Higiene: 7 hábitos diarios que pueden proteger tu salud sin darte cuenta

Cada 3 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Higiene, una fecha que busca destacar la importancia de las prácticas cotidianas destinadas a proteger la salud y limitar la propagación de microorganismos.
En México, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señala que la higiene abarca distintos aspectos de la vida diaria, desde el cuidado de las manos, dientes y cuerpo, hasta la seguridad de los alimentos, el agua y los espacios donde vivimos.
Aunque muchas de estas acciones forman parte de la rutina y pueden parecer insignificantes, tienen un papel importante en la prevención de enfermedades infecciosas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que la higiene de manos, el saneamiento y otras medidas básicas de higiene pueden contribuir a disminuir enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias y otros padecimientos prevenibles.
El lavado correcto de manos es fundamental
Entre las medidas de higiene personal con mayor impacto se encuentra el lavado de manos con agua corriente y jabón. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) explican que diversos microorganismos pueden trasladarse desde las manos hacia los ojos, la nariz, la boca, los alimentos y diferentes superficies, favoreciendo la transmisión de infecciones.
Para que el lavado sea adecuado, debe durar al menos 20 segundos y abarcar las palmas, el dorso de las manos, los espacios entre los dedos y las zonas debajo de las uñas. Es especialmente importante hacerlo antes de preparar o consumir alimentos, después de ir al baño y después de toser, estornudar o limpiarse la nariz.
La higiene también comienza en la cocina
La manipulación segura de los alimentos es otro componente esencial de la higiene. Lavarse las manos antes de cocinar, mantener las superficies limpias y evitar que los alimentos crudos entren en contacto con los que ya están listos para consumir son medidas que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.
Las bacterias y otros microorganismos presentes en las manos, utensilios o superficies pueden terminar en los alimentos durante su preparación. Por esta razón, las medidas de higiene deben mantenerse desde el momento en que se manipulan los ingredientes hasta que la comida llega a la mesa.
Consumir agua segura también es parte de la prevención
El agua destinada al consumo y a la preparación de alimentos debe provenir de una fuente segura. La falta de acceso a agua potable, instalaciones sanitarias adecuadas y condiciones apropiadas para mantener la higiene puede incrementar la exposición a diferentes enfermedades infecciosas.
De acuerdo con la OMS, las deficiencias de saneamiento pueden favorecer la aparición y transmisión de enfermedades diarreicas, infecciones provocadas por parásitos intestinales y otros problemas de salud.
La higiene respiratoria ayuda a reducir contagios
Las medidas relacionadas con la tos y los estornudos también forman parte de una buena higiene. Al toser o estornudar, una persona puede liberar partículas que contienen microorganismos y que posteriormente pueden llegar a otras personas o superficies.
Los CDC recomiendan cubrir la nariz y la boca con un pañuelo desechable o, cuando no se tenga uno disponible, utilizar la parte interna del codo en lugar de las manos. Después de toser, estornudar o sonarse la nariz, también es conveniente realizar higiene de manos.
Estas acciones, combinadas, disminuyen las posibilidades de transportar microorganismos hacia objetos, superficies o personas.
Limpiar las superficies de uso frecuente
Objetos y superficies que se tocan constantemente, como teléfonos, manijas, interruptores, mesas y barandales, pueden acumular suciedad y microorganismos.
Los CDC indican que, en muchas circunstancias, la limpieza con agua y jabón o detergente es suficiente para eliminar gran parte de los microorganismos presentes en las superficies. La desinfección puede ser necesaria en determinadas situaciones, especialmente cuando una persona enferma ha estado recientemente en un espacio.
Evitar compartir artículos personales
Algunos objetos de uso cotidiano, como cepillos de dientes, toallas y utensilios para comer o beber, pueden entrar en contacto con microorganismos. Por ello, el IMSS contempla dentro de sus recomendaciones de higiene evitar compartir ciertos artículos personales.
Una medida sencilla consiste en que cada integrante de la familia utilice sus propios artículos de cuidado personal cuando corresponda y los mantenga limpios y almacenados de manera adecuada.
Higiene corporal y salud bucal
El baño, el cuidado del cabello y las uñas, el cambio de ropa limpia y la limpieza de los dientes también forman parte de los hábitos de higiene. El IMSS incluye estas prácticas entre las medidas relacionadas con la prevención de infecciones y el mantenimiento de la salud.
La higiene bucal requiere especial atención. Mantener una rutina adecuada de limpieza de dientes y boca contribuye a conservar la salud oral, por lo que el cepillado debe realizarse de manera cotidiana y complementarse con las recomendaciones de los profesionales de la salud.
¿Qué enfermedades pueden relacionarse con una higiene deficiente?
Una higiene inadecuada puede facilitar la transmisión de microorganismos y favorecer la aparición de determinadas enfermedades infecciosas. Entre los problemas relacionados con una higiene insuficiente de las manos se encuentran las enfermedades diarreicas y algunas infecciones respiratorias.
Los CDC explican que microorganismos como Salmonella, E. coli y norovirus pueden estar presentes en materia fecal y llegar a las manos después de utilizar el baño, cambiar pañales o manipular ciertos alimentos. Si las manos no se limpian correctamente, estos microorganismos pueden pasar posteriormente a otras personas, alimentos u objetos.
La OMS también relaciona las deficiencias en higiene y saneamiento con enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias y padecimientos provocados por parásitos intestinales.
Lavarse las manos realmente puede reducir enfermedades
La evidencia científica indica que una adecuada higiene de manos puede tener un efecto medible sobre determinadas enfermedades. Según los CDC, la educación y práctica del lavado de manos pueden reducir entre 23% y 40% los episodios de diarrea y entre 16% y 21% algunas enfermedades respiratorias, como los resfriados, en la población general.
El IMSS también ha informado resultados positivos derivados de estrategias destinadas a promover el lavado de manos. En información difundida por el instituto se reportaron reducciones en cuadros diarreicos y enfermedades respiratorias después de implementar acciones específicas de promoción de esta práctica. Sin embargo, estos porcentajes corresponden a la experiencia y metodología particular de esa campaña.
¿Es mejor usar jabón o gel antibacterial?
Cuando se dispone de agua corriente y jabón, los CDC consideran que el lavado de manos es la alternativa preferente en la mayoría de las circunstancias. Cuando no existe acceso inmediato a agua y jabón, puede utilizarse un desinfectante para manos que contenga al menos 60% de alcohol.
El gel antibacterial, sin embargo, no reemplaza completamente al lavado tradicional. Cuando las manos están visiblemente sucias o grasosas, se recomienda utilizar agua y jabón. Además de eliminar la suciedad, el lavado combina la acción del jabón, el agua y la fricción para retirar microorganismos.
La higiene no consiste únicamente en bañarse
Hablar de higiene implica mucho más que mantener limpio el cuerpo. También incluye el lavado de manos y rostro, la higiene bucal, la manipulación segura de alimentos, el consumo de agua segura, la eliminación adecuada de residuos, la limpieza de superficies y el cuidado de los espacios cotidianos.
La OMS contempla dentro del concepto de higiene diferentes comportamientos, entre ellos el lavado de manos y cara, la higiene menstrual y las prácticas adecuadas durante la preparación de alimentos. Cuando estas condiciones son deficientes, pueden aumentar los riesgos relacionados con diversas enfermedades infecciosas.
Pequeños hábitos que pueden proteger a toda la familia
La prevención de enfermedades no depende de una sola medida. Lavarse correctamente las manos, manipular los alimentos de manera segura, consumir agua adecuada, mantener limpias las superficies y aplicar medidas de higiene respiratoria son acciones sencillas que pueden disminuir las oportunidades de transmisión de microorganismos.
Por ello, el Día Mundial de la Higiene representa una oportunidad para revisar los hábitos que forman parte de la vida diaria e identificar aquellos que pueden mejorarse. Las recomendaciones del IMSS, la OMS y los CDC coinciden en que las prácticas básicas de higiene constituyen herramientas accesibles y útiles para proteger tanto la salud individual como la de la comunidad.
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