Probióticos: por qué podrían empeorar los síntomas en personas con SIBO

Los suplementos probióticos han ganado popularidad como una opción para mejorar la salud intestinal. Sin embargo, no todas las personas necesitan consumirlos y, en quienes presentan sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), ciertas formulaciones podrían intensificar síntomas como la distensión abdominal, los gases y el estreñimiento.
La Asociación Americana de Gastroenterología (AGA) considera que la mayoría de la población probablemente no requiere suplementos probióticos, debido a que la evidencia sobre sus beneficios generales es limitada. Sus recomendaciones se concentran en situaciones clínicas específicas, como el uso de determinados probióticos durante tratamientos con antibióticos, algunos bebés con bajo peso al nacer y pacientes con pouchitis, una complicación inflamatoria que puede presentarse después de ciertas cirugías intestinales. En estos casos, su utilización debe valorarse con supervisión médica.
¿Qué es el SIBO y cómo se relaciona con los probióticos?
El SIBO ocurre cuando existe un crecimiento excesivo de bacterias en el intestino delgado, donde normalmente hay una cantidad menor de microorganismos que en el colon. Esta alteración puede provocar inflamación abdominal, dolor, gases, diarrea y estreñimiento.
La dietista registrada Katrina Cox, M.S., RDN, explica que la incorporación de microorganismos adicionales mediante suplementos podría empeorar algunas de estas manifestaciones en personas con SIBO. No obstante, la especialista Alyssa Simpson, RDN, CGN, CLT, aclara que esto no significa necesariamente que los probióticos provoquen un aumento del sobrecrecimiento bacteriano.
Las molestias podrían estar relacionadas con factores propios del SIBO, como los desequilibrios de la microbiota y las alteraciones en la motilidad intestinal. Por ello, la tolerancia a un probiótico puede variar de una persona a otra.
Algunas cepas pueden producir más molestias
La composición del suplemento es un factor importante. Las personas con SIBO pueden presentar dificultades relacionadas con la producción de gases y la acumulación de histamina, por lo que determinadas cepas podrían no ser bien toleradas.
La histamina es una sustancia que participa en diversas respuestas del organismo, incluidas las reacciones alérgicas. Algunas investigaciones han identificado cepas probióticas capaces de producir histamina, aunque esto no significa que todas las formulaciones tengan el mismo efecto.
La producción de metano también puede influir. Algunos estudios han relacionado este gas con un tránsito intestinal más lento, lo que podría contribuir al estreñimiento en determinados pacientes.
El SIBO suele clasificarse según el gas predominante detectado en las pruebas respiratorias: hidrógeno, metano o una combinación de ambos. Cada patrón puede asociarse con diferentes manifestaciones digestivas, como diarrea, estreñimiento, hinchazón y acumulación de gases.
El tratamiento del SIBO también influye en el uso de probióticos
En muchos casos, el tratamiento del SIBO incluye antibióticos para reducir el exceso de bacterias. Por esta razón, Simpson señala que el momento de comenzar un suplemento, la elección de la cepa y la forma de administrarlo son aspectos que deben considerarse.
Para algunas personas, esperar hasta concluir el tratamiento antibiótico puede ser una alternativa más adecuada que iniciar de inmediato un probiótico. Sin embargo, no existe una estrategia universal: la decisión depende del estado de salud, los síntomas y el objetivo del tratamiento.
No todos los probióticos funcionan de la misma manera
Los suplementos contienen microorganismos vivos que deben sobrevivir al paso por el aparato digestivo para llegar al sitio donde podrían ejercer sus efectos. El ácido gástrico, la bilis y las enzimas digestivas pueden destruir parte de estas bacterias antes de que alcancen el intestino.
Cox explica que la resistencia de los microorganismos varía entre las distintas formulaciones. Una alternativa son los probióticos basados en esporas, también conocidos como bacterias derivadas del suelo, que pueden presentar mayor tolerancia a las condiciones del tracto digestivo.
La conservación del producto es igualmente importante. Al tratarse de cultivos vivos, algunos suplementos pueden perder actividad durante el almacenamiento. No todos necesitan refrigeración, pero es fundamental respetar las instrucciones del fabricante para mantener su estabilidad.
¿Qué revisar antes de elegir un suplemento probiótico?
Cuando existe una indicación concreta para utilizar probióticos, los especialistas recomiendan considerar varios aspectos:
Cepa específica: no basta con identificar la especie. Dos cepas de una misma especie pueden tener efectos diferentes. Por ejemplo, Lactobacillus rhamnosus GG y Lactobacillus rhamnosus GR-1 no necesariamente producen los mismos resultados.Evidencia científica: es conveniente verificar si la cepa ha sido estudiada para la condición que se busca tratar. Saccharomyces boulardii, una levadura probiótica, ha sido investigada en casos de diarrea asociada con antibióticos y diarrea del viajero.Calidad y etiquetado: el producto debe proporcionar información clara sobre las unidades formadoras de colonias (UFC o CFU), las condiciones de almacenamiento y, cuando sea posible, pruebas independientes de potencia y pureza.Sistema de liberación: algunas cápsulas cuentan con recubrimientos entéricos o liberación retardada para ayudar a proteger los microorganismos durante su paso por el estómago. Las formulaciones basadas en esporas también pueden ofrecer mayor resistencia digestiva.
En personas que no tienen una enfermedad gastrointestinal específica y buscan mejorar la regularidad intestinal, conviene priorizar cepas que cuenten con estudios relacionados con ese objetivo.
La alimentación puede contribuir al equilibrio de la microbiota
El cuidado de la salud intestinal no depende exclusivamente de los suplementos. Una alimentación variada puede proporcionar fibra y otros nutrientes que favorecen el funcionamiento del intestino y ayudan a mantener una microbiota diversa.
Cox recomienda consumir entre 25 y 35 gramos de fibra al día, principalmente mediante cereales integrales, frutas, verduras y legumbres. En determinadas circunstancias, también pueden utilizarse suplementos como la cáscara de psyllium o la fibra parcialmente hidrolizada de goma guar (PHGG), conocida comercialmente como Sunfiber.
Los alimentos fermentados, como el yogur, el kéfir, el chucrut y el kimchi, son otras opciones que pueden aportar microorganismos beneficiosos. Incorporar diferentes tipos de frutas, verduras, legumbres y cereales también permite obtener diversos carbohidratos que sirven como fuente de nutrientes para las bacterias intestinales.
En quienes tienen SIBO, sin embargo, la cantidad y el tipo de fibra deben ajustarse a la tolerancia individual, ya que ciertos alimentos pueden intensificar los gases y la distensión.
Hábitos que favorecen la salud digestiva
Además de la alimentación, algunos hábitos cotidianos pueden contribuir a una mejor digestión. Comer despacio, masticar bien y reducir las distracciones durante las comidas puede ayudar a prestar mayor atención a las señales del organismo.
Simpson destaca que la digestión está relacionada con la actividad del cerebro y que un estado de mayor relajación puede favorecer los procesos digestivos. Estas prácticas podrían ayudar a disminuir molestias como el reflujo, la hinchazón y el malestar después de comer, aunque no sustituyen el tratamiento de una enfermedad digestiva.
La hidratación también es importante, pues contribuye a mantener las heces con una consistencia adecuada y favorece su tránsito intestinal. Una ingesta insuficiente de líquidos puede empeorar el estreñimiento.
Por otro lado, el estrés crónico puede afectar la movilidad del aparato digestivo y modificar la interacción entre el intestino y el microbioma. Caminar, practicar respiración profunda y dedicar tiempo a actividades relajantes son medidas que pueden ayudar a manejarlo.
¿Los probióticos son recomendables para todas las personas?
Aunque los probióticos pueden ser útiles en determinadas situaciones clínicas, no deben considerarse una solución universal para los problemas digestivos. En particular, las personas con SIBO, o con antecedentes de esta alteración, pueden necesitar una valoración individual antes de comenzar a utilizarlos.
La elección de la cepa, el momento de administración y la presencia de síntomas como gases, distensión o estreñimiento son factores que deben analizarse con un profesional de la salud. La prioridad debe ser identificar y tratar la causa de las molestias, en lugar de asumir que todos los suplementos probióticos producirán beneficios.
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