¿Por qué unos cánceres avanzan en semanas y otros tardan años?

Hablar del cáncer como si todos los tumores evolucionaran de la misma manera puede generar interpretaciones equivocadas. Algunos tipos de cáncer pueden desarrollarse lentamente durante años sin producir síntomas evidentes, mientras que otros pueden avanzar con rapidez e invadir diferentes tejidos.
La velocidad con la que progresa un tumor no depende únicamente del órgano en el que aparece. También influyen las características biológicas de las células cancerosas, las alteraciones que acumulan en su ADN, su capacidad para invadir tejidos y producir metástasis, así como la interacción con el sistema inmunitario.
Incluso entre personas con el mismo tipo de cáncer pueden existir diferencias importantes en la evolución de la enfermedad. Por esta razón, aunque la detección temprana puede mejorar las posibilidades de tratamiento, no es posible determinar qué tan rápido avanzará un cáncer únicamente por sus síntomas.
No todos los tumores tienen el mismo comportamiento
El cáncer no constituye una sola enfermedad. Existen numerosos tipos y subtipos de tumores con características biológicas distintas.
Algunas células cancerosas se multiplican lentamente, mientras que otras tienen una capacidad mucho mayor para reproducirse, invadir tejidos cercanos y sobrevivir a los mecanismos que normalmente controlan el crecimiento celular.
Por ello, dos tumores localizados en órganos diferentes pueden comportarse de manera completamente distinta. Incluso dos cánceres que aparecen en el mismo órgano pueden presentar velocidades de crecimiento y respuestas al tratamiento diferentes.
Las alteraciones genéticas pueden aumentar la agresividad
Las células tumorales acumulan cambios en su ADN a medida que evolucionan. Algunas de estas alteraciones pueden permitirles multiplicarse sin control, evitar la muerte celular o modificar los mecanismos que normalmente limitan su crecimiento.
Cuando un tumor desarrolla características que favorecen una proliferación acelerada o una mayor capacidad para invadir otros tejidos, su evolución puede ser más agresiva.
El análisis de estas alteraciones moleculares también se ha convertido en una herramienta importante para clasificar determinados tumores y seleccionar tratamientos dirigidos contra características específicas de las células cancerosas.
Los tumores no siempre crecen de manera uniforme
El crecimiento de un tumor tampoco necesariamente sigue una velocidad constante.
Un cáncer puede permanecer relativamente pequeño durante cierto tiempo y posteriormente adquirir características que favorezcan un crecimiento más acelerado. Además, dentro de un mismo tumor pueden coexistir diferentes grupos de células.
Mientras algunas poblaciones celulares pueden desarrollarse lentamente, otras pueden presentar características más agresivas.
Esta diversidad dentro de los tumores es una de las razones por las que resulta complicado predecir con exactitud cómo evolucionará un cáncer.
La ubicación del tumor puede modificar la aparición de síntomas
El lugar donde aparece un tumor también influye en el momento en que puede ser detectado.
Una lesión que crece en una zona donde inicialmente no altera una función importante puede permanecer silenciosa durante un periodo prolongado. En cambio, un tumor pequeño localizado cerca de una estructura crítica puede provocar síntomas desde etapas tempranas.
Por esta razón, la intensidad o aparición de los síntomas no refleja necesariamente el tamaño ni la agresividad del tumor.
Algunos cánceres pueden invadir otros tejidos
La agresividad de un cáncer no se determina únicamente por el crecimiento del tumor original.
Algunas células malignas pueden atravesar los tejidos que rodean al tumor y alcanzar los vasos sanguíneos o linfáticos. Una vez que entran en la circulación, pueden desplazarse hacia otras partes del organismo y establecer nuevos tumores.
Este proceso se conoce como metástasis y puede convertir una enfermedad localizada en una condición mucho más compleja de tratar.
La angiogénesis ayuda a algunos tumores a crecer
Los tumores necesitan oxígeno y nutrientes para continuar desarrollándose.
Para satisfacer estas necesidades, algunas células cancerosas pueden estimular la formación de nuevos vasos sanguíneos alrededor de la masa tumoral. Este proceso recibe el nombre de angiogénesis.
Al conseguir un suministro adicional de sangre, determinados tumores pueden obtener los recursos necesarios para mantener su crecimiento. Además, la proximidad de estos vasos puede facilitar que las células cancerosas alcancen la circulación sanguínea.
El sistema inmunitario también participa en la evolución del cáncer
El organismo dispone de mecanismos capaces de identificar y destruir algunas células anormales. Sin embargo, las células cancerosas pueden desarrollar diferentes estrategias para evadir o disminuir la respuesta del sistema inmunitario.
La relación entre las defensas del organismo y el tumor puede influir en la evolución de la enfermedad.
Esta interacción también ha permitido desarrollar tratamientos como la inmunoterapia, cuyo objetivo es estimular o recuperar determinadas capacidades del sistema inmunitario para reconocer y atacar las células cancerosas.
Un cáncer agresivo puede no causar síntomas inicialmente
Una de las diferencias más importantes es que la velocidad de crecimiento de un tumor y la aparición de síntomas no son necesariamente equivalentes.
Un cáncer con características biológicas agresivas puede permanecer sin producir molestias hasta que alcanza determinado tamaño o compromete una estructura del organismo.
Por el contrario, un tumor relativamente pequeño puede provocar dolor, sangrado u otras alteraciones si se encuentra cerca de una zona especialmente sensible.
Por eso, los síntomas por sí solos no permiten establecer qué tan agresivo es un cáncer ni determinar con precisión en qué etapa se encuentra.
Detectarlo a tiempo puede cambiar las posibilidades de tratamiento
Identificar un cáncer cuando todavía permanece localizado puede ofrecer mayores posibilidades de tratamiento, aunque esto depende del tipo específico de tumor.
Según las características de cada caso, los especialistas pueden recurrir a cirugía, radioterapia, quimioterapia, inmunoterapia, terapias dirigidas, tratamientos hormonales u otras estrategias.
La elección depende de diversos factores, entre ellos el tipo y subtipo de cáncer, su extensión, las características moleculares del tumor y el estado general de salud del paciente.
Por esta razón, las pruebas de detección recomendadas para determinados tipos de cáncer tienen un papel importante, especialmente cuando permiten identificar lesiones antes de que aparezcan síntomas.
En definitiva, no existe una velocidad única de progresión para todos los cánceres. Cada tumor tiene un comportamiento determinado por su biología, sus características genéticas, su interacción con el organismo y su capacidad para invadir otros tejidos. Comprender estas diferencias permite entender por qué algunos cánceres permanecen silenciosos durante mucho tiempo, mientras que otros pueden avanzar rápidamente.
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