¿Qué ocurre con el organismo durante las últimas etapas de la vida?

El proceso de morir no ocurre necesariamente siguiendo un orden determinado en el que los órganos dejan de funcionar uno por uno. Durante las últimas etapas de una enfermedad avanzada, distintos sistemas del organismo pueden deteriorarse de manera progresiva y, en ocasiones, simultánea.
La forma en que se desarrolla este proceso depende de múltiples factores, como la enfermedad de base, la edad, el estado general de salud y los tratamientos recibidos. Por esta razón, no existe una secuencia universal que permita determinar qué órgano deja de funcionar primero.
1. Cambios en el funcionamiento del cerebro
Conforme se acerca el final de la vida, la persona puede dormir durante periodos más prolongados y permanecer menos tiempo despierta o alerta.
La respuesta al entorno puede disminuir progresivamente, hasta llegar a un estado de conciencia muy reducido.
2. El corazón puede disminuir su funcionamiento
A medida que el organismo se debilita, el corazón puede tener dificultades para mantener una circulación adecuada hacia los diferentes tejidos.
La frecuencia cardíaca puede presentar cambios y el flujo sanguíneo hacia las manos y los pies puede disminuir.
3. La respiración puede volverse irregular
Durante las últimas horas o etapas de la vida pueden presentarse modificaciones en el patrón respiratorio.
La respiración puede hacerse más superficial o irregular y pueden aparecer pausas entre una respiración y otra. La duración y las características de estos cambios varían considerablemente entre personas.
4. Disminuye la función de los riñones
Cuando el flujo sanguíneo hacia los riñones disminuye, estos pueden reducir progresivamente su capacidad para producir orina.
Una menor cantidad de orina puede ser parte de los cambios que ocurren cuando el organismo se encuentra en una etapa avanzada de deterioro.
5. El sistema digestivo reduce su actividad
Es frecuente que durante las últimas etapas de la vida disminuya el interés por comer y beber.
Esto no necesariamente significa que la persona esté experimentando hambre. A medida que el organismo se debilita, también cambian sus necesidades y disminuye su capacidad para procesar alimentos y líquidos.
6. Se modifica la circulación hacia las extremidades
La reducción del flujo sanguíneo periférico puede hacer que las manos y los pies se sientan fríos.
También pueden aparecer cambios en la coloración de la piel, especialmente en las extremidades, debido a las modificaciones en la circulación.
7. Aumenta la debilidad muscular
La pérdida progresiva de fuerza puede dificultar actividades y movimientos que anteriormente eran sencillos.
La persona puede necesitar cada vez más ayuda para cambiar de posición, sentarse o realizar otras actividades básicas, como parte del deterioro general.
8. Disminuyen la comunicación y la interacción
Es posible que la persona pase más tiempo dormida y tenga menos energía o interés para conversar e interactuar con quienes la rodean.
Esta menor comunicación no significa necesariamente que esté sufriendo o que haya perdido el interés por sus familiares. Puede ser una consecuencia de los cambios físicos y neurológicos propios de las últimas etapas de la vida.
Un proceso diferente en cada persona
Los cambios que aparecen al final de la vida pueden variar ampliamente. Algunos pueden presentarse durante días y otros durante las últimas horas. La atención paliativa busca controlar síntomas como dolor, dificultad respiratoria, ansiedad o agitación y proporcionar comodidad, respetando las necesidades de la persona y su familia.
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