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Pez cebra: descubren cómo una proteína guía la regeneración de tejidos

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo

Investigadores descubrieron que la regeneración de la aleta caudal del pez cebra está dirigida por gradientes de actividad de la proteína Erk, una señal celular que ayuda a regular cuánto debe crecer el tejido después de una amputación. Este mecanismo permite recuperar el tamaño original de la aleta sin que se produzca un crecimiento excesivo.

El estudio, publicado en Nature Physics, fue realizado por científicos del Centro Médico de la Universidad de Duke, el Instituto Morgridge para la Investigación y la Universidad de Wisconsin-Madison. Sus resultados aportan información sobre la llamada memoria posicional, un mecanismo mediante el cual las células utilizan señales relacionadas con la ubicación y las dimensiones del tejido que deben reconstruir.

Erk regula la formación de tejido nuevo

La aleta caudal del pez cebra está compuesta por entre 16 y 18 radios óseos delgados, separados por tejido blando. Después de una amputación, cada radio se regenera de forma independiente. Aquellos que pierden una mayor porción crecen más rápido, lo que permite que las distintas estructuras recuperen una longitud similar en un periodo comparable.

Los investigadores analizaron la proteína quinasa regulada por señales extracelulares (Erk), que participa en procesos como la división, el movimiento y el crecimiento celular. Su activación puede depender de factores como el factor de crecimiento de fibroblastos (Fgf).

Tras la lesión, la piel cubre la herida y libera señales que favorecen la regeneración. Posteriormente, se forma una zona de crecimiento en el extremo de cada radio óseo, donde células llamadas osteoblastos adoptan temporalmente un estado menos especializado y contribuyen a reconstruir el tejido perdido.

La microscopía permitió observar el proceso

Para estudiar la regeneración, el equipo utilizó peces cebra modificados genéticamente con marcadores fluorescentes que permitían distinguir diferentes tipos celulares y seguir la actividad de Erk y Fgf.

Los científicos retiraron entre 0.7 y aproximadamente 4 milímetros de cada radio óseo y observaron a los animales vivos durante cerca de dos semanas. Mediante imágenes de alta resolución, identificaron que las células situadas en el extremo del tejido en formación eran las que se multiplicaban y contribuían a su alargamiento.

La división celular explicó alrededor del 83% del crecimiento longitudinal del hueso. Además, las células con mayor actividad de Erk tendían a dividirse con más frecuencia. Cuando los investigadores bloquearon esta proteína, tanto la proliferación celular como el crecimiento de los radios se detuvieron.

Una señal que indica cuánto tejido falta por recuperar

Los científicos observaron que la actividad de Erk era más intensa en la punta de cada radio y disminuía hacia la zona de amputación. Conforme el tejido crecía, este patrón se extendía y perdía intensidad, pero conservaba una forma general reconocible.

Los resultados sugieren que estos gradientes funcionan como una especie de regla biológica: reflejan el crecimiento realizado y proporcionan información sobre cuánto tejido falta por regenerar.

Las células de la piel que producen Fgf en el extremo de la aleta parecen desempeñar un papel importante en este mecanismo. Su actividad alcanzó un máximo alrededor del tercer día y estuvo relacionada con la cantidad de tejido eliminado. Al bloquear el receptor de Fgf, también disminuyeron la activación de Erk, la división celular y el crecimiento.

Los modelos desarrollados por el equipo proponen que la señal se desplaza junto con el tejido en expansión mediante un proceso denominado advección, en lugar de depender principalmente de la difusión de moléculas. Posteriormente, la señal se disipa de manera gradual.

Los peces con aletas largas revelan alteraciones en el control del tamaño

El equipo también estudió peces mutantes cuyas aletas presentan un crecimiento excesivo. En estos animales, la cantidad de células productoras de Fgf no se ajustó de la misma manera a la porción amputada, y la actividad de Erk disminuyó más lentamente, lo que podría contribuir al crecimiento excesivo.

Estos hallazgos sugieren que parte de la información necesaria para determinar el tamaño final del tejido se establece durante las primeras etapas posteriores a la lesión, en lugar de depender exclusivamente de una memoria previa almacenada en la aleta.

Sin embargo, el estudio no explica por completo cómo las células productoras de Fgf detectan la cantidad de tejido perdido. Será necesario investigar también la participación de otras células y estructuras, como la epidermis y los fibroblastos mesenquimales.

Comprender estos mecanismos podría aportar conocimientos relevantes sobre la regeneración de tejidos y el control del crecimiento celular. No obstante, los resultados corresponden al pez cebra y todavía no demuestran que el mismo proceso pueda aplicarse directamente a la regeneración de tejidos humanos.

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