Si tomas metformina, cuidado: este es el error que puede poner en riesgo tus riñones

La metformina es uno de los medicamentos más utilizados para controlar la glucosa en personas con diabetes tipo 2. Aunque generalmente es segura cuando se emplea de forma adecuada, existe un error frecuente que puede aumentar el riesgo de complicaciones: continuar tomándola sin vigilar periódicamente la función renal o mantener el tratamiento pese a un deterioro importante de los riñones sin supervisión médica.
Especialistas y organismos reguladores señalan que la metformina se elimina principalmente a través de los riñones. Por ello, cualquier disminución en la función renal puede alterar la forma en que el organismo procesa el medicamento. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) recomienda evaluar la función de los riñones antes de iniciar el tratamiento y realizar controles periódicos durante su uso.
¿La metformina daña los riñones?
Una de las dudas más comunes entre las personas con diabetes es si la metformina provoca daño renal. De acuerdo con los especialistas, este medicamento no suele lesionar directamente los riñones.
El principal problema aparece cuando una persona con insuficiencia renal avanzada continúa tomando metformina sin una valoración médica adecuada, ya que el organismo puede tener dificultades para eliminar el fármaco.
La FDA advierte que, a medida que disminuye la función renal, aumenta el riesgo de acumulación de metformina, lo que puede favorecer una complicación poco frecuente pero potencialmente grave denominada acidosis láctica, caracterizada por una acumulación excesiva de ácido láctico en la sangre.
El error más frecuente: no controlar la función renal
Muchas personas consideran que, si llevan años tomando metformina y se sienten bien, ya no necesitan revisiones médicas periódicas.
Sin embargo, la diabetes puede afectar progresivamente los riñones, incluso sin provocar síntomas durante las etapas iniciales.
Por ello, los especialistas recomiendan realizar controles médicos periódicos que incluyan la evaluación de la función renal mediante pruebas como la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe o eGFR), un estudio que permite conocer qué tan eficientemente están funcionando los riñones.
¿Quiénes deben tener mayor vigilancia?
El seguimiento médico es especialmente importante en personas que presentan alguno de los siguientes factores:
Enfermedad renal crónica. Disminución de la función de los riñones. Edad avanzada. Deshidratación importante. Enfermedades cardíacas o hepáticas. Infecciones graves o situaciones que reduzcan la oxigenación del organismo.
Antes de modificar la dosis o suspender el tratamiento, siempre debe consultarse con un profesional de la salud.
Síntomas que requieren atención médica
Aunque el deterioro de la función renal puede avanzar sin manifestaciones evidentes, existen síntomas que justifican una evaluación médica, entre ellos:
Cansancio intenso sin causa aparente. Hinchazón en piernas, tobillos o pies. Cambios importantes en la cantidad de orina. Náuseas persistentes. Dificultad para respirar. Confusión o debilidad marcada.
Estos síntomas no significan necesariamente que la metformina sea la causa, pero pueden indicar la presencia de otro problema de salud que requiere valoración.
Recomendaciones para el uso seguro de medicamentos
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y otras autoridades sanitarias recomiendan utilizar los medicamentos de forma responsable, evitando la automedicación, adquiriéndolos únicamente en establecimientos autorizados y siguiendo siempre las indicaciones del personal médico.
En el caso de la metformina, la seguridad del tratamiento depende tanto de la vigilancia sanitaria como del seguimiento clínico individual.
No suspendas la metformina sin indicación médica
Ante información sobre posibles riesgos, algunas personas pueden pensar en dejar de tomar metformina por iniciativa propia. Sin embargo, los especialistas advierten que interrumpir el tratamiento sin supervisión médica puede dificultar el control de la glucosa y aumentar las complicaciones asociadas con la diabetes.
Lo más recomendable es acudir al médico para revisar aspectos como:
Los niveles de glucosa en sangre. La función renal. La dosis adecuada del medicamento. La posible interacción con otros tratamientos.
La importancia del seguimiento médico
La metformina continúa siendo uno de los tratamientos fundamentales para la diabetes tipo 2 cuando está correctamente indicada.
El principal riesgo no radica en el medicamento en sí, sino en utilizarlo sin un seguimiento adecuado cuando la función renal cambia.
Realizar controles periódicos, informar al médico sobre cualquier enfermedad adicional y evitar modificar la dosis por cuenta propia son medidas esenciales para reducir el riesgo de complicaciones y mantener un tratamiento seguro a largo plazo.
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