Estudio indica que una prueba de orina puede detectar autismo

Un sencillo examen de orina podría convertirse en una herramienta útil para detectar a niños con alta probabilidad de presentar autismo incluso antes de que las pruebas diagnósticas actuales logren identificar la condición, según una investigación reciente.
Los científicos encontraron que los niños con autismo presentan patrones específicos de microorganismos intestinales que permiten diferenciarlos de los menores con desarrollo típico. Los hallazgos fueron publicados el 26 de mayo en la revista científica Molecular Psychiatry.
A partir de estos perfiles microbianos, los investigadores desarrollaron una prueba urinaria que logró identificar correctamente al 90% de los niños con autismo, sin clasificar erróneamente a ningún niño sin el trastorno.
Según James Adams, profesor de ingeniería en el Centro Biodesign para la Salud a través de los Microbiomas de la Universidad Estatal de Arizona, uno de los aspectos más relevantes es que ciertas bacterias generan metabolitos que son versiones modificadas de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina.
Adams explicó que estas sustancias desempeñan funciones fundamentales en el estado de ánimo, la memoria y los procesos cognitivos. Por ello, los metabolitos producidos por la microbiota intestinal podrían estar relacionados con diversas características observadas en niños con autismo, incluidas las dificultades en la interacción social, la ansiedad, la depresión y los problemas de atención.
Los metabolitos son compuestos químicos generados por los microorganismos presentes en el intestino. Para este estudio, los investigadores analizaron sus concentraciones en muestras de orina de 52 niños diagnosticados con autismo y las compararon con las de 47 menores con desarrollo típico.
Los resultados mostraron que casi todos los niños con autismo tenían al menos un metabolito en niveles superiores al valor más alto observado en el grupo de control. En algunos casos, las concentraciones eran entre 100 y 1,000 veces mayores.
En promedio, los niños autistas presentaban alrededor de tres metabolitos elevados, mientras que los menores con desarrollo típico no mostraban aumentos significativos.
Entre los compuestos detectados se encontraban metabolitos derivados de la tirosina, el triptófano y la fenilalanina, aminoácidos involucrados en rutas biológicas esenciales para la producción de neurotransmisores. También se identificaron sustancias asociadas con la actividad de levaduras y hongos presentes en el intestino.
La investigadora principal, Christina Flynn, señaló que entre el 80% y el 90% de los niños con autismo presentan niveles extremadamente elevados de uno o más metabolitos producidos por microorganismos intestinales.
Con base en estos hallazgos, el equipo desarrolló una prueba urinaria capaz de evaluar 17 metabolitos específicos en niños de entre 2 y 11 años.
Flynn indicó que esta herramienta podría ayudar a identificar a los menores con mayor riesgo de recibir un diagnóstico de autismo y, al mismo tiempo, orientar mejor las estrategias de atención para quienes ya han sido diagnosticados.
Actualmente, muchas familias enfrentan largos periodos de espera antes de obtener un diagnóstico, ya que las evaluaciones disponibles se basan principalmente en la observación del comportamiento infantil. Los investigadores destacan que una detección más temprana permitiría iniciar apoyos e intervenciones de manera oportuna.
Flynn, quien además es madre de un niño con autismo, expresó su deseo de que este tipo de avances contribuya a reducir el estigma asociado a la condición. Señaló que algunos padres dudan en buscar ayuda porque temen ser juzgados o sentir que han fallado en su rol, cuando en realidad existen factores biológicos que pueden detectarse objetivamente.
Los autores enfatizaron que todavía son necesarios estudios adicionales para confirmar la precisión y utilidad de la prueba antes de que pueda utilizarse ampliamente.
Flynn destacó que una de las mayores dificultades para muchas familias es la incertidumbre durante el proceso diagnóstico. Por ello, considera que cualquier herramienta capaz de acortar ese tiempo podría generar beneficios importantes, ya que las intervenciones tempranas suelen tener un impacto positivo significativo.
Además de facilitar la identificación del autismo, los investigadores creen que estos hallazgos podrían abrir nuevas vías terapéuticas. Debido a que los resultados apuntan a una posible participación de la microbiota intestinal, tratamientos dirigidos a modificar la composición de los microorganismos intestinales, como los trasplantes fecales, podrían convertirse en futuras alternativas de apoyo.
Adams concluyó que disminuir los niveles de estos metabolitos podría contribuir a mejorar la salud y el bienestar de muchos niños, por lo que recomienda impulsar estrategias de detección temprana que permitan iniciar intervenciones lo antes posible.
ENFERMEDADES: Las 7 áreas de tu cuerpo que cambian físicamente por el estrés crónico
El estrés crónico se ha convertido en una de las amenazas más silenciosas para la salud, ya que no solo afecta el bienestar emocional, sino que también provoca cambios físicos y funcionales en distintos órganos y sistemas del cuerpo. Cuando una persona permanece durante -- leer más
Noticias del tema