9 enfermedades de la piel que aumentan durante las olas de calor

Las olas de calor no solo representan un riesgo por problemas como la deshidratación o el golpe de calor; también pueden afectar de manera importante la salud de la piel.
Las temperaturas elevadas, la humedad ambiental, la sudoración excesiva y la exposición prolongada a la radiación solar generan condiciones que favorecen la aparición de infecciones, irritaciones y el empeoramiento de enfermedades dermatológicas ya existentes.
De acuerdo con la Academia Americana de Dermatología (AAD), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Clínica Mayo, durante los periodos de calor extremo suele aumentar la frecuencia de consultas relacionadas con problemas cutáneos. Mantener una correcta higiene, proteger la piel de los rayos solares y evitar la acumulación excesiva de humedad son medidas esenciales para disminuir estos riesgos.
Estas son algunas de las afecciones de la piel que pueden aumentar durante las olas de calor.
Sarpullido por calor o miliaria
La miliaria, conocida comúnmente como sarpullido por calor, aparece cuando los conductos de las glándulas sudoríparas se bloquean y el sudor queda retenido debajo de la superficie de la piel.
Esta alteración puede provocar pequeñas ampollas, granitos rojizos, picazón y sensación de ardor. Es más frecuente en bebés, niños pequeños y personas que permanecen expuestas a ambientes con temperaturas elevadas y alta humedad.
Intertrigo en los pliegues cutáneos
El intertrigo es una inflamación que se desarrolla en zonas donde existe roce constante entre superficies de piel, como las axilas, la ingle, debajo de los senos o entre los dedos.
El calor y la humedad favorecen su aparición, y en algunos casos puede complicarse con infecciones ocasionadas por hongos o bacterias, especialmente cuando la piel permanece húmeda durante mucho tiempo.
Infecciones cutáneas por hongos
Los hongos encuentran condiciones favorables para crecer en ambientes cálidos y húmedos. Por ello, las temporadas de calor intenso pueden aumentar la aparición de infecciones como el pie de atleta, la tiña corporal o la candidiasis en la piel.
Mantener las zonas afectadas secas, utilizar ropa que permita la ventilación y evitar permanecer con prendas húmedas ayuda a disminuir el riesgo de estas infecciones.
Quemaduras solares
La exposición prolongada a la radiación ultravioleta durante días de calor intenso puede ocasionar quemaduras solares. Estas lesiones provocan enrojecimiento, dolor, sensibilidad e inflamación en la piel.
Además de los efectos inmediatos, la exposición excesiva al sol puede acelerar el envejecimiento cutáneo y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel a largo plazo.
Dermatitis por contacto empeorada por el sudor
El sudor puede intensificar la irritación provocada por ciertos materiales, productos cosméticos, detergentes o sustancias químicas que entran en contacto con la piel.
Las personas con dermatitis por contacto pueden presentar brotes más intensos durante los meses calurosos debido a la humedad constante y la mayor sensibilidad de la piel.
Foliculitis relacionada con sudor y fricción
La foliculitis consiste en la inflamación de los folículos pilosos y puede aparecer por acción de bacterias, hongos o irritación causada por el roce.
Durante las olas de calor, la combinación de sudor, ropa ajustada y fricción aumenta la probabilidad de desarrollar pequeños granos, lesiones inflamadas o pústulas, especialmente después del ejercicio.
Mayor intensidad del acné durante el verano
Las temperaturas elevadas favorecen una mayor producción de sudor y grasa en la piel, lo que puede contribuir a la obstrucción de los poros y facilitar la aparición de brotes de acné.
Algunas personas presentan más lesiones durante los periodos calurosos, especialmente cuando no realizan una adecuada limpieza facial después de sudar.
Impétigo: infección bacteriana superficial y contagiosa
El impétigo es una infección de la capa superficial de la piel causada principalmente por bacterias como Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes.
Su aparición es más común en ambientes cálidos y húmedos, especialmente entre niños, debido al contacto cercano, la presencia de pequeñas lesiones en la piel y el rascado frecuente que facilita la propagación de bacterias.
Empeoramiento de la rosácea
Las personas con rosácea suelen experimentar un aumento del enrojecimiento facial y mayor frecuencia de brotes durante los periodos de calor intenso.
Las altas temperaturas y la exposición al sol son factores conocidos que pueden activar esta enfermedad inflamatoria crónica. Por ello, se recomienda evitar ambientes demasiado calurosos, utilizar protector solar diariamente y adoptar medidas para reducir la exposición directa al sol.
En conclusión, las olas de calor pueden afectar la piel de diversas formas debido a la combinación de sudor, humedad, fricción y radiación solar. Mantener una rutina adecuada de cuidado dermatológico, utilizar protección solar, mantener la piel seca y consultar a un especialista ante lesiones persistentes son acciones fundamentales para prevenir complicaciones durante las temporadas de temperaturas extremas.
ENFERMEDADES: Cómo identificar un sarpullido causado por el calor
El sudor es una función natural del organismo que permite controlar la temperatura corporal, especialmente durante el calor o la actividad física. Sin embargo, cuando permanece acumulado durante largos periodos sobre la piel, puede convertirse en un factor que favorece -- leer más
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