor riesgo cardiovascular, incluso cuando su índice de masa corporal (IMC) se encuentra por debajo de los criterios utilizados actualmente para indicar determinados medicamentos contra la obesidad.

La investigación, encabezada por la Dra. Karen Hvid, del Hospital Universitario de Copenhague, analizó información de más de 313,000 adultos del Reino Unido y Dinamarca.

Los investigadores observaron que una proporción importante de las personas con un IMC de 25 a 26.9 presentaba marcadores como colesterol remanente elevado o inflamación de bajo grado, características que también pueden encontrarse en personas con mayor grado de obesidad o con enfermedades metabólicas.

El hallazgo refuerza una idea cada vez más importante en medicina preventiva: el riesgo cardiovascular no puede determinarse únicamente a partir del peso o del IMC.

¿Qué encontró el estudio?

El análisis incluyó a 313,145 adultos con IMC de al menos 25.

Los investigadores compararon diferentes grupos según el IMC y evaluaron diversos indicadores relacionados con el riesgo cardiovascular.

Entre las personas con un IMC de 25 a 26.9, aproximadamente 44% a 48% presentaba alguno de los marcadores metabólicos considerados relevantes, como:

Colesterol remanente elevado.

Inflamación de bajo grado.

Otras alteraciones relacionadas con el riesgo cardiometabólico.

Esto significa que una persona puede encontrarse relativamente cerca del límite inferior de la categoría de sobrepeso y, aun así, presentar alteraciones metabólicas que requieren atención.

Sin embargo, tener alguno de estos marcadores no significa que la persona vaya a sufrir necesariamente un infarto u otro evento cardiovascular.

¿Por qué el IMC no cuenta toda la historia?

El IMC es una herramienta útil para clasificar el peso corporal a nivel poblacional, pero tiene limitaciones cuando se utiliza para valorar el riesgo individual.

No distingue entre masa muscular y tejido adiposo ni informa directamente sobre la distribución de la grasa corporal.

Además, dos personas con el mismo IMC pueden presentar perfiles metabólicos muy diferentes.

Por ello, para valorar el riesgo cardiovascular también pueden considerarse factores como:

Presión arterial.

Colesterol y triglicéridos.

Glucosa y diabetes.

Circunferencia de cintura.

Tabaquismo.

Actividad física.

Antecedentes familiares.

Enfermedad cardiovascular previa.

Función renal y otros factores clínicos.

¿Qué relación tiene esto con los medicamentos GLP-1?

Los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, entre ellos algunos tratamientos basados en semaglutida, han demostrado beneficios importantes en determinadas personas con obesidad o sobrepeso acompañado de factores de riesgo.

Uno de los estudios más relevantes es SELECT, en el que semaglutida se asoció con una reducción de aproximadamente 20% en eventos cardiovasculares mayores en adultos con sobrepeso u obesidad y enfermedad cardiovascular establecida, sin diabetes.

Sin embargo, estos resultados no significan que todas las personas con sobrepeso puedan beneficiarse de un GLP-1.

Las poblaciones estudiadas en los ensayos clínicos tienen características específicas y los resultados no pueden extrapolarse automáticamente a personas con un IMC de 25 a 26.9.

¿El beneficio cardiovascular de los GLP-1 depende únicamente de perder peso?

No necesariamente.

Los investigadores han observado que parte de los beneficios cardiovasculares de algunos agonistas GLP-1 no parece explicarse únicamente por la cantidad de peso perdido.

Se estudian diferentes mecanismos potenciales, entre ellos cambios en la presión arterial, metabolismo de lípidos y glucosa, inflamación y otros procesos cardiovasculares.

Sin embargo, todavía se investiga cuánto contribuye cada mecanismo y no existe una explicación única para todos los beneficios observados.

¿Podrían utilizarse GLP-1 en personas con IMC menor de 27?

El estudio plantea una pregunta para futuras investigaciones, pero no cambia por sí mismo los criterios actuales de tratamiento.

Los medicamentos para el control del peso tienen indicaciones específicas que dependen del fármaco, las regulaciones de cada país y las características clínicas del paciente. En términos generales, muchos tratamientos farmacológicos contra la obesidad se consideran a partir de un IMC de 30, o de 27 acompañado de determinadas enfermedades relacionadas con el peso, aunque los criterios exactos varían según el medicamento.

Por ahora, no existe evidencia suficiente para recomendar GLP-1 de manera general a personas con IMC de 25 a 26.9 únicamente porque presenten un marcador de riesgo cardiovascular.

Los autores señalan que serían necesarios ensayos clínicos específicamente diseñados para determinar si esta población obtiene un beneficio clínico que justifique el tratamiento.

¿Qué significa para las personas con sobrepeso?

El principal mensaje del estudio es que el riesgo metabólico puede aparecer antes de alcanzar un IMC de 27 o 30.

Por ello, una evaluación médica no debería centrarse exclusivamente en el número de la báscula.

Una persona con sobrepeso puede beneficiarse de conocer su presión arterial, glucosa, perfil de lípidos y otros factores de riesgo, especialmente si existen antecedentes familiares, sedentarismo u otras condiciones asociadas.

Esto permite identificar alteraciones que pueden abordarse mediante cambios en el estilo de vida y, cuando corresponda, tratamiento médico.

¿Qué implica para México?

En México, donde el sobrepeso y la obesidad representan problemas frecuentes de salud pública, estos resultados ponen de relieve la importancia de evaluar el riesgo cardiometabólico de manera individualizada.

No todas las personas con el mismo IMC tienen el mismo riesgo cardiovascular, y tampoco todas necesitan medicamentos para perder peso.

Una alimentación equilibrada, actividad física regular, sueño adecuado, evitar el tabaco y controlar la presión arterial, glucosa y colesterol siguen siendo componentes fundamentales de la prevención cardiovascular.

¿Qué falta por investigar?

Los resultados presentados en EASD 2026 aportan información sobre la relación entre IMC, alteraciones metabólicas y riesgo cardiovascular, pero todavía no demuestran que tratar a las personas con IMC de 25 a 26.9 con medicamentos GLP-1 reduzca los infartos, accidentes cerebrovasculares u otros eventos cardiovasculares.

Los próximos ensayos deberán determinar si existe un beneficio clínico real en este grupo, cuáles serían los pacientes que podrían obtenerlo y cómo se compararía ese beneficio con los posibles efectos adversos, costos y otras estrategias preventivas.

Por ahora, el hallazgo refuerza una conclusión importante: el IMC es solo una parte de la evaluación del riesgo cardiovascular y debe interpretarse junto con el perfil metabólico y las características individuales de cada paciente.

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