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Después de los 40: cuatro análisis que ayudan a vigilar el riesgo cardiovascular

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

Llegar a los 40 años puede ser una buena oportunidad para reforzar la prevención de las enfermedades cardiovasculares. Tener el colesterol total dentro de los valores considerados normales no significa necesariamente que el riesgo de aterosclerosis sea bajo.

La acumulación de placas en las arterias puede desarrollarse durante años y, eventualmente, contribuir a problemas como infarto de miocardio o accidente cerebrovascular. Por ello, además del colesterol total, existen otros parámetros que pueden aportar información importante sobre el riesgo individual.

¿Qué cuatro valores conviene revisar?

De acuerdo con especialistas en cardiología preventiva, cuatro mediciones pueden ser especialmente útiles para evaluar el riesgo relacionado con las grasas en la sangre:

Colesterol LDL

Colesterol no HDL

Triglicéridos

Lipoproteína(a) o Lp(a)

Estos valores deben interpretarse junto con otros factores, como la edad, presión arterial, diabetes, tabaquismo, función renal y antecedentes familiares.

¿Por qué es importante el colesterol LDL?

El LDL, conocido popularmente como colesterol “malo”, puede penetrar en la pared de las arterias y contribuir al desarrollo de placas de ateroma.

Con el paso del tiempo, estas placas pueden aumentar de tamaño o volverse inestables. Si una placa se rompe, puede formarse un coágulo capaz de obstruir el flujo sanguíneo y provocar un infarto o un evento cerebrovascular.

Por esta razón, reducir el LDL es uno de los objetivos principales de la prevención cardiovascular. Sin embargo, una cifra aislada no determina por sí misma el riesgo de una persona.

También importa cuánto tiempo ha permanecido elevado el colesterol. La exposición acumulada durante décadas puede contribuir al desarrollo de aterosclerosis, algo particularmente relevante en personas con hipercolesterolemia familiar, quienes pueden presentar niveles elevados de LDL desde edades tempranas.

¿Qué es el colesterol no HDL?

El colesterol no HDL ofrece una visión más amplia que el LDL porque representa el colesterol contenido en diferentes partículas capaces de contribuir a la formación de placas.

Incluye el colesterol transportado por LDL y otras lipoproteínas relacionadas con el riesgo cardiovascular, incluidas aquellas asociadas con los triglicéridos y la Lp(a).

Por ello, un colesterol total aparentemente normal no siempre refleja todo el panorama. Para determinar si una persona necesita tratamiento, como estatinas, los médicos deben considerar el conjunto de sus factores de riesgo y no solamente un resultado de laboratorio.

¿Qué indican los triglicéridos?

Los triglicéridos son otra forma importante de grasa presente en la sangre. Sus niveles pueden aumentar en situaciones como sobrepeso, resistencia a la insulina, diabetes mal controlada y consumo excesivo de ciertos alimentos.

Cuando están elevados, suelen coexistir con otras alteraciones metabólicas que incrementan el riesgo cardiovascular.

Para mejorar este marcador pueden ser útiles medidas como reducir el consumo excesivo de azúcares y carbohidratos refinados, grasas saturadas y productos ultraprocesados, además de mantener un peso saludable y realizar actividad física regularmente.

Una alimentación basada en alimentos ricos en fibra, legumbres, avena, semillas, pescado y otras fuentes de proteínas de buena calidad también puede favorecer un perfil metabólico más saludable.

¿Qué es la lipoproteína(a)?

La lipoproteína(a), o Lp(a), es un marcador que suele recibir menos atención porque no siempre forma parte del perfil lipídico convencional.

Su concentración está determinada en gran medida por la genética, por lo que una persona puede tener niveles elevados incluso cuando lleva un estilo de vida saludable y presenta otros valores de colesterol aparentemente adecuados.

Una Lp(a) elevada se relaciona con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. Debido a su fuerte componente hereditario y a que sus niveles suelen permanecer relativamente estables a lo largo de la vida, algunos expertos consideran razonable medirla al menos una vez en la vida, especialmente cuando existen antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular prematura.

¿Cuándo deberían preocupar los antecedentes familiares?

Los antecedentes de infarto, accidente cerebrovascular, bypass coronario o colocación de stents a edades tempranas pueden ser una señal para realizar una evaluación cardiovascular más detallada.

La sospecha es especialmente relevante cuando estos eventos ocurrieron prematuramente en familiares cercanos, ya que podrían reflejar factores genéticos como la hipercolesterolemia familiar o niveles elevados de Lp(a).

¿Basta con revisar el colesterol?

No. La prevención cardiovascular requiere una evaluación más completa.

Además del perfil de lípidos, es importante vigilar presión arterial, glucosa, peso, tabaquismo, función renal, alimentación, actividad física y antecedentes familiares.

También debe considerarse que el riesgo cardiovascular se acumula durante muchos años. Una persona relativamente joven puede tener un riesgo bajo de sufrir un evento en los próximos 10 años, pero una exposición prolongada a factores como LDL elevado, hipertensión o tabaquismo puede aumentar considerablemente su riesgo a lo largo de la vida.

Por eso, llegar a los 40 años puede ser una buena oportunidad para conocer estos parámetros y detectar factores modificables antes de que aparezcan complicaciones.

La prevención no consiste únicamente en perseguir un número “normal” en un análisis: se trata de reducir la exposición acumulada a los factores que pueden dañar las arterias y mantener un riesgo cardiovascular bajo durante toda la vida.

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