Supercentenarios podrían tener un sistema inmunitario capaz de combatir mejor el cáncer

Aunque la esperanza de vida promedio ronda las siete décadas, un pequeño grupo de personas consigue superar los 100 años y, en casos excepcionales, los 110. Estos últimos son conocidos como supercentenarios y representan una oportunidad única para estudiar qué mecanismos biológicos podrían favorecer una longevidad extraordinaria.
Un estudio publicado en Cell Press encontró una posible pista en el sistema inmunitario: las personas que alcanzan edades extremas parecen presentar una mayor proporción de células T citotóxicas CD4, un tipo especializado de célula inmunitaria capaz de atacar células infectadas, dañadas o potencialmente cancerosas.
Una defensa que parece aumentar con la edad extrema
Las células CD4 normalmente ayudan a coordinar la respuesta inmunitaria. Sin embargo, algunas pueden adquirir características citotóxicas y actuar directamente contra determinadas células anormales.
Los investigadores analizaron muestras sanguíneas de 28 personas japonesas y observaron una tendencia llamativa:
En 8 personas de entre 70 y 90 años, la mediana de células T citotóxicas CD4 fue de aproximadamente 4 %. En 10 centenarios, aumentó a 9.6 %. En los supercentenarios, superó el 17 %.
Esto sugiere que estas células podrían adquirir una importancia creciente en algunas personas capaces de alcanzar edades extraordinarias.
Sin embargo, hubo excepciones, lo que indica que la edad por sí sola no determina la cantidad de estas células y que probablemente intervienen otros factores.
No parecen ser simplemente células envejecidas
Uno de los aspectos más interesantes fue que las células T citotóxicas CD4 encontradas en las personas de mayor edad continuaban activas y no mostraban características claras de agotamiento.
Esto plantea una perspectiva diferente sobre el envejecimiento del sistema inmunitario. En lugar de deteriorarse de manera uniforme, algunas poblaciones inmunitarias podrían adaptarse, expandirse o especializarse a lo largo de décadas.
Los investigadores también encontraron poblaciones clonales: aproximadamente un tercio de estas células, en promedio, procedía de células originales que se habían multiplicado. En una persona centenaria, cerca de la mitad pertenecía a un mismo clon.
Esto podría indicar que determinadas células se expandieron después de responder repetidamente a estímulos inmunitarios.
¿Podrían ayudar a combatir el cáncer?
Una posibilidad es que estas células proporcionen una vigilancia adicional frente a células anormales. Las células T citotóxicas CD4 pueden reconocer y destruir determinados objetivos, por lo que su presencia podría ser beneficiosa frente a algunas infecciones o células potencialmente cancerosas.
Pero es importante no exagerar el hallazgo.
El estudio no demuestra que estas células hagan que una persona viva más tiempo ni que prevengan el cáncer. Tampoco demuestra que aumentar artificialmente su cantidad prolongaría la vida.
Lo que muestra es una asociación entre una mayor presencia de estas células y las edades excepcionalmente avanzadas.
El envejecimiento inmunitario podría ser más complejo de lo que se pensaba
Tradicionalmente, el envejecimiento se ha relacionado con un deterioro progresivo de las defensas. Este estudio plantea que el proceso podría ser más complejo: mientras algunas funciones inmunitarias disminuyen, otras poblaciones celulares podrían expandirse y adquirir nuevas funciones.
En los supercentenarios, esa capacidad de adaptación podría formar parte de un conjunto de características que les permiten mantener una respuesta inmunitaria eficaz durante más tiempo.
Aún falta demostrar si son causa o consecuencia
La principal limitación es el tamaño extremadamente pequeño de la muestra: solamente 28 participantes, todos procedentes de Japón. Además, se analizaron muestras de sangre en un estudio observacional.
Por ello, todavía no se puede determinar si la expansión de las células T citotóxicas CD4 contribuye directamente a la longevidad, si aparece como consecuencia de otros procesos relacionados con un envejecimiento saludable o si ambas cosas están influidas por un tercer factor.
En resumen
El estudio aporta una pista interesante sobre por qué algunas personas pueden alcanzar edades extraordinarias: sus sistemas inmunitarios podrían experimentar adaptaciones particulares que permiten conservar determinadas capacidades defensivas durante más tiempo.
La mayor presencia de células T citotóxicas CD4 en centenarios y supercentenarios podría ser una de esas adaptaciones, pero se necesitan estudios con muestras mucho más grandes y poblaciones diversas para saber si realmente desempeña un papel en la longevidad.
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