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Fascitis plantar: qué tipo de calzado puede aliviar o empeorar el dolor de talón

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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El dolor punzante en el talón al dar los primeros pasos después de levantarse es uno de los síntomas característicos de la fascitis plantar. Esta afección involucra la fascia plantar, una banda de tejido que se extiende desde el talón hacia la parte anterior del pie y que ayuda a absorber y distribuir las cargas durante la marcha.

Además de los ejercicios de estiramiento, el control de la actividad física y las medidas indicadas por un profesional, el calzado puede influir en la cantidad de carga que recibe el pie y, por tanto, en la intensidad de las molestias.

¿Por qué duele más al levantarse?

Una característica típica de la fascitis plantar es que el dolor puede ser más intenso durante los primeros pasos de la mañana o después de permanecer sentado durante un periodo prolongado.

La fascia permanece en una posición relativamente acortada durante el reposo y vuelve a recibir tensión cuando comenzamos a caminar. Esto puede provocar dolor en la parte inferior del talón, que en algunos casos disminuye después de varios minutos de movimiento.

La condición puede aparecer en personas que pasan muchas horas de pie, aumentan repentinamente su actividad física o presentan determinados factores biomecánicos, como limitación de la movilidad del tobillo, alteraciones del arco plantar o tensión de la musculatura de la pantorrilla.

Caminar descalzo sobre pisos duros puede aumentar las molestias

Cuando existe dolor plantar, caminar descalzo sobre superficies muy rígidas puede resultar incómodo porque el pie recibe directamente las fuerzas generadas durante cada paso.

Por ello, algunas personas pueden beneficiarse de utilizar en casa calzado cómodo que proporcione cierta amortiguación y soporte, especialmente durante los periodos en los que los síntomas son más intensos.

No significa que todas las personas con fascitis plantar deban utilizar zapatos dentro de casa permanentemente. La respuesta varía entre individuos y el objetivo principal es reducir temporalmente las actividades o condiciones que incrementan el dolor.

Las zapatillas desgastadas pueden dejar de ofrecer soporte

El calzado deportivo también pierde progresivamente sus propiedades. Una suela muy desgastada, una mediasuela deformada o una pérdida evidente de amortiguación pueden modificar la forma en que se distribuyen las cargas durante la marcha.

Por eso, más que sustituir automáticamente los zapatos cada seis meses o un año, conviene observar su estado real y el uso que han recibido. La duración depende de factores como la frecuencia de utilización, el tipo de actividad, la superficie, el peso corporal y las características del propio calzado.

Al elegir un nuevo par, puede ser útil buscar un modelo que resulte cómodo, tenga una base estable, suficiente amortiguación y espacio adecuado para los dedos.

¿Las sandalias planas pueden empeorar el dolor?

Algunas sandalias, bailarinas u otros zapatos con suelas extremadamente delgadas y flexibles ofrecen poca protección frente a las superficies duras.

En personas con fascitis plantar, este tipo de calzado puede resultar menos confortable, especialmente cuando se utiliza durante muchas horas caminando o permaneciendo de pie.

Una forma sencilla de valorar un zapato es observar si proporciona suficiente estructura y si permite caminar cómodamente sin aumentar los síntomas. No existe un único tipo de calzado que funcione para todas las personas.

Cuidado con los zapatos que no sujetan bien el talón

Algunos modelos abiertos por detrás pueden hacer que la persona modifique inconscientemente su forma de caminar para evitar que el zapato se salga.

En determinadas personas, esa adaptación puede aumentar la tensión de los músculos del pie y modificar la distribución de las cargas.

Si un calzado abierto resulta cómodo y no aumenta el dolor, no necesariamente debe evitarse. Sin embargo, cuando provoca que el pie tenga que “agarrarse” constantemente al zapato para mantenerlo en su sitio, puede ser preferible utilizar un modelo con mejor sujeción.

¿Los tacones pueden influir en la fascitis plantar?

El uso frecuente de tacones altos modifica la posición del pie y aumenta la demanda sobre determinados músculos y tendones de la pantorrilla.

Además, mantener el tobillo durante mucho tiempo en una posición elevada puede contribuir a la rigidez de la cadena posterior de la pierna. En personas con dolor plantar, esto puede hacer que algunos tipos de calzado resulten menos tolerables.

Si se utilizan tacones, optar por modelos más bajos, anchos y estables puede resultar más cómodo que utilizar tacones muy altos y estrechos durante periodos prolongados.

El calzado es solo una parte del tratamiento

Aunque modificar el calzado puede ayudar a controlar los síntomas, la fascitis plantar no se debe únicamente a los zapatos.

El tratamiento suele incluir una combinación de medidas, como modificar temporalmente las actividades que provocan dolor, realizar ejercicios de estiramiento y fortalecimiento, utilizar estrategias para mejorar la movilidad del tobillo y, cuando está indicado, recurrir a plantillas u otras intervenciones.

Además, la fascitis plantar puede confundirse con otras causas de dolor en el talón. Por eso, si el dolor es intenso, persiste durante varias semanas, empeora o dificulta caminar con normalidad, es recomendable realizar una valoración médica.

En resumen

Si existe dolor compatible con fascitis plantar, el calzado ideal es aquel que resulte cómodo, estable y adecuado para la actividad que se realiza, evitando temporalmente los modelos que claramente aumenten las molestias.

Más que buscar el “zapato perfecto”, lo importante es combinar un calzado apropiado con ejercicio terapéutico, control de las cargas y una valoración profesional cuando los síntomas persisten.

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