Un estudio analiza cómo la personalidad y el entorno se reflejan en los sueños

Durante mucho tiempo, los sueños fueron considerados como una serie de imágenes y relatos aleatorios sin un propósito definido. Sin embargo, una investigación de la Escuela IMT de Estudios Avanzados de Lucca, Italia, plantea una visión diferente: los sueños serían una combinación compleja de recuerdos, emociones, rasgos de personalidad y experiencias del entorno, que el cerebro reorganiza para crear historias nuevas y llenas de significado.
El análisis de más de 3,700 registros de sueños y experiencias durante la vigilia sugiere que la actividad onírica no es simplemente un conjunto de pensamientos desordenados, sino un proceso dinámico en el que la mente mezcla elementos de la realidad con la imaginación.
Según información difundida por la revista científica ScienceDaily, el estudio cuestiona la idea tradicional de que los sueños carecen de estructura. Los investigadores italianos encontraron que tanto las características personales como los acontecimientos externos influyen en el contenido de los sueños. De acuerdo con la Escuela IMT, mientras dormimos el cerebro no solo recupera recuerdos, sino que crea nuevas narrativas a partir de fragmentos de experiencias pasadas y construcciones imaginarias.
Un estudio basado en miles de relatos de sueños
Para investigar cómo se forman los sueños, los científicos recopilaron durante dos semanas los relatos diarios de sueños y actividades cotidianas de 287 adultos de entre 18 y 70 años.
Los participantes también proporcionaron información sobre sus hábitos de sueño, rasgos de personalidad y capacidades cognitivas, con el objetivo de analizar qué factores podían influir en la forma y contenido de sus experiencias nocturnas.
El equipo utilizó herramientas de procesamiento del lenguaje natural (PLN), una tecnología basada en inteligencia artificial que permite estudiar cómo se relacionan palabras, conceptos e ideas dentro de un texto.
Gracias a esta metodología, los investigadores pudieron detectar patrones que no eran evidentes mediante una simple lectura. Los resultados mostraron que los sueños no son completamente caóticos, sino que reflejan una combinación entre características individuales y acontecimientos del mundo exterior.
Uno de los descubrimientos más relevantes fue que las personas con mayor tendencia a dejar que su mente divague durante el día describieron sueños más fragmentados y cambiantes. En cambio, quienes suelen atribuir importancia o significado a sus sueños reportaron experiencias más intensas, detalladas y envolventes.
La neurocientífica italiana Valentina Elce, investigadora principal del estudio, explicó que los resultados muestran que los sueños no son únicamente recuerdos del pasado, sino procesos activos influenciados por la identidad de cada persona y por las experiencias que atraviesa.
El cerebro modifica la realidad mientras soñamos
Los investigadores encontraron que los sueños no representan una copia exacta de lo ocurrido durante el día. En lugar de reproducir fielmente las experiencias, el cerebro transforma los recuerdos y los combina con emociones, expectativas y posibilidades futuras.
Por ejemplo, un sueño puede incluir lugares familiares como una casa, una escuela o un hospital, pero mezclados con escenarios desconocidos o modificados de manera extraña. Esto demuestra que durante el sueño la mente actúa más como un creador que como una grabadora de recuerdos.
Los científicos describen este proceso como una edición creativa de la experiencia humana, donde elementos conocidos se integran con nuevos escenarios para generar situaciones originales.
Además, el estudio señala que factores como la calidad del descanso, el interés personal por los sueños y la tendencia a imaginar o fantasear durante el día influyen en la intensidad y riqueza de las experiencias oníricas.
Este enfoque plantea que estudiar los sueños puede convertirse en una herramienta científica para comprender mejor procesos relacionados con la conciencia, la memoria y la salud mental.
Los acontecimientos mundiales también influyen en los sueños
La investigación también analizó registros de sueños recopilados durante la pandemia de COVID-19 por la Universidad Sapienza de Roma. Durante el periodo de confinamiento, los investigadores observaron que muchos sueños incluían emociones más intensas y referencias frecuentes a restricciones, aislamiento, límites físicos y situaciones relacionadas con la incertidumbre social.
Con el paso del tiempo, estas representaciones fueron disminuyendo, lo que sugiere que los sueños pueden reflejar la forma en que las personas se adaptan psicológicamente a cambios importantes y situaciones de estrés colectivo.
Los resultados respaldan la idea de que los sueños no solo procesan experiencias recientes, sino que también pueden mostrar cómo el cerebro enfrenta transformaciones, preocupaciones y desafíos del entorno.
La inteligencia artificial y el futuro del estudio de los sueños
La Escuela IMT de Estudios Avanzados de Lucca considera que el análisis computacional de grandes cantidades de relatos oníricos puede abrir nuevas líneas de investigación sobre la memoria, las emociones y la salud mental.
El uso de inteligencia artificial permite identificar patrones en los sueños que antes eran difíciles de detectar, ofreciendo nuevas posibilidades para comprender cómo funciona la mente durante el descanso.
En conclusión, los sueños parecen ser mucho más que imágenes sin sentido generadas al azar. La evidencia actual indica que son construcciones complejas donde el cerebro combina recuerdos, emociones, personalidad y experiencias del entorno para crear nuevas representaciones de la realidad.
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