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Recuperación después del ejercicio: la importancia de regular el sistema nervioso

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

La recuperación física después del entrenamiento no depende únicamente de la disminución del dolor muscular. También está relacionada con la capacidad del organismo para pasar de un estado de activación a uno de descanso, un proceso que involucra la regulación del sistema nervioso autónomo.

Durante una conversación en el pódcast Strong Talk, el quiropráctico Jason Wersland y el entrenador Ebenezer Samuel, junto con el especialista Pat Davidson, explicaron cómo el estrés cotidiano, las exigencias laborales y el uso constante de dispositivos electrónicos pueden dificultar la relajación y el descanso.

Estrés y activación del sistema nervioso

El sistema nervioso autónomo cuenta con dos ramas principales: la simpática y la parasimpática. La primera prepara al organismo para responder ante las exigencias físicas o las amenazas, por lo que puede elevar la frecuencia cardíaca, la sudoración y la disponibilidad de energía. El ejercicio activa esta respuesta como parte de la adaptación normal del cuerpo al esfuerzo.

En contraste, el sistema parasimpático participa en funciones relacionadas con el descanso y la digestión. Desde esta perspectiva, recuperarse implica permitir que el organismo reduzca progresivamente su estado de activación después del entrenamiento o de una situación estresante.

Wersland destacó que esta transición es importante para preparar al cuerpo para una nueva sesión de actividad física. Sin embargo, la recuperación también depende de otros factores, como la calidad del sueño, la alimentación, la hidratación y la adecuada distribución de las cargas de entrenamiento.

Respiración y atención para favorecer la relajación

Una de las recomendaciones de Wersland consiste en reconocer las señales de tensión persistente, como los pensamientos repetitivos, las preocupaciones antes de dormir y la necesidad constante de revisar mensajes o correos electrónicos.

El especialista propuso hacer pausas breves, cerrar los ojos y dirigir la atención hacia la respiración. Esta práctica puede ayudar a interrumpir momentáneamente la exposición a estímulos y favorecer una sensación de calma, aunque sus efectos varían entre las personas y no constituye una solución universal para el estrés.

Davidson también señaló la importancia de mantener hábitos regulares de descanso, una alimentación adecuada y períodos libres de exigencias externas.

Por su parte, Wersland sugirió dedicar al menos 15 minutos al día a una actividad tranquila, como sentarse en silencio y concentrarse en la respiración. Este espacio no tiene que realizarse inmediatamente después del ejercicio: puede incorporarse en cualquier momento de la jornada.

El uso del celular y la dificultad para desconectarse

Los especialistas señalaron que el teléfono móvil puede prolongar la sensación de estar permanentemente ocupado o alerta. La exposición continua a pantallas, las notificaciones y determinados contenidos de redes sociales pueden mantener la atención activa y alimentar preocupaciones o comparaciones.

Wersland describió esta dificultad a partir de su experiencia con deportistas profesionales que, después de competir, todavía debían atender compromisos laborales, trasladarse y utilizar sus teléfonos antes de poder descansar.

Ante esta situación, recomendó crear momentos de desconexión y reducir los estímulos externos. El objetivo es reconocer cuándo el organismo continúa sometido a demandas y reservar tiempo para recuperarse, en lugar de pasar de una actividad exigente a otra sin pausas.

Masajes y dispositivos como complemento

Las herramientas de percusión, compresión y masaje también pueden utilizarse como apoyo para aliviar determinadas molestias y mejorar la percepción de relajación después del entrenamiento.

Según la experiencia de Wersland, estos recursos pueden disminuir la sensación de dolor y ayudar a que algunas personas se sientan mejor preparadas para retomar la actividad física. No obstante, sus beneficios dependen del dispositivo, la técnica y las características individuales, y no sustituyen el descanso ni una programación adecuada del ejercicio.

En definitiva, recuperarse no significa únicamente dejar de sentir dolor muscular, sino permitir que el cuerpo se adapte al esfuerzo y esté en condiciones de afrontar una nueva sesión. Combinar descanso suficiente, hábitos saludables, pausas durante el día y estrategias de relajación puede contribuir a ese proceso.

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