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Estrés y diferencias hormonales: cómo responden el organismo masculino y femenino

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

La respuesta del organismo ante el estrés está influida por múltiples factores, entre ellos las hormonas, el sistema nervioso, las experiencias previas y el contexto social.

Aunque existen diferencias biológicas entre hombres y mujeres, no hay un patrón único que determine cómo reaccionará cada persona ante una situación amenazante.

El cortisol, la adrenalina, los estrógenos, la testosterona y la oxitocina participan en distintos procesos relacionados con el estrés. Sin embargo, sus efectos dependen de la interacción entre estas sustancias y otros mecanismos fisiológicos.

La respuesta de lucha o huida y la búsqueda de apoyo social

Ante una amenaza, el organismo puede activar la respuesta de lucha o huida, que prepara al cuerpo para reaccionar mediante cambios en la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la respiración y la liberación de hormonas.

También se ha propuesto el patrón de «cuidar y entablar amistad» (tend-and-befriend), que destaca la búsqueda de apoyo social y las conductas de protección como posibles respuestas al estrés.

Aunque algunos estudios han encontrado diferencias promedio entre sexos en determinadas reacciones, estas respuestas no son exclusivas de hombres o mujeres. Tanto la confrontación como la evitación y la búsqueda de apoyo pueden presentarse en cualquier persona.

El papel de la oxitocina en el estrés

La oxitocina es una hormona producida en el hipotálamo y liberada a la circulación sanguínea a través de la hipófisis posterior. También participa en la actividad del sistema nervioso central.

Se ha estudiado su posible papel en la regulación del estrés, los vínculos sociales y las conductas de cuidado. En determinados contextos, puede favorecer las interacciones sociales y modular la respuesta ante situaciones amenazantes.

Sin embargo, no está demostrado que las mujeres siempre produzcan más oxitocina durante el estrés ni que esta hormona reduzca de manera automática la liberación de cortisol y adrenalina. Sus efectos dependen del contexto y de múltiples factores biológicos y psicológicos.

Testosterona, estrógenos y regulación del estrés

Las hormonas sexuales pueden influir en la actividad cerebral y en la respuesta fisiológica ante situaciones estresantes. La testosterona y los estrógenos interactúan con diferentes sistemas de señalización, incluido el eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal, encargado de regular la liberación de cortisol.

No obstante, es una simplificación afirmar que la testosterona mantiene a los hombres en un estado permanente de alerta o que los estrógenos funcionan como un mecanismo protector universal frente al estrés. La respuesta hormonal varía según la edad, el estado reproductivo, las condiciones de salud y las características de cada situación.

Estrés crónico y acumulación de grasa abdominal

La exposición prolongada al estrés puede alterar el sueño, el apetito y los hábitos de actividad física. En algunas personas, también puede contribuir a cambios metabólicos y a una mayor acumulación de grasa abdominal.

La distribución del tejido adiposo presenta diferencias promedio entre hombres y mujeres. Los estrógenos participan en el almacenamiento de grasa y, antes de la menopausia, suelen favorecer una mayor proporción de tejido adiposo subcutáneo en caderas y muslos. Sin embargo, estas diferencias no dependen exclusivamente de las hormonas sexuales.

La grasa visceral, localizada alrededor de los órganos abdominales, se relaciona con un mayor riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Su acumulación está influida por diversos factores, como la genética, la edad, la alimentación, la actividad física y el estado hormonal.

Diferencias cerebrales ante situaciones estresantes

La amígdala cerebral participa en el procesamiento de estímulos relevantes para las emociones y la detección de posibles amenazas. Las investigaciones de neuroimagen han explorado si su actividad y la de otras regiones cerebrales difieren entre hombres y mujeres durante determinadas tareas.

Sin embargo, los resultados dependen del tipo de estímulo, el diseño experimental y las características de los participantes. No existe evidencia suficiente para afirmar que los hombres siempre presentan una mayor activación de la amígdala derecha y las mujeres una respuesta izquierda que se atenúa más rápidamente por efecto de los estrógenos.

Las diferencias individuales en experiencias, aprendizaje, contexto y estrategias de afrontamiento también influyen en la manera de procesar el estrés.

Neuroesteroides y adaptación al estrés

Los neuroesteroides son sustancias derivadas de hormonas esteroideas que pueden modular la actividad del sistema nervioso. Entre ellos se encuentra la alopregnanolona, relacionada con la progesterona y con la regulación de los receptores GABA-A, que participan en la inhibición neuronal.

La enzima 5α-reductasa interviene en la síntesis de determinados neuroesteroides. Las investigaciones experimentales han explorado diferencias relacionadas con el sexo en estas vías metabólicas, aunque no permiten concluir que los machos y las hembras utilicen mecanismos completamente separados para procesar el estrés.

La relevancia de estas diferencias para las respuestas cotidianas al estrés en seres humanos todavía requiere mayor investigación.

Estrés, presión arterial y salud cardiovascular

Durante una situación estresante, la activación del sistema nervioso simpático puede elevar temporalmente la frecuencia cardiaca y la presión arterial. Cuando el estrés se vuelve persistente, puede contribuir indirectamente al riesgo cardiovascular mediante alteraciones del sueño, sedentarismo, consumo de tabaco, alimentación poco saludable y otros factores.

Los hombres presentan, en promedio, un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular a edades más tempranas que las mujeres premenopáusicas. Sin embargo, esta diferencia no puede atribuirse únicamente a una menor producción de oxitocina o a la falta de protección estrogénica.

El riesgo cardiovascular también depende de factores como la hipertensión, el colesterol, la diabetes, el tabaquismo, los antecedentes familiares y la edad. Además, la protección relativa asociada con los estrógenos cambia durante la transición a la menopausia.

¿Cómo manejar el estrés para proteger la salud?

Independientemente del sexo, algunas medidas pueden ayudar a regular la respuesta al estrés y favorecer la salud general:

Mantener horarios de sueño regulares y procurar un descanso suficiente.

Realizar actividad física de manera constante.

Practicar técnicas de relajación, respiración o atención plena.

Buscar apoyo social y mantener vínculos significativos.

Consultar a un profesional de la salud cuando el estrés persista o interfiera con la vida cotidiana.

En conclusión, las hormonas sexuales y otros mensajeros químicos participan en la respuesta al estrés, pero no determinan por sí solos la conducta ni el riesgo de enfermedad. Comprender estas interacciones requiere considerar tanto las diferencias biológicas como los factores individuales y ambientales, evitando generalizaciones que no están respaldadas por la evidencia científica.

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