Señales tempranas de que la hipertensión podría estar afectando tus riñones

La hipertensión arterial puede afectar mucho más que al corazón. Cuando la presión permanece elevada durante años, puede dañar progresivamente los pequeños vasos sanguíneos de los riñones, que son fundamentales para filtrar la sangre y eliminar sustancias de desecho.
Uno de los principales problemas es que el deterioro renal puede avanzar durante mucho tiempo sin causar dolor ni síntomas claramente perceptibles. Por esta razón, algunas personas descubren que tienen enfermedad renal cuando se realizan análisis de sangre u orina por otros motivos.
Una de las primeras alteraciones que puede aparecer es la presencia persistente de proteínas, especialmente albúmina, en la orina. Esto puede ocurrir antes de que exista una disminución importante de la función de los riñones.
Si tienes hipertensión, estas son algunas señales y cambios que conviene conocer:
1. La orina permanece espumosa con frecuencia
Encontrar espuma ocasionalmente en la orina no significa necesariamente que exista un problema de salud.
Sin embargo, si la orina presenta espuma abundante de manera repetida, podría estar relacionada con la presencia de proteínas, particularmente albúmina. La albuminuria puede ser un indicador temprano de daño renal, por lo que merece una valoración médica.
2. Se hinchan los pies, tobillos o piernas
Los riñones ayudan a eliminar el exceso de sodio y líquidos del organismo. Cuando su funcionamiento se deteriora, estas sustancias pueden acumularse.
Como consecuencia, puede aparecer edema, principalmente en los pies, tobillos y piernas, aunque también puede observarse alrededor de los ojos. La hinchazón tiene muchas otras posibles causas, pero en una persona con hipertensión es conveniente investigar su origen.
3. Orinas mucho menos que antes
Una reducción considerable en la cantidad de orina puede tener diferentes causas.
Cuando los riñones pierden una cantidad importante de su capacidad de funcionamiento, pueden disminuir su capacidad para producir y eliminar orina. Una reducción marcada, especialmente si aparece junto con hinchazón, requiere valoración médica.
4. La presión arterial se vuelve cada vez más difícil de controlar
La relación entre los riñones y la presión arterial funciona en ambos sentidos.
Una hipertensión prolongada puede lesionar los vasos sanguíneos de los riñones, mientras que una enfermedad renal también puede provocar que la presión arterial sea más difícil de controlar.
Por ello, si las cifras de presión continúan elevadas a pesar de seguir el tratamiento indicado, el médico puede considerar necesario evaluar la función renal.
5. El cansancio se vuelve constante
Sentirse cansado de manera persistente es un síntoma muy común y puede tener numerosas explicaciones.
En las etapas avanzadas de la enfermedad renal, la disminución de la función de estos órganos puede favorecer alteraciones como la anemia, que puede provocar debilidad, agotamiento y falta de energía.
No obstante, el cansancio por sí solo no significa que exista enfermedad renal.
6. Aparecen náuseas o pierdes el apetito
Cuando la enfermedad renal se encuentra en etapas avanzadas, los riñones pueden dejar de eliminar adecuadamente determinados productos de desecho.
Su acumulación en la sangre puede provocar síntomas como náuseas, pérdida del apetito, cambios en el sentido del gusto y sensación general de malestar.
Estos síntomas suelen aparecer cuando el deterioro de la función renal ya es importante y también pueden ser consecuencia de muchas otras enfermedades.
7. Presentas calambres o debilidad muscular
Además de filtrar la sangre, los riñones participan en el mantenimiento del equilibrio de líquidos, minerales y electrolitos del organismo.
Cuando su funcionamiento se altera, pueden producirse cambios en estos niveles que, en determinadas circunstancias, favorecen la aparición de calambres, debilidad o molestias musculares.
8. Se producen cambios persistentes en la orina
La aparición de sangre en la orina, modificaciones importantes en su aspecto o cambios persistentes en la cantidad pueden indicar algún problema en los riñones o en las vías urinarias.
La sangre visible en la orina debe ser evaluada por un profesional de la salud, aunque no siempre significa que exista una enfermedad renal. También puede aparecer debido a cálculos, infecciones y otras condiciones.
9. Aparece picazón generalizada y persistente
El prurito puede presentarse en personas con enfermedad renal avanzada.
Cuando los riñones no consiguen eliminar correctamente determinadas sustancias de desecho y se producen alteraciones en los minerales del organismo, algunas personas pueden desarrollar una picazón persistente y generalizada.
Sin embargo, este síntoma tampoco es exclusivo de la enfermedad renal y puede estar relacionado con numerosos problemas de la piel o con otras enfermedades sistémicas.
La prevención es fundamental
La enfermedad renal relacionada con la hipertensión puede avanzar silenciosamente durante años. Por eso, no es necesario esperar a presentar síntomas para revisar la función de los riñones.
Las personas con presión arterial elevada pueden beneficiarse de controles médicos periódicos que incluyan mediciones de la presión, análisis de sangre para evaluar la función renal y pruebas de orina para detectar proteínas u otras alteraciones.
Mantener la presión arterial bajo control, seguir correctamente el tratamiento indicado y realizar revisiones periódicas puede ayudar a detectar cualquier deterioro renal de manera temprana.
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