Estar ocupado no siempre aumenta el estrés

Tener una agenda llena no necesariamente significa tener una peor salud mental. Un nuevo estudio sugiere que, entre los estudiantes universitarios, la manera en que una persona percibe su tiempo podría ser más importante que la cantidad de actividades que realiza.
La investigación, publicada en el Journal of American College Health, encontró que los estudiantes con agendas más ocupadas presentaban menores niveles de depresión y mejores resultados académicos. Sin embargo, quienes experimentaban una sensación constante de prisa o presión por el tiempo mostraban más ansiedad y depresión, además de obtener peores calificaciones.
Estar ocupado no es lo mismo que sentirse presionado
Los investigadores analizaron dos conceptos diferentes relacionados con la percepción del tiempo:
Escasez de tiempo: sentir que no existen suficientes horas en el día para hacer todo.
Presión de tiempo: experimentar una sensación constante de estar apresurado o de tener que correr para cumplir con las obligaciones.
El estudio incluyó a 646 estudiantes universitarios, quienes informaron cuánto tiempo dedicaban a clases, tareas, trabajos, desplazamientos y otras actividades. También respondieron cuestionarios sobre ansiedad, depresión y atención plena.
Los resultados mostraron que una mayor cantidad de actividades y una agenda más ocupada no se relacionaron automáticamente con una peor salud mental. En cambio, la sensación de estar constantemente bajo presión temporal sí estuvo relacionada con mayores niveles de ansiedad y depresión y con un peor desempeño académico.
Una agenda llena no necesariamente causa estrés
Los autores destacan que tener poco tiempo disponible no significa inevitablemente sentirse abrumado.
Dos personas pueden tener horarios igualmente exigentes y reaccionar de manera completamente diferente. Una puede percibir sus actividades como satisfactorias y manejables, mientras que otra puede sentirse permanentemente apresurada y estresada.
Además, el estudio no demuestra que mantenerse ocupado mejore directamente la salud mental. Es posible que las personas con menos síntomas de ansiedad o depresión tengan mayor capacidad para asumir actividades adicionales. También podrían existir otros factores que influyan simultáneamente en la percepción del tiempo y en el bienestar psicológico.
La atención plena podría ayudar
Uno de los hallazgos más interesantes fue el papel de la atención plena o mindfulness.
Los estudiantes con mayores niveles de esta capacidad parecían experimentar menos efectos negativos cuando sentían presión por sus horarios. Mantenerse concentrado en el momento presente podría ayudar a reducir la sensación de estar constantemente corriendo contra el reloj.
Por ello, cuando una agenda comienza a generar estrés, puede ser útil hacer pequeñas pausas para centrarse en la respiración, prestar atención a las sensaciones corporales y regresar al momento presente.
No siempre se trata de hacer menos
Los resultados sugieren que simplemente eliminar actividades de la agenda no necesariamente resolverá el problema. También puede ser importante analizar qué actividades ocupan nuestro tiempo y cómo las estamos experimentando.
Mantener actividades relacionadas con los intereses, valores y objetivos personales podría resultar más satisfactorio que llenar la agenda únicamente con obligaciones.
En otras palabras, una vida ocupada no es necesariamente una vida estresante. La relación que una persona establece con el tiempo puede ser tan importante como la cantidad de cosas que tiene que hacer.
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