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Siestas cortas: cuánto deben durar para recuperar energía sin afectar el sueño nocturno

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

Una siesta breve puede ayudar a disminuir el cansancio, mejorar el estado de ánimo y recuperar temporalmente la atención durante la tarde.

Sin embargo, sus beneficios dependen de cuánto tiempo se duerme y de la hora en que se realiza. Cuando se prolonga demasiado o se toma al final del día, puede dificultar el descanso nocturno.

Los especialistas en medicina del sueño recomiendan planificar estos períodos de descanso para aprovechar sus beneficios y reducir la posibilidad de despertar con sensación de confusión o aturdimiento.

¿Es recomendable dormir la siesta?

La siesta puede ser útil después de una noche de poco descanso, una jornada agotadora o un episodio puntual de somnolencia. Según la Mayo Clinic, este hábito puede favorecer la relajación y mejorar temporalmente la memoria, la atención, el estado de ánimo y el tiempo de reacción.

No obstante, dormir durante el día no sustituye una noche reparadora. La mayoría de los adultos necesita entre siete y nueve horas de sueño por noche. Por eso, cuando el cansancio es constante, es importante revisar los horarios y la calidad del descanso nocturno.

Además, no todas las personas se benefician de la siesta de la misma manera. Quienes tienen insomnio o dificultades para mantener el sueño pueden notar que dormir durante el día les impide conciliarlo por la noche.

La necesidad frecuente de dormir también merece atención. Despertarse cansado pese a haber dormido suficientes horas, experimentar somnolencia al conducir o tener dificultades para realizar actividades cotidianas puede indicar un problema que requiere valoración médica. Entre las posibles causas se encuentran la falta de sueño, ciertos medicamentos y trastornos como la apnea obstructiva del sueño.

¿Cuánto debe durar una siesta reparadora?

Para la mayoría de los adultos que mantienen horarios diurnos, una siesta de 10 a 20 minutos suele ser una opción adecuada. Este intervalo puede ayudar a recuperar parte de la alerta sin aumentar demasiado el riesgo de despertar durante una fase profunda del sueño.

Cuando el descanso se prolonga, existe una mayor posibilidad de experimentar inercia del sueño, un estado temporal de somnolencia, lentitud mental y dificultad para concentrarse después de despertar. Según la Mayo Clinic, esta sensación puede durar hasta 35 minutos.

Dormir alrededor de una hora puede aumentar la probabilidad de despertar durante una fase profunda y sentirse más cansado inicialmente. Por otro lado, una siesta de aproximadamente 90 minutos puede resultar útil en circunstancias excepcionales, como después de una guardia nocturna, aunque no es necesariamente la mejor opción para el descanso cotidiano.

La duración ideal también varía según el grado de privación de sueño y las características individuales. Por ello, utilizar una alarma y establecer previamente cuánto tiempo se dedicará a descansar puede ayudar a evitar que la siesta se prolongue más de lo previsto.

¿Cuál es el mejor horario para dormir la siesta?

El momento del día es tan importante como la duración. Para quienes siguen una rutina diurna, suele recomendarse descansar durante las primeras horas de la tarde.

La Mayo Clinic aconseja evitar las siestas después de las 15:00, ya que dormir demasiado tarde puede reducir la necesidad de sueño acumulada y dificultar que la persona se duerma a su hora habitual por la noche.

Esta recomendación es especialmente relevante para quienes padecen insomnio, tienen horarios irregulares o suelen tardar mucho en conciliar el sueño. En estos casos, puede ser más conveniente evitar las siestas y priorizar una rutina nocturna estable.

Consejos para aprovechar mejor la siesta

Algunos hábitos sencillos pueden favorecer un descanso breve y reparador:

Establece un límite de tiempo: programa una alarma para evitar dormir más de lo previsto.

Busca un ambiente tranquilo: reduce el ruido, la luz y las interrupciones.

Elige una temperatura agradable: procura que el lugar no sea demasiado caluroso ni frío.

Silencia las notificaciones: evita que las llamadas y los mensajes interrumpan el descanso.

Despierta con suficiente anticipación: antes de conducir o realizar actividades que exijan atención, espera a sentirte completamente alerta.

Retoma la actividad gradualmente: caminar unos minutos, beber agua o exponerte a la luz natural puede ayudar a despejarte.

En conclusión, una siesta breve y programada puede ser una herramienta útil para combatir el cansancio ocasional. Sin embargo, si la somnolencia aparece todos los días, la prioridad debe ser identificar su causa y garantizar un descanso nocturno suficiente y de buena calidad.

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