¿Te mordió un perro o gato? 9 pasos que debes seguir de inmediato

Una mordedura de perro o gato requiere atención, incluso cuando la lesión parece pequeña o superficial.
Los dientes pueden introducir bacterias en capas profundas de los tejidos y, dependiendo del animal, su estado de vacunación y las circunstancias del ataque, también puede existir riesgo de transmisión de rabia. La primera acción debe realizarse de inmediato: lavar la herida con abundante agua corriente y jabón durante al menos 15 minutos.
Después de la limpieza, es importante valorar la profundidad y ubicación de la lesión, revisar cuándo fue aplicada la última vacuna contra el tétanos y determinar si existe necesidad de recibir profilaxis contra la rabia. La atención médica temprana es especialmente importante cuando la mordedura rompe la piel.
Aléjate del animal y ponte a salvo
1. Evita una segunda mordedura
Antes de examinar la lesión, asegúrate de estar fuera del alcance del animal. No intentes perseguirlo, sujetarlo ni enfrentarlo, especialmente si presenta un comportamiento agresivo o extraño.
Si puedes hacerlo sin exponerte a otro ataque, intenta obtener información sobre el animal, su propietario y su estado de vacunación. Estos datos pueden ayudar al personal sanitario a determinar el riesgo de rabia y las medidas que podrían ser necesarias.
Lava la herida durante al menos 15 minutos
2. Limpia la zona inmediatamente
La limpieza temprana es una de las medidas más importantes después de una mordedura. Lava la zona afectada con abundante agua corriente y jabón durante un mínimo de 15 minutos, procurando limpiar toda la superficie de la herida.
Si en ese momento no tienes jabón disponible, comienza a enjuagar la lesión con abundante agua y busca atención médica posteriormente. Una limpieza adecuada puede disminuir la contaminación bacteriana y constituye una medida fundamental para reducir el riesgo de rabia.
No utilices sustancias irritantes
3. Evita remedios caseros
No apliques sobre la herida alcohol, sustancias corrosivas, ácidos, chile, plantas u otros productos irritantes. Estos métodos pueden provocar un daño adicional en los tejidos y no sustituyen la limpieza con agua y jabón ni la valoración por parte de un profesional.
Tampoco intentes cortar, quemar, abrir o manipular profundamente la lesión con la intención de eliminar la infección o la saliva del animal. Después de limpiar la herida, el personal sanitario determinará qué tratamiento es apropiado.
Controla el sangrado sin cerrar la herida
4. Aplica presión directa
Si existe sangrado, utiliza una gasa o tela limpia y ejerce presión directa sobre la zona para intentar detenerlo.
Cuando la hemorragia sea abundante o no pueda controlarse, es necesario acudir inmediatamente a un servicio médico. No intentes cerrar la herida mediante suturas caseras, pegamentos u otros productos.
Las mordeduras pueden contener bacterias y producir lesiones profundas, por lo que primero deben ser evaluadas antes de decidir si es conveniente cerrarlas. En determinadas heridas puede realizarse una sutura médica, pero esta decisión depende de factores como la profundidad, ubicación y riesgo de infección.
Busca atención médica si la piel fue perforada
5. No subestimes una mordedura aparentemente pequeña
Una mordedura que rompe o perfora la piel puede introducir bacterias en tejidos profundos aunque la lesión externa parezca poco importante.
El riesgo de complicaciones depende de diferentes factores, entre ellos la profundidad de la herida, el lugar donde ocurrió, el animal involucrado y las condiciones de salud de la persona afectada.
Las mordeduras localizadas en las manos, pies, cara o cerca de articulaciones requieren especial atención. En algunas situaciones, los profesionales pueden recomendar antibióticos preventivos debido al elevado riesgo de infección.
Revisa tu protección contra el tétanos
6. Comprueba tu historial de vacunación
Las mordeduras pueden requerir una evaluación específica de la protección contra el tétanos. El personal sanitario revisará tus antecedentes de vacunación y determinará si necesitas una dosis de refuerzo u otra medida preventiva.
No debes asumir que estás completamente protegido únicamente porque recibiste las vacunas correspondientes durante la infancia. La necesidad de una dosis adicional depende del tipo de lesión y del historial de vacunación de cada persona.
Evalúa el riesgo de rabia
7. Pregunta por la profilaxis posexposición
La rabia es una infección viral grave que puede transmitirse mediante la saliva de animales infectados, principalmente a través de mordeduras y, en determinadas circunstancias, arañazos.
El riesgo no es el mismo en todas las situaciones. Para determinarlo se consideran factores como la especie del animal, su comportamiento, su estado de vacunación, la posibilidad de mantenerlo bajo observación y la situación epidemiológica de la región.
Cuando existe una posible exposición a la rabia, la valoración médica debe realizarse lo antes posible. Dependiendo del nivel de exposición, puede estar indicada la vacunación antirrábica y, en determinadas exposiciones graves, la administración de inmunoglobulina o anticuerpos monoclonales.
Observa la herida durante los días posteriores
8. Identifica posibles signos de infección
Después de una mordedura, revisa periódicamente la zona y presta atención a síntomas como aumento del enrojecimiento, inflamación, calor, dolor, secreción o presencia de pus.
También debes buscar atención médica si aparece fiebre o si tu estado general comienza a deteriorarse.
Las infecciones producidas por mordeduras pueden extenderse hacia tejidos profundos y, en algunos casos, generar complicaciones importantes. No es necesario esperar a que la lesión presente una inflamación considerable para buscar ayuda, especialmente si desde el inicio se trata de una mordedura profunda, extensa o localizada en una zona de alto riesgo.
Acude a urgencias cuando existan señales de alarma
9. No retrases la atención ante lesiones graves
Es recomendable acudir a un servicio de urgencias cuando la mordedura es profunda, existe una hemorragia que no puede controlarse, se presenta pérdida de sensibilidad o dificultad para mover la zona afectada, o la lesión se encuentra en la cara, cuello, manos o cerca de una articulación.
También es importante recibir una evaluación rápida cuando el animal es desconocido, no puede ser localizado, presenta un comportamiento inusual o existe incertidumbre respecto a su vacunación contra la rabia.
La profilaxis posexposición contra la rabia es muy eficaz cuando se administra de manera oportuna, antes de que aparezcan los síntomas de la enfermedad.
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