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Uno de cada 4 adultos mayores en el mundo sufre maltratos o abusos

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Una mujer de 25 años se aprovecha de la confianza de un jubilado de 78 años y retira dinero de su cuenta bancaria, dejándolo sin recursos para adquirir alimentos y medicamentos. En otro caso, una cuidadora ignora las solicitudes de una mujer de 87 años que necesita atención médica. Asimismo, un hombre de 95 años recibe constantemente insultos de su hijo, quien le hace sentir que representa una carga para la familia.

Aunque estas situaciones pueden parecer aisladas, ocurren con mucha más frecuencia de lo que se piensa. Un análisis que reunió datos de 94 estudios realizados en 35 países y publicado en la revista BMC Public Health reveló que más de una de cada cuatro personas mayores ha sufrido algún tipo de maltrato. Los especialistas advierten que la cifra real podría ser aún mayor, ya que muchas víctimas no denuncian por miedo, dependencia o vergüenza.

Un llamado mundial para pasar de la concientización a la acción

Cada 15 de junio se conmemora el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez. En 2026, la Organización de las Naciones Unidas eligió como lema: “Más allá de la sensibilización: lograr una prevención eficaz del maltrato a las personas mayores”.

El mensaje es claro: generar conciencia ya no es suficiente; es necesario implementar medidas concretas de prevención, protección y respuesta.

La Organización Mundial de la Salud define el maltrato hacia las personas mayores como cualquier acción u omisión que, dentro de una relación de confianza, provoque daño o sufrimiento. Este tipo de violencia puede ocurrir en el hogar, en instituciones de cuidado o dentro de la comunidad, y generalmente es ejercida por alguien cercano a la víctima.

La psicóloga argentina Alejandra Vázquez, especialista en violencia contra personas mayores, señala que este problema no debe considerarse un asunto privado, sino una vulneración de los derechos humanos. Por ello, enfatiza que nadie debería permanecer indiferente ante señales de abuso.

La importancia de actuar ante señales de violencia

Los especialistas recomiendan no minimizar ni normalizar situaciones de maltrato. Cuando existen indicios de abuso, familiares, amigos, vecinos o profesionales de la salud deben prestar atención y tomar medidas.

También destacan la importancia de escuchar a la persona afectada con respeto, evitando juzgarla o presionarla. Muchas víctimas experimentan miedo, vergüenza o dependencia emocional y económica respecto de quien ejerce la violencia.

La intervención temprana es fundamental, ya que las consecuencias del maltrato pueden afectar gravemente la salud física, emocional, social y financiera de las personas mayores.

Las formas más frecuentes de maltrato

El análisis publicado en BMC Public Health, que incluyó información de más de 776 mil personas, identificó seis formas principales de abuso:

Maltrato emocional o psicológico (20.9%): insultos, humillaciones, amenazas y manipulación. Negligencia (19.3%): falta de atención médica, alimentación o cuidados básicos. Explotación financiera (11.7%): uso indebido del dinero o los bienes de la persona mayor. Abuso verbal (11%): agresiones mediante palabras ofensivas o degradantes. Maltrato físico (7.9%): golpes u otras agresiones corporales. Abuso sexual (1.5%): aunque se considera subregistrado debido al estigma que dificulta las denuncias.

Los investigadores también observaron que las mujeres presentan tasas más elevadas de victimización que los hombres. Además, los centros de atención prolongada registran niveles ligeramente superiores de abuso en comparación con los hogares, en parte debido a la escasez de personal capacitado y a los desequilibrios de poder entre cuidadores y residentes.

Señales de alerta que no deben ignorarse

Reconocer los indicios de maltrato puede marcar una diferencia significativa en la protección de una persona mayor.

Cambios emocionales

Tristeza persistente. Miedo o ansiedad. Falta de interés en actividades habituales. Alteraciones del sueño. Dificultad para expresarse libremente. Resignación ante situaciones claramente injustas.

Indicadores financieros

Facturas sin pagar. Movimientos bancarios inusuales. Retiros frecuentes de dinero acompañados por terceros. Modificaciones repentinas en testamentos o poderes legales. Falta de recursos para cubrir necesidades básicas.

Signos físicos

Moretones o lesiones sin explicación clara. Pérdida de peso repentina. Heridas sin tratamiento. Mala higiene personal. Evidencia de sedación excesiva o inapropiada.

Señales en el entorno

Vivienda en condiciones deficientes. Restricciones para salir o recibir visitas. Presencia de una persona que controla todas las decisiones.

Un problema que crecerá con el envejecimiento de la población

Las proyecciones internacionales indican que para 2050 habrá alrededor de 2,100 millones de personas mayores de 60 años en el mundo, el doble que en la actualidad.

La ONU advierte que, si no se implementan políticas efectivas de prevención, el número de víctimas de maltrato podría aumentar al mismo ritmo que crece la población envejecida.

Marco legal para proteger a las personas mayores

En América Latina existe un instrumento específico para proteger los derechos de las personas mayores: la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, aprobada por la Organización de los Estados Americanos en 2015.

Esta convención reconoce el derecho de toda persona mayor a vivir libre de violencia y a recibir un trato digno, sin discriminación de ningún tipo.

Además, establece que la violencia puede manifestarse de diversas formas, incluyendo:

Maltrato físico, psicológico o sexual. Abuso económico y patrimonial. Explotación laboral. Abandono. Negligencia.

Los países que han ratificado este instrumento se comprometieron a prevenir, investigar, sancionar y erradicar estos actos, además de fortalecer los mecanismos de denuncia y reparación para las víctimas.

Denunciar puede marcar la diferencia

Los especialistas recuerdan que cualquier persona que tenga conocimiento de una situación de abuso puede presentar una denuncia ante las autoridades correspondientes.

Las investigaciones pueden apoyarse en pruebas como fotografías, videos, documentos o testimonios. Dependiendo del caso, los tribunales pueden ordenar medidas de protección como restricciones de contacto, órdenes de alejamiento, exclusión del agresor del domicilio o sistemas de alerta para la víctima.

Los expertos coinciden en que el maltrato hacia las personas mayores no es un asunto privado ni un conflicto familiar más. Se trata de una violación de derechos humanos que requiere atención inmediata y una respuesta coordinada de la sociedad, las instituciones y las autoridades.

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