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Sardinas en lata: beneficios, nutrientes y precauciones de este alimento económico

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Las sardinas en lata se han ganado un lugar entre los alimentos que combinan nutrición, practicidad y bajo costo. Este pescado pequeño aporta proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3, calcio, vitamina D y vitamina B12, además de diversos minerales importantes para el organismo.

Otro de sus atractivos es su bajo contenido de mercurio en comparación con pescados depredadores de mayor tamaño, como el pez espada. Por ello, las sardinas forman parte de las opciones de pescado que pueden incorporarse con frecuencia a una alimentación equilibrada.

El interés por este alimento también se relaciona con sus posibles beneficios cardiovasculares. Organizaciones y especialistas en nutrición destacan el valor de consumir pescado como parte de una dieta saludable, aunque sus beneficios dependen del patrón alimentario general y no de un alimento aislado.

Para quienes buscan una alternativa económica y fácil de almacenar, una lata de sardinas puede convertirse en un recurso práctico. Pero, ¿qué nutrientes proporciona y qué aspectos conviene revisar antes de consumirla?

¿Qué nutrientes aportan las sardinas en lata?

Las sardinas tienen un perfil nutricional particularmente interesante. Una porción de alrededor de 92 gramos escurridos puede proporcionar aproximadamente 22 a 26 gramos de proteína, aunque la cantidad exacta depende de la presentación y la marca.

Entre sus principales nutrientes destacan:

Omega-3 EPA y DHA: participan en diferentes funciones del organismo y forman parte de los patrones de alimentación asociados con una mejor salud cardiovascular.

Vitamina D: contribuye al mantenimiento de los huesos y al funcionamiento adecuado del sistema inmunitario.

Vitamina B12: es necesaria para la formación de células sanguíneas y el funcionamiento del sistema nervioso.

Calcio: cuando se consumen las espinas blandas y comestibles, las sardinas pueden aportar cantidades importantes de este mineral.

Selenio, fósforo, potasio, zinc, hierro y magnesio: complementan su aporte de micronutrientes.

Por esta combinación, las sardinas pueden considerarse un alimento nutricionalmente denso, aunque el término "superalimento" es más una descripción popular que una categoría científica.

¿Cómo pueden beneficiar al corazón?

Uno de los principales atributos de las sardinas es su contenido de ácidos grasos omega-3. El consumo de pescado dentro de una alimentación equilibrada se ha relacionado con beneficios para la salud cardiovascular.

Los omega-3 pueden contribuir, entre otros efectos, a:

Reducir los niveles de triglicéridos.

Participar en el funcionamiento normal del corazón.

Favorecer un perfil de alimentación asociado con menor riesgo cardiovascular.

Aportar grasas insaturadas en sustitución de algunas grasas saturadas.

Sin embargo, no debe interpretarse que comer sardinas por sí solo previene un infarto o corrige problemas de colesterol. Sus posibles beneficios forman parte de un patrón alimentario saludable y de otros factores como la actividad física, el peso corporal, la presión arterial y el tabaquismo.

¿Por qué las sardinas contienen poco mercurio?

El mercurio es una de las principales preocupaciones relacionadas con el consumo de pescado. Este metal puede acumularse en los organismos marinos y alcanzar concentraciones mayores en especies grandes y depredadoras que viven durante más tiempo.

Las sardinas son peces pequeños y se encuentran relativamente abajo en la cadena alimentaria, por lo que suelen presentar niveles bajos de mercurio.

Esto las convierte en una opción atractiva para consumir pescado con regularidad. Aun así, durante el embarazo, la infancia o cuando existen dudas específicas sobre el consumo de pescado, conviene seguir las recomendaciones sanitarias correspondientes.

¿Las espinas de las sardinas realmente aportan calcio?

Sí. Una característica particular de las sardinas en conserva es que sus espinas se ablandan durante el proceso de cocción y pueden comerse.

Estas espinas son una fuente importante de calcio, por lo que consumirlas puede incrementar considerablemente el aporte de este mineral.

El calcio es fundamental para mantener los huesos y dientes, además de participar en la función muscular y otros procesos del organismo.

¿Qué precauciones hay que tener con las sardinas en lata?

Que un alimento sea nutritivo no significa que todas sus presentaciones sean iguales. Uno de los aspectos que más conviene revisar en las sardinas en conserva es su contenido de sodio.

Algunas marcas utilizan cantidades considerables de sal, por lo que las personas que necesitan limitar el sodio pueden optar por presentaciones con menor contenido y comparar las etiquetas nutricionales.

También es importante tener en cuenta otros aspectos:

Purinas: las sardinas contienen cantidades elevadas de estos compuestos. Las personas con gota o hiperuricemia deben considerar este factor dentro de su alimentación y seguir las recomendaciones de su médico.

Aceite o salsas: algunas presentaciones pueden aportar más calorías, sodio o grasas dependiendo de los ingredientes utilizados.

Alergias: como cualquier pescado, las sardinas pueden provocar reacciones alérgicas en personas susceptibles.

Enfermedades específicas: quienes tienen restricciones dietéticas por una condición médica deben consultar con un profesional antes de aumentar considerablemente su consumo.

Respecto al yodo, las sardinas aportan este mineral, pero no es correcto asumir que todas las personas con problemas de tiroides deben evitarlas. La recomendación depende del trastorno específico y de la cantidad total de yodo de la dieta.

¿Cómo elegir sardinas en conserva?

Para aprovechar sus beneficios, es recomendable prestar atención a la etiqueta antes de comprarlas.

Algunos consejos son:

Revisar la fecha de caducidad.

Evitar latas abombadas, oxidadas, perforadas o con daños importantes.

Comparar el contenido de sodio entre diferentes marcas.

Preferir opciones con ingredientes sencillos.

Elegir entre agua, aceite de oliva u otras presentaciones de acuerdo con las necesidades y preferencias individuales.

Aprovechar las espinas blandas para incrementar el consumo de calcio.

No es necesario eliminar siempre el líquido de la lata. Drenarlo puede disminuir parte del sodio cuando se trata de una presentación con salmuera, pero también puede eliminar algunos nutrientes o componentes del medio de conservación. Lo importante es revisar la etiqueta y elegir una opción adecuada.

¿Cómo incorporarlas a la alimentación?

Una de las ventajas de las sardinas es su versatilidad. Pueden utilizarse en ensaladas, tostadas, pastas, arroz, guisos, sándwiches o acompañadas de verduras y cereales integrales.

Una preparación sencilla puede consistir en combinarlas con vegetales, aguacate, limón y una fuente de carbohidratos integrales. De esta manera, se obtiene una comida con proteínas, grasas insaturadas, fibra y micronutrientes.

Para mantener un perfil nutricional favorable, no es necesario freírlas ni acompañarlas constantemente de alimentos ultraprocesados.

¿Son una opción económica y sostenible?

Además de su valor nutricional, las sardinas enlatadas tienen otras ventajas: son fáciles de almacenar, tienen una larga vida útil y suelen ser económicas.

Su pequeño tamaño y posición en la cadena alimentaria también hacen que, en términos generales, las sardinas sean consideradas una opción de pescado con ventajas ambientales frente a algunas especies grandes. No obstante, la sostenibilidad depende de factores como la zona y el método de pesca, por lo que no todas las pesquerías tienen el mismo impacto.

¿Vale la pena comer sardinas en lata?

Las sardinas en conserva pueden ser una excelente incorporación a una alimentación equilibrada. Aportan proteínas, omega-3, vitamina B12, vitamina D, calcio y otros nutrientes, mientras que generalmente contienen menos mercurio que los grandes peces depredadores.

Su bajo costo y facilidad de preparación las convierten además en una alternativa práctica para quienes buscan aumentar el consumo de pescado.

La clave está en elegir productos con un contenido moderado de sodio, revisar las etiquetas y considerar las necesidades individuales. Las personas con gota, restricciones de sodio, alergias al pescado u otras condiciones específicas deben adaptar su consumo a las recomendaciones de un profesional de la salud.

En definitiva, las sardinas en lata no necesitan ser un alimento milagroso para ser valiosas: por su densidad nutricional, precio, practicidad y bajo contenido de mercurio, son una de las opciones de pescado más interesantes para formar parte de una dieta saludable.

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