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Qué sucede en el organismo durante la primera hora después de consumir azúcar

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

Comer un alimento dulce activa diferentes procesos que comienzan desde el contacto del azúcar con la boca y continúan durante la digestión, la absorción y el metabolismo de sus componentes. La intensidad y la velocidad de estas respuestas dependen de la cantidad consumida, de si se trata de una bebida o un alimento sólido y de los alimentos ingeridos previamente.

Aunque los cambios no ocurren en intervalos exactos para todas las personas, es posible identificar algunas de las principales respuestas del organismo durante los primeros 60 minutos.

1. Minutos 0 a 2: las bacterias bucales producen ácidos

Cuando el azúcar entra en contacto con los dientes, las bacterias presentes en la placa dental, entre ellas Streptococcus mutans, pueden utilizarlo como fuente de energía y producir ácidos.

Esto disminuye el pH de la placa y favorece la pérdida de minerales del esmalte, proceso conocido como desmineralización. No significa que los dientes sufran un daño irreversible en cuestión de minutos, pero la exposición frecuente a azúcares incrementa el riesgo de caries, especialmente cuando la higiene bucal es insuficiente.

2. Minutos 2 a 15: comienza la digestión y el azúcar avanza hacia el intestino

El recorrido del azúcar depende de su presentación y de la composición del alimento. Las bebidas azucaradas suelen abandonar el estómago más rápidamente que algunos alimentos sólidos, aunque el vaciamiento gástrico también está condicionado por otros componentes de la comida.

Durante la digestión, la sacarosa o azúcar de mesa se descompone en dos azúcares simples: glucosa y fructosa. Ambos pueden absorberse en el intestino delgado y pasar a la circulación sanguínea.

3. Minutos 5 a 20: la fructosa comienza a absorberse en el intestino

La fructosa, presente en el azúcar de mesa y en numerosos productos endulzados, se absorbe mediante transportadores específicos de las células intestinales.

La capacidad de absorción varía entre individuos. Cuando se consumen cantidades elevadas, una parte puede permanecer sin absorber y llegar al colon, donde las bacterias intestinales la fermentan. En personas sensibles, este proceso puede ocasionar gases, distensión abdominal y diarrea, aunque estos síntomas no necesariamente aparecen durante los primeros minutos después de comer.

4. Minutos 10 a 30: el páncreas libera insulina

Conforme aumenta la concentración de glucosa en la sangre, el páncreas responde mediante la liberación de insulina, una hormona producida por las células beta.

Esta sustancia facilita la entrada de glucosa a tejidos como el músculo y el tejido adiposo, además de participar en la regulación de sus niveles sanguíneos.

La intensidad de esta respuesta depende de la cantidad y el tipo de carbohidrato consumido, así como de la sensibilidad a la insulina de cada persona. Por ello, no todos los alimentos dulces producen el mismo efecto metabólico.

5. Minutos 15 a 30: las células utilizan y almacenan glucosa

Una vez absorbida, la glucosa puede utilizarse para producir energía o almacenarse en forma de glucógeno.

El hígado y los músculos son los principales sitios de almacenamiento, aunque cumplen funciones diferentes. El glucógeno muscular se utiliza principalmente como combustible durante la actividad física, mientras que el hepático contribuye a mantener estable la glucosa sanguínea entre comidas.

El organismo también puede transformar parte del exceso de carbohidratos en grasa, pero este proceso depende de diversos factores, como la cantidad consumida y el estado energético. No es necesario que los depósitos de glucógeno estén completamente llenos para que ocurra la síntesis de lípidos.

6. Minutos 15 a 40: el hígado metaboliza la fructosa

A diferencia de la glucosa, una proporción importante de la fructosa absorbida es procesada por el hígado.

En este órgano puede transformarse en glucosa, glucógeno, lactato y otros compuestos. También puede participar en la producción de ácidos grasos y triglicéridos.

El consumo elevado y frecuente de fructosa puede favorecer la acumulación de grasa en el hígado, especialmente cuando forma parte de una alimentación con exceso de energía. Sin embargo, consumir una sola porción de un alimento dulce no provoca automáticamente hígado graso.

7. Minutos 20 a 40: el cerebro activa circuitos relacionados con la recompensa

El sabor dulce estimula sistemas cerebrales vinculados con el placer, la motivación y el aprendizaje. En estos mecanismos participa la dopamina, un neurotransmisor que interviene en la respuesta de recompensa y en la motivación para repetir determinadas conductas.

Este fenómeno no es exclusivo del azúcar, ya que también puede presentarse ante otros alimentos agradables y experiencias placenteras.

Aunque la investigación respalda la participación de estos circuitos cerebrales, no existe un momento exacto en el que todas las personas experimenten la misma respuesta de dopamina.

8. Minutos 30 a 60: continúan los cambios en la glucosa y los lípidos

Durante este intervalo, la glucosa y la insulina pueden continuar aumentando o comenzar a disminuir. Su comportamiento depende de la cantidad ingerida, la composición del alimento y las características metabólicas individuales.

El hígado también puede participar en la producción de triglicéridos a partir del metabolismo de la fructosa. No obstante, esto no significa que una porción de azúcar provoque necesariamente un aumento importante de triglicéridos o alteraciones inmediatas en las arterias.

9. Minutos 45 a 60: la glucosa puede comenzar a disminuir

Después de alcanzar su concentración máxima, la glucosa sanguínea suele empezar a descender conforme la insulina facilita su utilización y almacenamiento.

Algunas personas pueden experimentar hambre o cansancio durante este periodo, pero estas sensaciones no indican necesariamente una hipoglucemia.

La hipoglucemia reactiva consiste en una disminución anormal de la glucosa después de comer y suele aparecer entre dos y cinco horas después de la ingesta, no de manera automática durante la primera hora.

10. Después de los 60 minutos: continúa la regulación metabólica

La respuesta del organismo no termina al cumplirse una hora. Durante las horas posteriores a la comida, distintas hormonas participan en el mantenimiento de la glucosa sanguínea.

Entre ellas se encuentran la insulina y el glucagón. Cuando la glucosa disminuye demasiado, el organismo activa mecanismos compensatorios que incluyen reducir la secreción de insulina y aumentar la liberación de glucagón y adrenalina. El cortisol también puede intervenir en determinadas circunstancias.

Una porción de azúcar no provoca por sí sola un aumento crónico del cortisol ni la acumulación de grasa abdominal.

En conjunto, consumir azúcar desencadena respuestas digestivas, hormonales, metabólicas y cerebrales que varían según cada persona y el tipo de alimento. El efecto sobre la salud depende en gran medida de los hábitos alimentarios generales, la cantidad consumida y la frecuencia con la que se ingieren productos con azúcares añadidos.

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