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¿El otoño puede cambiar tu humor? Lo que dice la ciencia

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Con la llegada del otoño pueden aparecer cambios en los horarios, menor exposición a la luz natural y modificaciones en las rutinas de sueño y actividad. Algunas personas pueden notar durante esta época más cansancio, irritabilidad, desmotivación o cambios en el estado de ánimo.

En redes sociales y algunos medios se ha popularizado el término “síndrome de la bruja” para describir este supuesto aumento del mal humor. Sin embargo, este concepto no corresponde a una enfermedad o diagnóstico médico reconocido.

Lo que sí existe es el trastorno afectivo estacional, una forma de depresión que puede presentarse durante determinadas épocas del año y que está relacionada con cambios estacionales, especialmente con la menor cantidad de luz natural.

¿Puede la reducción de luz afectar el estado de ánimo?

Sí. La cantidad de luz que recibe el organismo participa en la regulación del ritmo circadiano, el sueño y diferentes procesos relacionados con el estado de ánimo.

En algunas personas, la llegada de los meses con menos horas de luz puede asociarse con síntomas como:

Cansancio y falta de energía.

Mayor necesidad de dormir.

Dificultad para concentrarse.

Cambios en el apetito.

Menor interés por actividades habituales.

Irritabilidad o tristeza.

Cuando estos síntomas son intensos, recurrentes y afectan la vida cotidiana, puede tratarse de un trastorno afectivo estacional y no simplemente de un cambio pasajero de humor.

¿Qué papel tiene la vitamina D?

La vitamina D es importante para diferentes funciones del organismo y su producción cutánea depende en parte de la exposición a la radiación ultravioleta.

Sin embargo, no es correcto afirmar que una menor exposición al sol durante el otoño provoque automáticamente una deficiencia grave de vitamina D ni que esta sea la causa directa de los cambios de humor.

La relación entre los niveles de vitamina D y la depresión es compleja. Una deficiencia puede requerir tratamiento, pero tomar suplementos por cuenta propia no es una estrategia comprobada para prevenir los cambios estacionales del estado de ánimo en todas las personas.

¿La melatonina cambia con las estaciones?

La melatonina es una hormona fundamental para regular el ciclo sueño-vigilia y su producción está influida por la oscuridad.

Cuando los días se acortan, los cambios en la exposición a la luz pueden modificar las señales que recibe el reloj biológico. Esto puede influir en los horarios de sueño y en la sensación de somnolencia.

No significa, sin embargo, que el organismo produzca cantidades excesivas de melatonina durante todo el día. El efecto depende de los horarios de exposición a la luz, los hábitos de sueño y las características individuales.

¿Qué ocurre con la serotonina?

La serotonina participa en la regulación del estado de ánimo, el sueño y otros procesos del organismo.

Se ha estudiado su relación con los cambios estacionales y la exposición a la luz, pero no puede afirmarse simplemente que el otoño provoque una caída generalizada de serotonina que haga que las personas se vuelvan más irritables.

En quienes presentan trastorno afectivo estacional pueden existir alteraciones en diferentes sistemas relacionados con el estado de ánimo, por lo que se trata de un fenómeno más complejo.

El reloj biológico también puede verse afectado

El ritmo circadiano funciona como un reloj interno que ayuda a coordinar el sueño, la vigilia y otras funciones del organismo.

La exposición a la luz es uno de sus principales reguladores. Los cambios estacionales, modificaciones de horarios y una menor exposición a la luz natural pueden alterar temporalmente los patrones de sueño.

Mantener horarios relativamente constantes para dormir y despertar y procurar recibir luz natural durante el día puede ayudar a mantener una adecuada sincronización del ciclo sueño-vigilia.

¿El frío puede alterar la función de la tiroides?

No existe evidencia de que el descenso de temperatura provoque en personas sanas un “hipotiroidismo estacional” como tal.

La función de la glándula tiroides está regulada por mecanismos hormonales específicos y las enfermedades tiroideas no deben atribuirse simplemente a los cambios de temperatura.

Sí es cierto que el hipotiroidismo puede producir cansancio, dificultad para concentrarse, sensación de frío y cambios en el estado de ánimo. Si estos síntomas son persistentes, deben evaluarse médicamente en lugar de asumir que son consecuencia del otoño.

¿El cortisol aumenta por la llegada del frío?

El cortisol participa en la respuesta del organismo ante el estrés y sigue un ritmo diario. Sus niveles pueden verse influenciados por el sueño, el estrés psicológico, enfermedades y otros factores.

Sin embargo, no es correcto afirmar que el frío del otoño provoque por sí mismo un aumento constante de cortisol que explique el mal humor.

Cuando una persona atraviesa una etapa de estrés, duerme mal o enfrenta cambios importantes en su rutina, sí puede experimentar mayor irritabilidad y dificultades para regular sus emociones.

Las alergias también pueden influir

El otoño puede coincidir con una mayor exposición a determinados alérgenos, dependiendo de la región y las condiciones ambientales.

La rinitis alérgica puede provocar congestión nasal, estornudos, picazón, alteraciones del sueño y cansancio. Estos síntomas pueden afectar el bienestar y hacer que una persona se sienta más agotada o irritable.

En este caso, el cambio de humor sería más probablemente una consecuencia indirecta del malestar y del sueño alterado que un efecto directo de la estación.

¿Y la deshidratación?

Durante los meses más fríos algunas personas pueden sentir menos sed y reducir su consumo de líquidos. Sin embargo, la cantidad de agua que necesita cada persona depende de diversos factores, como la actividad física, la alimentación, el ambiente y el estado de salud.

Una deshidratación importante puede provocar síntomas como dolor de cabeza, mareos, cansancio y dificultad para concentrarse.

Por ello, mantener una adecuada hidratación sigue siendo importante, aunque no existe evidencia de que la llamada “deshidratación otoñal” sea una causa habitual de irritabilidad.

Entonces, ¿por qué algunas personas se sienten de peor humor en otoño?

No existe una sola explicación.

Los cambios en la cantidad de luz natural, el sueño, la actividad física, las rutinas, las alergias y el estado emocional pueden interactuar y afectar cómo se siente una persona durante esta época.

En quienes presentan trastorno afectivo estacional, los cambios estacionales pueden tener un impacto mucho más importante y requerir tratamiento.

Por eso, no todo aumento de irritabilidad durante el otoño debe considerarse una enfermedad, pero tampoco conviene ignorar cambios persistentes en el estado de ánimo.

¿Cuándo conviene buscar ayuda?

Si la tristeza, irritabilidad, cansancio, alteraciones del sueño o pérdida de interés en las actividades habituales persisten durante semanas o interfieren con la vida diaria, es recomendable consultar a un profesional de la salud.

Especialmente si aparecen síntomas de depresión importantes o pensamientos relacionados con hacerse daño, se debe buscar ayuda profesional de manera inmediata.

En resumen

El llamado “síndrome de la bruja” no es un diagnóstico médico, pero algunas personas sí pueden experimentar cambios en su estado de ánimo durante el otoño.

La menor exposición a la luz, las alteraciones del sueño, las alergias y los cambios en la rutina pueden influir en cómo nos sentimos. En determinados casos, estos cambios forman parte de un trastorno afectivo estacional, que sí es una condición reconocida.

Más que atribuir el mal humor automáticamente al cambio de estación, lo importante es observar la intensidad, duración y repercusión de los síntomas. Si persisten o afectan la vida cotidiana, vale la pena buscar una evaluación profesional.

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