8 tipos de medicamentos que pueden afectar la memoria y la concentración

Algunos medicamentos utilizados para tratar ansiedad, dolor, alergias, insomnio, convulsiones o problemas de vejiga pueden provocar cambios temporales en la memoria, la atención y otras capacidades cognitivas.
Estos efectos no ocurren de la misma manera en todas las personas. Pueden depender del tipo de medicamento, la dosis, el tiempo que lleva utilizándose, la edad del paciente y la combinación con otros fármacos.
Además, es importante diferenciar entre los efectos cognitivos que pueden aparecer durante el tratamiento y los estudios observacionales que han encontrado una asociación entre determinados medicamentos y un mayor riesgo de demencia. Una asociación no significa necesariamente que el medicamento sea la causa del deterioro.
Si aparecen olvidos, confusión, somnolencia excesiva o dificultades para concentrarse después de comenzar un tratamiento, lo recomendable es comentarlo con un profesional de la salud y no suspender el medicamento por cuenta propia.
1. Benzodiacepinas
Las benzodiacepinas se utilizan principalmente para tratar la ansiedad, el insomnio y otros trastornos. Entre ellas se encuentran medicamentos como lorazepam, alprazolam, diazepam y temazepam.
Uno de sus posibles efectos es la alteración de la capacidad para formar nuevos recuerdos, además de otros cambios en el funcionamiento cognitivo. El efecto puede ser más evidente con determinadas dosis.
Algunos estudios observacionales también han encontrado una asociación entre el uso prolongado de benzodiacepinas y un mayor riesgo de demencia. Sin embargo, este tipo de estudios no permite demostrar que las benzodiacepinas sean directamente responsables de ese riesgo.
2. Algunos anticonvulsivos
Los medicamentos anticonvulsivos reducen la actividad excesiva de las células nerviosas para ayudar a prevenir las convulsiones. Sin embargo, ese efecto puede acompañarse en algunas personas de cambios en determinadas funciones cognitivas.
Dependiendo del fármaco, pueden aparecer somnolencia, problemas de concentración, dificultades para encontrar palabras, confusión o alteraciones de la memoria.
El topiramato es un ejemplo conocido: estos efectos pueden ser más notorios con dosis elevadas. No todas las personas los presentan y, cuando aparecen, el médico puede valorar ajustes en el tratamiento.
3. Opioides
Los opioides, entre ellos oxicodona, hidrocodona y morfina, son analgésicos potentes que pueden provocar somnolencia, confusión y disminución de la atención.
La relación entre estos medicamentos y los cambios cognitivos depende de diferentes factores, como la dosis, el tiempo de exposición y las enfermedades que motivaron su utilización.
En investigaciones realizadas en adultos mayores, las dosis elevadas se han asociado con un mayor deterioro de la memoria y con una mayor probabilidad de desarrollar demencia durante el seguimiento. Sin embargo, estos resultados deben interpretarse considerando otros factores de salud que también pueden influir.
4. Antidepresivos tricíclicos
Los antidepresivos tricíclicos incluyen medicamentos como amitriptilina, nortriptilina, doxepina e imipramina.
Además de sus efectos sobre distintos neurotransmisores, algunos poseen propiedades anticolinérgicas, es decir, pueden bloquear parcialmente la acción de la acetilcolina, un neurotransmisor importante para procesos como la memoria y el aprendizaje.
Por esta razón, pueden producir alteraciones en la atención, la memoria o la velocidad con la que se procesa información. En los adultos mayores, la exposición acumulada a varios medicamentos con propiedades anticolinérgicas es especialmente importante al revisar un tratamiento.
5. Algunos antihistamínicos
Los antihistamínicos se utilizan principalmente para controlar síntomas de alergias y otras afecciones. Los medicamentos de primera generación, como difenhidramina, clorfeniramina y dimenhidrinato, pueden atravesar el cerebro y tienen propiedades anticolinérgicas.
Como consecuencia, pueden producir somnolencia, dificultades de atención y otros cambios cognitivos.
Algunos estudios también han encontrado asociaciones entre determinados antihistamínicos y un mayor riesgo de demencia, aunque los resultados dependen del medicamento, la duración de la exposición y las características de cada paciente.
Los antihistamínicos de segunda generación suelen penetrar en menor medida al sistema nervioso central y, en general, producen menos efectos anticolinérgicos.
6. Algunos medicamentos para dormir
Entre los fármacos utilizados para tratar el insomnio se encuentran los llamados fármacos Z, como zolpidem, eszopiclona y zaleplón.
Estos medicamentos pueden afectar temporalmente determinadas funciones cognitivas, incluida la memoria, particularmente durante el periodo en que se utilizan.
Algunos estudios observacionales también han encontrado una asociación entre determinados sedantes o hipnóticos y un mayor riesgo de demencia. Sin embargo, estos resultados no demuestran que los medicamentos sean los responsables directos del deterioro.
Además, debe considerarse que el insomnio y la falta de sueño por sí mismos pueden afectar la concentración, el aprendizaje y la memoria, lo que dificulta establecer una relación causal únicamente con el medicamento.
7. Medicamentos anticolinérgicos para la vejiga
Los fármacos utilizados para tratar la vejiga hiperactiva pueden incluir oxibutinina, tolterodina, solifenacina, darifenacina y trospio.
Algunos actúan bloqueando receptores de acetilcolina, por lo que pueden producir efectos sobre la función cognitiva, especialmente en personas susceptibles.
Investigaciones realizadas en adultos de 55 años o más han encontrado asociaciones particularmente relevantes con algunos medicamentos de este grupo, entre ellos oxibutinina, solifenacina y tolterodina.
Sin embargo, la evidencia no es idéntica para todos los fármacos y los resultados deben interpretarse de acuerdo con el medicamento específico, la dosis y las características del paciente.
8. ¿Qué factores pueden aumentar los problemas cognitivos?
El riesgo de presentar alteraciones de memoria o atención puede aumentar cuando existen dosis elevadas, tratamientos prolongados o múltiples medicamentos utilizados al mismo tiempo.
La edad también es importante, ya que los adultos mayores pueden ser más sensibles a los efectos sedantes o anticolinérgicos de determinados fármacos.
Además, cuando una persona toma varios medicamentos con propiedades similares, sus efectos pueden sumarse. Esto puede aumentar la llamada carga anticolinérgica o sedante, favoreciendo somnolencia, confusión o dificultades cognitivas.
¿Qué hacer si aparecen problemas de memoria?
Si los olvidos, la confusión o las dificultades para concentrarse comienzan después de iniciar un medicamento o aumentar su dosis, conviene revisar el tratamiento con un médico o farmacéutico.
La solución no siempre consiste en suspender el fármaco. Dependiendo del caso, puede ser posible ajustar la dosis, cambiar el horario, sustituir el medicamento o reducir la combinación de fármacos que producen efectos cognitivos.
Lo más importante es no modificar ni suspender un tratamiento por cuenta propia, especialmente cuando se utiliza para controlar convulsiones, ansiedad, dolor u otras enfermedades que pueden requerir una retirada gradual.
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