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Modificando de un gen, los científicos esperan eliminar el colesterol alto de por vida

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Una sola intervención de edición genética con CRISPR-Cas9 logró reducir de manera importante los niveles de colesterol LDL y triglicéridos en personas con colesterol elevado de origen genético.

Lo más llamativo es que, en quienes recibieron la dosis más alta, el efecto se mantuvo durante más de un año sin que se identificaran problemas graves de seguridad relacionados directamente con el tratamiento.

Los resultados proceden de un ensayo clínico piloto publicado en The New England Journal of Medicine. El estudio fue pequeño, con apenas 15 participantes, por lo que los investigadores consideran que los hallazgos todavía deben confirmarse en grupos mucho más numerosos.

Una modificación genética con efecto prolongado

La terapia experimental busca modificar un gen llamado ANGPTL3, que participa en la regulación de las grasas presentes en la sangre.

Los investigadores se inspiraron en personas que poseen de manera natural mutaciones que inactivan este gen. Estas personas suelen presentar niveles excepcionalmente bajos de colesterol LDL y triglicéridos durante toda su vida y, aparentemente, tienen un riesgo considerablemente menor de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

La estrategia consiste en utilizar CRISPR-Cas9, una herramienta de edición genética que permite realizar cambios específicos en el ADN. En este caso, el tratamiento está diseñado para actuar principalmente sobre las células del hígado, órgano fundamental en el metabolismo del colesterol y los triglicéridos.

La idea es reproducir, mediante una intervención médica, parte del efecto protector que algunas personas poseen de forma natural.

¿Qué tan efectivo fue el tratamiento?

Los participantes recibieron diferentes dosis de la terapia. Los resultados más destacados se observaron entre quienes recibieron la dosis más elevada, de 0.8 miligramos por kilogramo.

A los dos meses de la infusión:

Los triglicéridos disminuyeron aproximadamente 55 %.El colesterol LDL se redujo cerca de 50 %.

Lo más relevante fue que el efecto no desapareció rápidamente. Al cumplirse un año, los participantes de este grupo mantenían una reducción aproximada de 48 % en triglicéridos y 53 % en colesterol LDL.

Esto es particularmente importante porque uno de los objetivos de la edición genética es conseguir un efecto prolongado mediante una sola intervención, en lugar de depender de medicamentos que deben tomarse diariamente o administrarse de manera periódica durante décadas.

¿Ya existe una cura genética para el colesterol alto?

Todavía no.

Los resultados son prometedores, pero el estudio incluyó solamente 15 personas y fue diseñado principalmente para evaluar la seguridad y determinar el comportamiento de diferentes dosis.

Además, aunque los resultados son llamativos, actualmente existen medicamentos capaces de reducir el colesterol LDL de manera muy importante sin necesidad de modificar permanentemente el ADN del paciente.

La posible ventaja de CRISPR sería la duración del efecto. Una terapia de una sola aplicación podría resultar especialmente atractiva para personas jóvenes con hipercolesterolemia grave que necesitan controlar sus niveles de colesterol durante toda la vida.

¿Qué efectos secundarios se observaron?

Los efectos adversos iniciales fueron generalmente leves. Entre los principales se encontró irritación en los sitios donde se administró la infusión.

Un participante presentó una hernia discal y otro experimentó un aumento de enzimas hepáticas que podría indicar daño en el hígado, aunque los valores regresaron a la normalidad aproximadamente dos semanas después.

Durante el seguimiento también falleció uno de los participantes, seis meses después del tratamiento. Los investigadores señalaron que esta persona tenía una enfermedad cardiovascular avanzada y había recibido la dosis más baja, que no produjo una reducción significativa del colesterol. Por ello, los autores no atribuyeron el fallecimiento a la terapia.

Un hallazgo que requiere atención fue la reducción de aproximadamente 20 % del colesterol HDL, conocido tradicionalmente como colesterol "bueno". La importancia clínica de esta disminución todavía necesita estudiarse.

El gran desafío: demostrar seguridad a largo plazo

La edición genética plantea una diferencia fundamental frente a los medicamentos convencionales: los cambios pueden ser potencialmente permanentes.

Por eso, demostrar que el tratamiento funciona no es suficiente. Los investigadores necesitan comprobar durante muchos años que no aparecen efectos inesperados derivados de la modificación genética.

De hecho, las autoridades regulatorias estadounidenses han recomendado que los participantes de este tipo de investigaciones sean vigilados durante 15 años después de finalizar los ensayos.

Actualmente se desarrolla un nuevo estudio en Estados Unidos y Australia en el que participarán hasta 40 personas y se utilizará la dosis más alta. Posteriormente serían necesarios ensayos de fase 2 y fase 3 antes de solicitar una eventual autorización regulatoria.

¿Qué podría significar para el futuro?

El verdadero potencial de esta tecnología no está únicamente en reducir el colesterol hasta niveles que ya pueden alcanzarse con medicamentos actuales, sino en conseguirlo con una sola intervención y con un efecto que podría durar muchos años.

Si estudios más grandes confirman la eficacia y, sobre todo, la seguridad a largo plazo, la edición genética podría convertirse en una nueva alternativa para personas con formas graves de colesterol elevado que tienen dificultades para mantener tratamientos convencionales durante toda su vida.

Por ahora, sin embargo, CRISPR contra el colesterol sigue siendo una terapia experimental. Los resultados de este pequeño estudio son una señal alentadora, pero todavía no permiten saber si la intervención será suficientemente segura, eficaz y duradera para utilizarse de forma generalizada.

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