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Cómo desinfectar fresas de forma correcta según la ciencia

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Las fresas pueden acumular tierra, microorganismos y residuos de pesticidas debido a su superficie irregular y a que crecen cerca del suelo. Por ello, lavarlas correctamente antes de consumirlas es una medida importante para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.

Sin embargo, existen varios mitos sobre la manera adecuada de limpiarlas. Uno de los más comunes es retirar las hojas antes de lavarlas.

No retires las hojas antes de lavar las fresas

Una recomendación habitual es mantener las fresas enteras durante el lavado y retirar la parte verde únicamente después.

La razón es que quitar la corona de hojas puede facilitar que el agua y otros elementos entren en contacto con la parte interna del fruto. Por ello, es preferible conservar las fresas intactas mientras se realiza el proceso de limpieza.

Vinagre y bicarbonato: no son desinfectantes confiables

El vinagre y el bicarbonato de sodio son remedios caseros muy populares para limpiar frutas y verduras, pero no deben considerarse sustitutos de un desinfectante autorizado.

El vinagre puede ayudar a eliminar determinados residuos y el bicarbonato puede modificar las condiciones de la superficie de los alimentos, pero ninguno garantiza la eliminación de todos los microorganismos patógenos.

Además, mezclar vinagre con bicarbonato no mejora la desinfección. Al combinar un ácido con una base se produce una reacción que neutraliza buena parte de sus propiedades originales.

¿Cómo lavar correctamente las fresas?

Para reducir la contaminación presente en la superficie de las fresas, se puede seguir un proceso sencillo:

Lávate las manos y limpia las superficies. Antes de manipular las frutas, lava tus manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos y asegúrate de que los utensilios y superficies estén limpios. Enjuaga las fresas con agua potable. Colócalas en un colador y pásalas bajo un chorro suave de agua. Esto ayuda a retirar tierra, polvo y otros residuos visibles. Manipúlalas con cuidado. Evita frotarlas agresivamente, ya que su superficie es delicada y puede dañarse fácilmente. Utiliza un desinfectante específico para alimentos si corresponde. Si se emplea un producto comercial para desinfectar frutas y verduras, debe utilizarse exactamente de acuerdo con las instrucciones de su etiqueta, incluyendo la concentración y el tiempo de contacto. Retira las hojas después del lavado. Una vez terminado el proceso, escurre las fresas y elimina la corona verde antes de consumirlas.

Es importante señalar que no se recomienda utilizar jabón para trastes, detergentes ni productos de limpieza domésticos directamente sobre las fresas, ya que pueden dejar residuos y no están diseñados para ser ingeridos.

¿Qué ocurre con los pesticidas?

Las fresas han aparecido en diferentes análisis de residuos de pesticidas realizados sobre productos agrícolas. Sin embargo, la presencia de residuos no significa automáticamente que una fruta sea peligrosa para la salud: las autoridades reguladoras establecen límites de residuos considerados aceptables.

El lavado con agua corriente puede ayudar a eliminar parte de los residuos presentes en la superficie, aunque no elimina necesariamente todos los pesticidas, especialmente aquellos que han penetrado en el tejido del fruto.

El lavado también ayuda a reducir microorganismos

Además de los residuos químicos, las frutas frescas pueden contaminarse con microorganismos durante su cultivo, cosecha, transporte o manipulación.

Entre los patógenos que pueden transmitirse a través de alimentos contaminados se encuentran bacterias y virus capaces de provocar enfermedades gastrointestinales. La hepatitis A, por ejemplo, es una infección viral que puede transmitirse mediante alimentos contaminados.

Por ello, mantener una buena higiene de manos, lavar adecuadamente las frutas y evitar la contaminación cruzada son medidas importantes para disminuir el riesgo.

La congelación tampoco debe considerarse un método confiable para eliminar todos los microorganismos presentes en los alimentos. En determinados casos, las bajas temperaturas pueden conservar los patógenos en lugar de destruirlos.

En resumen, la mejor práctica es mantener las fresas intactas, lavarlas cuidadosamente bajo agua potable y, cuando se considere necesario, utilizar un desinfectante específicamente aprobado para frutas y verduras siguiendo exactamente las indicaciones del fabricante.

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