Señales que podrían indicar falta de selenio: expertos explican cuándo prestar atención

Cuando se habla de nutrición, nutrientes como el calcio, el hierro y la vitamina D suelen ser los más mencionados.
Sin embargo, existe otro mineral esencial que con frecuencia pasa desapercibido: el selenio. Este oligoelemento interviene en funciones clave del organismo, como el funcionamiento del sistema inmunológico, la protección antioxidante, la producción de hormonas tiroideas y la salud reproductiva. Aunque su deficiencia es poco común en personas que mantienen una alimentación equilibrada, puede presentarse en determinados grupos de riesgo. Además, varios de sus posibles síntomas pueden confundirse con el estrés, el cansancio o el envejecimiento.
1. ¿Qué es el selenio y por qué es importante?
Aunque el organismo lo necesita en cantidades muy pequeñas, el selenio es indispensable para mantener un funcionamiento adecuado. Forma parte de las selenoproteínas, un grupo de proteínas que participan en la defensa antioxidante, la regulación del sistema inmunológico y el metabolismo de las hormonas producidas por la glándula tiroides.
Los antioxidantes ayudan a proteger las células frente al daño ocasionado por los radicales libres, moléculas que se generan de manera natural durante el metabolismo y también por factores como el tabaquismo, la contaminación ambiental y la exposición excesiva al sol.
El cuerpo no puede producir selenio por sí mismo, por lo que debe obtenerlo mediante la alimentación. La cantidad presente en los alimentos depende, en gran medida, del contenido de este mineral en los suelos donde se cultivan los vegetales o donde se crían los animales destinados al consumo.
2. Fatiga persistente que merece ser evaluada
Sentirse cansado después de una jornada intensa es normal, pero cuando la fatiga se prolonga durante varias semanas y se acompaña de otros síntomas, conviene buscar atención médica.
Algunas investigaciones han encontrado que una deficiencia de selenio puede asociarse con sensación de agotamiento, especialmente cuando coexisten otras carencias nutricionales o enfermedades.
Sin embargo, los especialistas recuerdan que el cansancio puede deberse a múltiples causas, como anemia, trastornos de la tiroides, problemas del sueño, estrés o enfermedades crónicas. Por ello, la fatiga por sí sola no permite diagnosticar una deficiencia de selenio y requiere una evaluación clínica completa.
3. Debilidad muscular o disminución de la fuerza
El selenio contribuye indirectamente al funcionamiento adecuado de los músculos gracias a su papel en la protección frente al estrés oxidativo.
Cuando la deficiencia es significativa, algunas personas pueden experimentar debilidad muscular o una menor resistencia física. No obstante, este síntoma también puede estar relacionado con enfermedades neurológicas, musculares o metabólicas.
Los especialistas recomiendan prestar atención si la pérdida de fuerza se acompaña de fatiga persistente, alteraciones tiroideas u otros signos de deficiencias nutricionales. Mantener una alimentación equilibrada y realizar actividad física de manera regular ayuda a preservar la masa y la función muscular.
4. Cambios en el cabello y las uñas
El estado del cabello y las uñas puede reflejar alteraciones nutricionales.
En casos de deficiencia prolongada de selenio descritos en la literatura médica se han observado caída del cabello, fragilidad capilar y alteraciones en las uñas, sobre todo cuando también existe desnutrición.
Sin embargo, los dermatólogos señalan que estos cambios también pueden deberse a deficiencias de hierro o zinc, enfermedades tiroideas, estrés intenso, alteraciones hormonales o factores genéticos. Por ello, identificar la causa requiere una valoración médica.
5. Alteraciones en la función de la tiroides
La glándula tiroides es uno de los órganos con mayor concentración de selenio.
Este mineral participa en enzimas encargadas de convertir la hormona tiroidea T4 en su forma activa, la T3. Cuando existe una deficiencia importante, especialmente si también hay falta de yodo, pueden aparecer alteraciones en el funcionamiento tiroideo.
Aun así, los especialistas destacan que la mayoría de las enfermedades de la tiroides tienen múltiples causas y no deben atribuirse automáticamente a una falta de selenio. Si aparecen síntomas como cansancio intenso, intolerancia al frío, aumento de peso sin explicación o cambios persistentes en el estado de ánimo, es recomendable acudir al médico.
6. Disminución de la eficacia del sistema inmunológico
El selenio desempeña un papel importante en el funcionamiento normal del sistema inmunitario.
Diversos estudios sugieren que mantener niveles adecuados favorece una respuesta inmunológica saludable, mientras que una deficiencia puede afectar algunos mecanismos de defensa del organismo.
Sin embargo, presentar resfriados frecuentes no significa necesariamente que exista una falta de selenio. Las infecciones repetidas también pueden estar relacionadas con enfermedades crónicas, estrés, falta de descanso, otras deficiencias nutricionales o una mayor exposición a virus. Una evaluación médica permite determinar la causa en cada caso.
7. ¿Quiénes tienen mayor riesgo de presentar deficiencia?
Aunque la deficiencia de selenio es poco frecuente en la población general, algunos grupos tienen mayor probabilidad de desarrollarla.
Entre ellos se encuentran las personas con enfermedades intestinales que dificultan la absorción de nutrientes, pacientes sometidos a diálisis, quienes reciben nutrición parenteral durante largos periodos y quienes viven en regiones con suelos pobres en selenio.
Asimismo, enfermedades digestivas como la enfermedad de Crohn o la enfermedad celíaca mal controlada pueden disminuir la absorción de este mineral. Por ello, los especialistas desaconsejan tomar suplementos sin indicación médica.
8. Alimentos ricos en selenio
La forma más recomendable de obtener selenio es mediante una alimentación variada y equilibrada.
Las principales fuentes incluyen las nueces de Brasil, que contienen cantidades especialmente elevadas, además de pescados, mariscos, carnes, pollo, huevos, leche, yogur y cereales integrales. Algunas semillas y legumbres también aportan este mineral en menor cantidad.
Como el contenido de selenio depende del suelo donde se producen los alimentos, su concentración puede variar entre distintas regiones. En la mayoría de los casos, una dieta equilibrada es suficiente para cubrir los requerimientos diarios.
9. ¿Conviene tomar suplementos de selenio?
Uno de los errores más frecuentes es pensar que consumir grandes cantidades de un nutriente siempre proporciona mayores beneficios.
En el caso del selenio ocurre lo contrario. Los expertos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH) advierten que un exceso puede provocar una afección llamada selenosis, cuyos síntomas incluyen caída del cabello, uñas frágiles, molestias digestivas, mal aliento con olor similar al ajo, irritabilidad y, en casos graves, alteraciones neurológicas.
Por este motivo, los suplementos de selenio solo deben utilizarse cuando un profesional de la salud los indique tras una valoración clínica y, cuando sea necesario, con apoyo de estudios de laboratorio.
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