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Qué beneficios tienen los pistachos para la presión arterial y la salud del corazón

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Los pistachos han ganado espacio dentro de las dietas orientadas a una alimentación saludable. Además de ser una alternativa práctica como colación, este fruto seco ha despertado interés por su posible relación con la salud cardiovascular.

Algunas investigaciones han encontrado asociaciones entre su consumo habitual y mejores indicadores como la presión arterial, aunque no se trata de un alimento capaz de prevenir o tratar por sí solo la hipertensión.

Su perfil nutricional incluye potasio, grasas insaturadas, fibra, antioxidantes y otros compuestos bioactivos, elementos que, dentro de una alimentación equilibrada, pueden contribuir al cuidado del sistema cardiovascular.

¿Qué han encontrado los estudios?

Diversas investigaciones han analizado los posibles efectos de los pistachos sobre factores cardiometabólicos. Algunos estudios han observado reducciones modestas de la presión arterial sistólica, además de cambios favorables en parámetros como la glucosa en ayunas y el colesterol.

En una investigación realizada con adultos con sobrepeso u obesidad, la incorporación de pistachos durante varios meses se relacionó con una disminución de las cifras de presión arterial. Este resultado fue particularmente interesante porque el cambio en el peso corporal fue similar al registrado en el grupo de comparación, lo que plantea la posibilidad de que determinados componentes del alimento tengan efectos adicionales a los derivados de la pérdida de peso.

Otro ensayo, realizado en personas con diabetes tipo 2, encontró que añadir pistachos a una dieta moderada en grasas se asoció con una reducción aproximada de 3,5 mmHg en la presión sistólica ambulatoria después de cuatro semanas. La disminución fue especialmente evidente durante las horas de sueño, cuando la presión arterial también constituye un indicador importante del riesgo cardiovascular.

Aun así, estos resultados deben interpretarse dentro del conjunto de la evidencia científica y no significan que comer pistachos sustituya los medicamentos o las medidas indicadas para controlar la hipertensión.

¿Por qué podrían beneficiar a la presión arterial?

Uno de los posibles mecanismos está relacionado con su contenido de L-arginina, un aminoácido que participa en la producción de óxido nítrico. Esta sustancia contribuye a la relajación de los vasos sanguíneos, favoreciendo una adecuada circulación.

El potasio también desempeña un papel importante. Este mineral participa en la regulación de la presión arterial y puede ayudar a contrarrestar algunos de los efectos del exceso de sodio sobre el organismo.

A esto se suman las grasas insaturadas y los compuestos antioxidantes presentes en los pistachos. Una alimentación que sustituye grasas saturadas por grasas insaturadas puede favorecer un mejor perfil cardiovascular, mientras que los antioxidantes participan en mecanismos relacionados con el estrés oxidativo.

Por lo tanto, el posible beneficio de los pistachos no depende de un único nutriente, sino de la combinación de diferentes componentes dentro de un patrón alimentario saludable.

¿Cuántos pistachos se pueden comer?

Una porción habitual es de aproximadamente 28 gramos, equivalente a cerca de 49 pistachos, aunque la cantidad exacta puede variar según el tamaño de cada fruto.

Esta porción aporta alrededor de 159 calorías, 5,7 gramos de proteína, 7,7 gramos de carbohidratos y 3 gramos de fibra.

Algunos estudios que investigaron específicamente la presión arterial utilizaron cantidades superiores. Sin embargo, más que buscar una cantidad específica para obtener un supuesto efecto terapéutico, lo importante es incorporar los pistachos como parte de una alimentación equilibrada.

Una estrategia útil consiste en utilizarlos para sustituir botanas ultraprocesadas, alimentos con exceso de sodio o productos ricos en grasas saturadas, en lugar de simplemente añadir calorías adicionales a la dieta habitual.

¿Quiénes deberían consumirlos con precaución?

La presentación del producto también es importante. Los pistachos salados pueden aportar cantidades considerables de sodio, por lo que las personas que necesitan controlar su presión arterial deberían preferir versiones naturales, sin sal o con poca cantidad añadida.

Las personas con alergia a los frutos secos deben evitarlos debido al riesgo de reacciones alérgicas potencialmente graves.

Asimismo, algunas personas con síndrome de intestino irritable pueden presentar síntomas digestivos después de consumir pistachos, dependiendo de su tolerancia individual.

En quienes tienen enfermedad renal avanzada, el contenido de potasio y otros minerales puede requerir restricciones dietéticas específicas. En estos casos, conviene consultar al médico o a un especialista en nutrición antes de consumirlos regularmente.

¿También podrían beneficiar al cerebro?

El interés científico por los pistachos se ha extendido más allá del corazón. Un protocolo de ensayo clínico registrado en PubMed plantea investigar si una dieta enriquecida con este fruto seco puede influir en la función cognitiva de adultos mayores de entre 65 y 80 años.

La hipótesis parte de que los nutrientes y compuestos bioactivos de los pistachos, relacionados con la salud cardiometabólica, podrían tener efectos complementarios sobre el cerebro.

El estudio pretende evaluar aspectos como la memoria, la velocidad de procesamiento y las funciones ejecutivas, además de variables metabólicas como el peso, la glucosa, los lípidos y la presión arterial.

Sin embargo, es importante distinguir entre una hipótesis de investigación y un beneficio demostrado. Por ahora, no existe evidencia suficiente para afirmar que comer pistachos prevenga el deterioro cognitivo o mejore de manera comprobada la memoria.

En conjunto, los pistachos pueden formar parte de una alimentación saludable y ofrecer nutrientes favorables para la salud cardiovascular. Su posible efecto sobre la presión arterial parece ser modesto y debe entenderse como parte de un patrón dietético completo, acompañado de actividad física, control del peso, reducción del sodio y seguimiento médico cuando existe hipertensión.

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