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¿Qué pasa en el cuerpo al reducir el azúcar añadido?

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

Reducir el consumo de azúcares añadidos puede favorecer distintos aspectos de la salud, especialmente cuando estos productos desplazan alimentos más nutritivos dentro de la dieta.

Los efectos no ocurren de manera idéntica en todas las personas ni significan que el organismo entre en una etapa de “desintoxicación”. Más bien, al disminuir el consumo habitual de bebidas azucaradas, dulces, postres y otros productos con azúcar añadido, pueden producirse cambios en el metabolismo, el peso corporal y algunos factores de riesgo cardiovascular.

1. El páncreas

Cuando comemos carbohidratos, el organismo libera insulina para ayudar a que la glucosa entre en las células.

Reducir el consumo excesivo de azúcares añadidos puede disminuir los picos frecuentes de glucosa e insulina, especialmente si se sustituyen por alimentos ricos en fibra, proteínas y grasas saludables.

Esto puede contribuir a mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de alteraciones metabólicas asociadas con el exceso de peso.

Sin embargo, eliminar el azúcar no garantiza por sí solo prevenir la diabetes tipo 2, ya que esta enfermedad depende de múltiples factores.

2. El cerebro

El cerebro utiliza glucosa como una de sus principales fuentes de energía, por lo que no necesita eliminarse el azúcar de la alimentación por completo.

Cuando una persona reduce de manera importante el consumo habitual de alimentos muy azucarados, puede experimentar temporalmente antojos, irritabilidad o cambios en el apetito, sobre todo si estaba acostumbrada a consumirlos con frecuencia.

Con el tiempo, disminuir estos productos puede ayudar a evitar grandes variaciones en la ingesta energética y facilitar una alimentación más equilibrada. No obstante, no existe evidencia suficiente para afirmar que eliminar el azúcar “estabilice” directamente la dopamina y la serotonina o produzca automáticamente mayor claridad mental.

3. El hígado

Una ingesta elevada de azúcares añadidos, especialmente de bebidas azucaradas y productos con grandes cantidades de fructosa, puede contribuir al exceso de calorías y a la acumulación de grasa en el hígado.

Reducir estos productos puede ser beneficioso para las personas con hígado graso metabólico, particularmente cuando forma parte de una estrategia más amplia que incluya pérdida de peso y alimentación saludable.

No significa que dejar el azúcar por sí solo revierta automáticamente la enfermedad, pero puede formar parte importante de las medidas para mejorar la salud hepática.

4. El corazón

Disminuir el consumo de azúcares añadidos puede favorecer la salud cardiovascular, especialmente cuando permite reducir el exceso de calorías y mejorar el peso corporal.

Una alimentación con menor cantidad de bebidas azucaradas y productos ultraprocesados puede asociarse con mejores niveles de triglicéridos, presión arterial y control de la glucosa.

Estos cambios pueden contribuir a reducir el riesgo cardiovascular a largo plazo, aunque la salud del corazón depende también de factores como actividad física, tabaquismo, colesterol, presión arterial y antecedentes familiares.

5. La piel

El consumo elevado de azúcares y alimentos con una alta carga glucémica puede relacionarse con una mayor probabilidad de presentar acné en algunas personas.

Una posible explicación está relacionada con cambios en la insulina y otras vías hormonales que pueden favorecer la producción de sebo y la inflamación.

Además, la glucosa participa en procesos de glicación, mediante los cuales puede modificar proteínas como el colágeno. Sin embargo, esto no significa que eliminar el azúcar vaya a detener el envejecimiento de la piel.

La salud cutánea depende de muchos factores, entre ellos genética, exposición solar, tabaquismo, sueño y alimentación general.

6. El intestino

Reducir los alimentos con grandes cantidades de azúcar añadido puede favorecer indirectamente una alimentación más rica en fibra, frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, componentes importantes para la diversidad de la microbiota intestinal.

Sin embargo, no es correcto afirmar que eliminar el azúcar simplemente “mata las bacterias malas” y permite que crezcan las buenas.

El microbioma es mucho más complejo y responde al conjunto de la alimentación, no a un solo nutriente.

7. El apetito y la saciedad

Disminuir los productos muy azucarados puede facilitar el control del apetito, especialmente cuando se sustituyen por alimentos con mayor contenido de proteínas y fibra.

Estos nutrientes suelen proporcionar mayor saciedad y pueden ayudar a reducir el consumo total de energía.

La regulación del hambre también involucra hormonas como la leptina, pero no puede decirse que eliminar el azúcar por sí solo “restaure” automáticamente la sensibilidad a esta hormona.

8. El sistema inmunitario

Una alimentación con exceso de azúcares añadidos suele estar asociada con patrones dietéticos de menor calidad y, en algunos casos, con exceso de peso y alteraciones metabólicas.

Reducir estos productos puede contribuir a mejorar la alimentación general y, con ello, algunos factores relacionados con la función inmunitaria.

Sin embargo, no está demostrado que dejar el azúcar fortalezca de forma exponencial las defensas ni que haga que los glóbulos blancos recuperen una eficacia máxima.

El funcionamiento del sistema inmunitario depende de numerosos factores, incluidos sueño, nutrición, actividad física, edad y enfermedades existentes.

9. El tejido adiposo

Uno de los cambios más relevantes puede producirse en el peso corporal, especialmente cuando los azúcares añadidos representan una cantidad importante de las calorías diarias.

Las bebidas azucaradas son particularmente importantes porque pueden aportar muchas calorías sin generar una sensación de saciedad proporcional.

Al reducirlas y mantener una alimentación equilibrada, algunas personas pueden disminuir su ingesta energética y perder peso.

La reducción de grasa corporal, a su vez, puede mejorar la sensibilidad a la insulina, la presión arterial y otros factores metabólicos.

¿Es necesario eliminar completamente el azúcar?

No necesariamente.

La recomendación más útil suele ser limitar los azúcares añadidos, especialmente los presentes en refrescos, bebidas energéticas, dulces, postres y otros productos ultraprocesados.

Los azúcares que se encuentran naturalmente en alimentos como frutas y leche forman parte de alimentos que también proporcionan fibra, proteínas, vitaminas, minerales u otros nutrientes.

Por ello, más que buscar una “desintoxicación del azúcar”, el objetivo debería ser reducir el exceso y mejorar la calidad general de la alimentación.

Cuando el azúcar añadido disminuye dentro de un patrón alimentario saludable, pueden mejorar el control de la glucosa, el peso corporal y algunos factores de riesgo cardiovascular, especialmente si el cambio se mantiene a largo plazo.

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