¿Qué personas no deben hacer ayuno intermitente?

El ayuno intermitente consiste en establecer periodos en los que se consumen alimentos y otros en los que se evita comer. Aunque algunos estudios han encontrado posibles beneficios relacionados con el peso corporal y determinados parámetros metabólicos, no es una estrategia adecuada para todas las personas.
En algunos casos puede favorecer episodios de hipoglucemia, dificultar el consumo suficiente de nutrientes o empeorar una relación poco saludable con la alimentación. Además, ciertos medicamentos requieren horarios regulares de comida para funcionar correctamente o reducir sus efectos adversos.
Antes de comenzar un esquema de ayuno es importante considerar factores como la edad, el estado de salud, los medicamentos utilizados y las necesidades nutricionales. Estos son algunos de los grupos que deberían evitarlo o realizarlo únicamente bajo supervisión profesional.
1. Niños y adolescentes
Durante la infancia y la adolescencia, el organismo necesita suficiente energía, proteínas, vitaminas y minerales para garantizar un crecimiento y desarrollo adecuados.
Limitar deliberadamente las horas disponibles para comer puede dificultar que se cubran estas necesidades. Por ello, el ayuno intermitente no debería utilizarse para controlar el peso de niños o adolescentes sin indicación y supervisión especializada.
En estas etapas resulta más importante fomentar una alimentación variada, actividad física y hábitos saludables.
2. Mujeres embarazadas
El embarazo aumenta las necesidades nutricionales y energéticas tanto para mantener la salud de la madre como para favorecer el desarrollo del bebé.
Pasar periodos prolongados sin consumir alimentos puede dificultar la obtención suficiente de nutrientes y el ayuno no debe utilizarse como método para perder peso durante el embarazo.
Si existe preocupación por el peso, la alimentación o el estado nutricional, lo recomendable es recibir orientación individualizada del equipo médico.
3. Personas con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria
El ayuno puede reforzar conductas de restricción, sentimientos de culpa o una preocupación excesiva por los alimentos en personas que tienen o han tenido un trastorno de la conducta alimentaria.
Establecer horarios estrictos de alimentación y abstinencia podría interferir con el proceso de recuperación. Por ello, quienes tengan antecedentes de anorexia, bulimia, trastorno por atracón u otros trastornos alimentarios deberían consultar con un profesional antes de iniciar cualquier dieta restrictiva.
4. Personas con diabetes que utilizan determinados medicamentos
Las personas con diabetes deben tener especial precaución, ya que permanecer varias horas sin comer puede provocar una disminución de la glucosa.
El riesgo es especialmente importante en quienes utilizan insulina u otros medicamentos capaces de reducir significativamente los niveles de glucosa.
El ayuno no debe comenzar acompañado de cambios realizados por cuenta propia en las dosis de medicamentos. Si una persona con diabetes desea probar esta estrategia, debe hacerlo mediante un plan establecido y supervisado por su equipo médico.
5. Personas con bajo peso o desnutrición
Quienes presentan bajo peso, pérdida de peso involuntaria o desnutrición necesitan garantizar una ingesta suficiente de energía y nutrientes.
Reducir intencionalmente el periodo disponible para alimentarse podría dificultar todavía más alcanzar los requerimientos nutricionales.
En estos casos, es preferible investigar primero la causa del bajo peso o de la pérdida de peso y establecer un plan de alimentación apropiado.
6. Personas con determinadas enfermedades o tratamientos
Algunas enfermedades requieren distribuir los alimentos de una manera específica durante el día. Asimismo, determinados medicamentos deben tomarse junto con alimentos para mejorar su absorción o disminuir posibles efectos secundarios.
Por ello, quienes tienen enfermedades crónicas o utilizan varios medicamentos no deberían comenzar un esquema de ayuno sin consultar previamente con un profesional de la salud.
El nivel de riesgo dependerá de la enfermedad, los medicamentos utilizados y el tipo de ayuno elegido.
7. Personas que realizan entrenamientos muy exigentes
Los deportistas y quienes realizan ejercicio de alta intensidad pueden necesitar una distribución específica de carbohidratos, proteínas, líquidos y energía alrededor de sus sesiones de entrenamiento.
Concentrar todas las comidas en una ventana muy reducida puede dificultar la recuperación, disminuir el consumo energético total o afectar el rendimiento.
Esto no significa que ninguna persona físicamente activa pueda practicar ayuno intermitente, sino que, cuando se realiza, debe planificarse de manera individual para evitar déficits nutricionales y pérdida de rendimiento.
8. Personas que presentan síntomas importantes durante el ayuno
Si al permanecer varias horas sin comer aparecen mareos, desmayos, debilidad intensa, temblores, confusión, visión borrosa o palpitaciones, no es recomendable continuar con el ayuno.
Estos síntomas pueden tener diferentes causas y no deberían considerarse automáticamente una reacción normal al ayuno. Lo adecuado es suspender la práctica y consultar con un profesional, especialmente si los episodios se repiten.
En conclusión
El ayuno intermitente puede ser útil para algunas personas, pero no es una estrategia universal ni necesariamente apropiada para todos. Antes de iniciarlo, especialmente si existe una enfermedad, se toman medicamentos, hay antecedentes de problemas alimentarios, embarazo, bajo peso o se realizan entrenamientos exigentes, es importante valorar los riesgos y necesidades individuales con un profesional de la salud.
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