Las mejores posturas de yoga para aliviar el dolor de espalda

El dolor de espalda puede aparecer por permanecer demasiado tiempo sentado, mantener una postura incómoda, llevar una vida poco activa o experimentar tensión muscular. En determinadas situaciones, algunos ejercicios de movilidad, fortalecimiento y estiramiento pueden contribuir a disminuir las molestias y recuperar parte del movimiento.
El yoga puede ser una herramienta útil porque combina movimientos controlados, flexibilidad, fuerza y respiración. Sin embargo, no todas las posturas son adecuadas para todas las personas, especialmente cuando existe una lesión o una enfermedad de la columna. Los ejercicios deben realizarse de manera suave y suspenderse si provocan dolor.
1. Postura del niño
La postura del niño puede ayudar a relajar la musculatura de la espalda y movilizar suavemente la zona lumbar. Para realizarla, arrodíllate, lleva lentamente los glúteos hacia los talones y extiende los brazos hacia delante.
Mantén la posición durante varias respiraciones, procurando no forzar la espalda ni buscar una amplitud de movimiento que resulte incómoda.
2. Gato-vaca
El movimiento de gato-vaca es una de las posturas más utilizadas para movilizar suavemente la columna. Colócate en cuatro apoyos y alterna lentamente entre redondear la espalda hacia arriba y llevarla suavemente hacia abajo.
Los movimientos deben ser controlados, cómodos y coordinados con la respiración.
3. Cobra suave
Acuéstate boca abajo y coloca las manos cerca del pecho. Eleva ligeramente el torso, utilizando principalmente la musculatura de la espalda y evitando forzar la zona lumbar.
Si esta posición aumenta el dolor, especialmente si las molestias se extienden hacia una pierna, lo recomendable es detener el ejercicio.
4. Rodillas al pecho
Acuéstate boca arriba y lleva una o ambas rodillas hacia el pecho. Esta posición puede proporcionar un estiramiento suave de la región lumbar y los glúteos.
No es necesario tirar de las piernas con fuerza. El movimiento debe realizarse de manera gradual y sin provocar dolor.
5. Torsión lumbar suave
Acostado boca arriba, flexiona las rodillas y déjalas descender lentamente hacia un lado mientras mantienes los hombros apoyados en el suelo.
La torsión debe ser pequeña y cómoda. No es necesario intentar llevar las rodillas completamente hasta el suelo.
6. Postura del puente
Acuéstate boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Eleva lentamente la pelvis y vuelve a bajarla de manera controlada.
Además de movilizar la zona de la espalda, este ejercicio activa los glúteos y los músculos posteriores de las piernas. No es necesario elevar demasiado la cadera para obtener sus beneficios.
7. Perro boca abajo
Esta postura puede ayudar a estirar la parte posterior del cuerpo y movilizar los hombros y la columna. Desde cuatro apoyos, eleva lentamente las caderas y busca una posición cómoda.
Si existe mucha rigidez, puedes mantener las rodillas ligeramente flexionadas en lugar de intentar estirarlas completamente.
8. Estiramiento de figura cuatro
Acuéstate boca arriba y coloca un tobillo sobre la rodilla de la pierna contraria. Después, acerca suavemente las piernas hacia el pecho.
Este movimiento puede ayudar a disminuir la tensión en los glúteos y las caderas, zonas que en algunas personas pueden contribuir a la sensación de rigidez en la región lumbar.
9. Postura de la esfinge
Acuéstate boca abajo y apoya los antebrazos sobre el suelo mientras elevas suavemente el pecho.
La postura de la esfinge es una alternativa más moderada a otras extensiones de la espalda y permite trabajar la movilidad lumbar sin realizar un movimiento demasiado amplio.
10. ¿Cuánto tiempo practicar yoga para el dolor de espalda?
No es necesario comenzar con sesiones prolongadas. Para una persona que tolera adecuadamente estos movimientos, una rutina de 10 a 20 minutos, realizada de manera suave y regular, puede ser un punto de partida.
La principal regla es que los ejercicios no deberían provocar dolor intenso, punzante o que se extienda hacia las piernas. Una sensación leve de tensión o estiramiento puede ser normal, pero el dolor que empeora durante el ejercicio es una señal para detenerse.
Si el dolor de espalda es intenso, persistente, aparece después de una lesión o se acompaña de debilidad, entumecimiento u otros síntomas neurológicos, es recomendable buscar valoración profesional antes de continuar con ejercicios de este tipo.
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