Sepsis: Los pacientes no ven ningún beneficio en la monitorización remota

Los avances en dispositivos portátiles y la conexión con teléfonos inteligentes han permitido que algunos hospitales den de alta a los pacientes más temprano y supervisen su recuperación a distancia desde sus hogares.
Aunque esta estrategia ha demostrado beneficios en determinadas enfermedades, como la insuficiencia cardíaca, una nueva investigación sugiere que su efectividad podría ser limitada en pacientes que se recuperan de infecciones graves.
Según un estudio publicado el 11 de junio en JAMA Network Open, los adultos mayores que habían sido hospitalizados por sepsis, influenza o COVID-19 presentaron una mayor probabilidad de reingresar al hospital cuando fueron monitoreados de forma remota durante su recuperación en casa.
La investigación, encabezada por el doctor Sachin Yende, profesor de la Universidad de Pittsburgh, concluyó que la monitorización terapéutica remota no aumentó el tiempo que los pacientes permanecieron en sus hogares después del alta hospitalaria.
Además, entre las personas de 65 años o más, esta modalidad de seguimiento no solo redujo los días que pasaron en casa, sino que también se asoció con un incremento en las readmisiones hospitalarias.
Los investigadores señalaron que cada año más de tres millones de estadounidenses son hospitalizados debido a infecciones graves como la sepsis, la gripe o la COVID-19. Entre quienes sobreviven a estas enfermedades, especialmente a la sepsis o a infecciones respiratorias severas, la mortalidad durante el año siguiente puede alcanzar aproximadamente el 40 %.
Asimismo, más del 60 % de los reingresos hospitalarios en estos pacientes están relacionados con nuevas infecciones o con el agravamiento de enfermedades cardíacas y pulmonares.
Los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid han impulsado el uso de la monitorización remota como una herramienta para ampliar el acceso a la atención médica y reducir costos. Entre 2019 y 2022, su utilización entre beneficiarios de Medicare se multiplicó por diez.
Sin embargo, Yende señaló que, aunque la monitorización remota ha sido promovida como una solución para disminuir las readmisiones hospitalarias, la evidencia científica que respalda su eficacia sigue siendo limitada fuera de algunas enfermedades específicas.
Para evaluar su utilidad, los investigadores estudiaron a casi 1,300 pacientes atendidos por sepsis o infecciones de las vías respiratorias inferiores en 19 hospitales. El objetivo era determinar si el seguimiento remoto podía ayudarles a evitar nuevas hospitalizaciones durante los tres meses posteriores al alta.
Los participantes asignados al programa de monitorización completaban cuestionarios sobre sus síntomas dos veces por semana. Posteriormente, personal de enfermería revisaba las respuestas y contactaba a quienes mostraban señales de posibles complicaciones.
No obstante, los resultados indicaron que esta estrategia no logró mantener a los pacientes fuera del hospital por más tiempo.
De hecho, entre los adultos mayores de 65 años, la probabilidad de readmisión aumentó entre un 33 % y un 44 %, dependiendo de la intensidad del seguimiento recibido.
A raíz de estos hallazgos, los investigadores sugieren que los organismos de salud reconsideren el papel de la monitorización terapéutica remota como herramienta para reducir las readmisiones en pacientes con infecciones graves.
También destacaron que la recuperación después de enfermedades severas suele implicar necesidades complejas, como el manejo de múltiples medicamentos, citas médicas de seguimiento y síntomas persistentes, factores que pueden dificultar la implementación efectiva de programas de monitoreo remoto a gran escala.
En conclusión, el estudio pone de manifiesto que, aunque la atención remota puede ser útil en ciertos contextos, no necesariamente ofrece beneficios para todos los pacientes y podría requerir enfoques más personalizados en quienes se recuperan de infecciones graves.
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