Por qué las alergias estacionales pueden sentirse más intensas en algunos momentos

Cuando las alergias estacionales parecen presentarse con mayor intensidad que en años anteriores, no necesariamente significa que la salud de una persona haya cambiado de manera repentina.
En muchos casos, el comportamiento del clima, la calidad del aire, los lugares de residencia o viaje y otros factores de exposición pueden modificar la forma en que el organismo reacciona ante el polen.
Síntomas como congestión nasal, estornudos, picazón en los ojos y cansancio pueden prolongarse o aparecer con mayor frecuencia durante determinadas épocas del año.
De acuerdo con información de Cleveland Clinic, la alergista DeVon Preston señala que los patrones meteorológicos, las condiciones ambientales, los cambios de ubicación y algunos factores relacionados con la edad pueden ayudar a explicar por qué una alergia conocida puede resultar más difícil de sobrellevar en determinados periodos.
El clima puede extender la temporada de polen
Los cambios en los patrones meteorológicos pueden modificar la duración de las temporadas cálidas y, con ello, ofrecer a determinadas plantas más tiempo para crecer, florecer y liberar polen.
Para quienes padecen alergias estacionales, una temporada de polen más prolongada puede significar que los síntomas comiencen antes y permanezcan durante más tiempo.
Pero no solo importa cuánto dura la estación. Las condiciones meteorológicas de cada año también pueden influir en la cantidad y el momento en que diferentes plantas liberan polen.
Por ejemplo, una primavera fría y húmeda puede retrasar la liberación del polen de los árboles. Si posteriormente coincide con el periodo en que comienzan a liberar polen los pastos, ambos tipos de partículas pueden permanecer en el ambiente al mismo tiempo.
Esta superposición de pólenes puede aumentar la exposición, especialmente entre las personas sensibles a más de un tipo de alérgeno.
De acuerdo con Preston, las temporadas de alergia pueden comenzar antes, extenderse durante más tiempo y, en determinadas circunstancias, sentirse más intensas. Esto no significa necesariamente que la persona haya desarrollado una nueva enfermedad, sino que las condiciones ambientales pueden haber cambiado.
La contaminación puede hacer que los síntomas se sientan con mayor intensidad
La calidad del aire también puede desempeñar un papel importante. El humo de tabaco de segunda mano, los gases producidos por los vehículos y determinadas emisiones industriales pueden irritar previamente las vías respiratorias.
Cuando las vías respiratorias ya se encuentran irritadas, la exposición posterior al polen puede hacer que las molestias sean más evidentes o difíciles de tolerar.
Por esta razón, la cantidad de polen presente en el ambiente no es el único elemento que determina la intensidad de los síntomas. También importa el estado previo del sistema respiratorio y la exposición simultánea a otros irritantes ambientales.
Mudarse o viajar puede cambiar los alérgenos a los que está expuesta una persona
Los cambios de ubicación también pueden modificar la experiencia de quienes padecen alergias. Viajar con frecuencia o mudarse a otra región puede significar entrar en contacto con especies vegetales diferentes y, por lo tanto, con nuevos tipos de polen.
Además, cada región presenta condiciones climáticas y temporadas de polinización distintas. Como consecuencia, una persona que estaba acostumbrada a determinadas alergias puede comenzar a presentar síntomas en otros momentos del año o experimentar una intensidad diferente.
El cambio de entorno, por tanto, puede modificar tanto el momento en que aparecen las molestias como su intensidad.
La edad puede modificar las alergias, pero no necesariamente las empeora
La edad también puede influir en la evolución de las alergias estacionales, aunque el paso del tiempo por sí solo no significa que los síntomas necesariamente se vuelvan más graves.
Según la especialista citada, las alergias estacionales pueden alcanzar una mayor intensidad durante la adolescencia o los primeros años de la adultez y posteriormente disminuir en algunas personas.
Sin embargo, esto no ocurre de la misma manera en todos los casos. Los síntomas pueden cambiar con los años debido a nuevas exposiciones ambientales y a modificaciones en el organismo.
Por ello, que una temporada sea más difícil que otra no significa necesariamente que la alergia esté empeorando de forma permanente.
Las medidas para disminuir la exposición pueden ayudar a controlar las molestias
Aunque las alergias estacionales no pueden eliminarse por completo, existen medidas que pueden ayudar a reducir el contacto con los alérgenos y controlar los síntomas.
Entre las recomendaciones se encuentran mantener las ventanas cerradas durante los periodos de mayor concentración de polen, ducharse antes de dormir para retirar partículas acumuladas en el cabello y la piel, lavar regularmente la ropa de cama y utilizar tratamientos para la alergia cuando estén indicados.
En algunos casos también puede ser útil realizar lavados nasales con solución salina y utilizar un purificador de aire, especialmente en espacios interiores.
En definitiva, cuando una persona siente que sus alergias estacionales son más intensas que otros años, pueden estar interviniendo diferentes factores al mismo tiempo: una temporada de polen más prolongada, la coincidencia de distintos tipos de polen, una mayor contaminación ambiental o el contacto con nuevos alérgenos.
La intensidad de los síntomas no depende únicamente de la alergia en sí, sino también de las condiciones ambientales y de la sensibilidad particular de cada persona.
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