Ortotanasia: qué es, cuándo se solicita y cómo funciona

La ortotanasia es un concepto relacionado con la atención médica durante la etapa final de la vida. Su objetivo es evitar la prolongación innecesaria del proceso de morir mediante tratamientos desproporcionados o que ya no ofrecen un beneficio razonable para el paciente. A diferencia de la eutanasia, no busca provocar deliberadamente la muerte.
Esto tampoco significa abandonar al enfermo. La atención continúa mediante medidas destinadas a controlar el dolor, la dificultad para respirar, la ansiedad y otros síntomas, además de brindar acompañamiento emocional y humano.
Las decisiones sobre rechazar o limitar determinados tratamientos dependen de las leyes de cada país y de las circunstancias particulares de cada paciente. Por ello, suelen involucrar al propio paciente, sus familiares y el equipo médico.
1. La ortotanasia busca respetar el proceso natural de morir
La ortotanasia describe una atención que permite que la muerte ocurra como consecuencia de una enfermedad o condición terminal, sin intentar retrasarla mediante intervenciones médicas que ya no ofrecen un beneficio significativo.
El propósito no es acelerar la muerte, sino evitar procedimientos que puedan generar más cargas o sufrimiento que beneficios. Mientras tanto, la atención médica continúa enfocándose en el bienestar, el alivio de los síntomas y la dignidad del paciente.
Por esta razón, la ortotanasia está estrechamente relacionada con los cuidados paliativos y la atención médica al final de la vida.
2. No es lo mismo que la eutanasia
Aunque ambos términos suelen mencionarse juntos, describen situaciones diferentes.
En la eutanasia, un profesional de la salud realiza deliberadamente una intervención cuyo objetivo es provocar la muerte, bajo las condiciones establecidas por la legislación correspondiente.
En la ortotanasia, por el contrario, no se administra una intervención con la finalidad de causar la muerte. Se permite que la enfermedad continúe su evolución cuando los tratamientos destinados a prolongar la vida ya no proporcionan un beneficio proporcional.
La regulación de estas prácticas puede variar considerablemente entre diferentes países y jurisdicciones.
3. No significa abandonar al paciente
Decidir no iniciar o retirar un tratamiento que ya no ofrece un beneficio razonable no significa dejar de atender a la persona.
Los cuidados continúan y pueden incluir medicamentos y otras medidas para aliviar el dolor, la falta de aire, las náuseas, la ansiedad y otros síntomas.
Los cuidados paliativos también pueden proporcionar apoyo psicológico, social y espiritual, de acuerdo con las necesidades y preferencias del paciente y su familia.
4. Puede considerarse cuando existe una enfermedad terminal
La ortotanasia suele plantearse cuando una persona presenta una enfermedad avanzada, progresiva e irreversible y los tratamientos disponibles ya no pueden modificar de manera significativa su evolución.
En estas circunstancias, el equipo médico puede explicar cuáles tratamientos todavía ofrecen beneficios y cuáles podrían representar principalmente riesgos, molestias o cargas para el paciente.
La decisión debe analizarse individualmente, ya que no existe una respuesta única que pueda aplicarse a todas las personas con un diagnóstico similar.
5. El paciente puede expresar qué tratamientos acepta o rechaza
Cuando una persona conserva su capacidad para tomar decisiones, su autonomía ocupa un lugar fundamental.
El paciente puede expresar sus preferencias respecto a determinados tratamientos y cuidados, siempre de acuerdo con la legislación aplicable. En los lugares donde están disponibles, estas decisiones pueden quedar registradas mediante documentos como las voluntades anticipadas o instrucciones previas.
Hablar de estos deseos con anticipación puede facilitar que familiares y profesionales conozcan las preferencias del paciente si posteriormente pierde la capacidad para comunicarlas.
6. No existe una lista universal de tratamientos que deban suspenderse
No todos los pacientes que se encuentran en una etapa terminal necesitan las mismas intervenciones, ni existe una regla universal que determine qué tratamiento debe retirarse.
Una intervención que podría resultar desproporcionada para una persona puede proporcionar un beneficio importante para otra.
Los profesionales deben considerar aspectos como el pronóstico, las posibilidades de recuperación, los objetivos del paciente, los beneficios esperados, los riesgos y el impacto sobre su calidad de vida.
Por ello, estas decisiones requieren una evaluación clínica individualizada y una comunicación clara con el paciente y sus familiares.
7. Los cuidados paliativos desempeñan un papel fundamental
Cuando el objetivo de la atención cambia de intentar curar o prolongar la vida a priorizar el confort, los cuidados paliativos adquieren especial importancia.
Estos pueden ayudar a controlar síntomas como dolor, dificultad respiratoria, náuseas, ansiedad e insomnio. También ofrecen apoyo a los familiares y acompañamiento durante las decisiones relacionadas con el final de la vida.
Los cuidados paliativos no tienen como finalidad provocar la muerte. Su propósito es aliviar el sufrimiento y preservar la mejor calidad de vida posible.
8. La familia participa, pero no siempre decide
Cuando el paciente conserva la capacidad de tomar decisiones, sus preferencias tienen un papel central.
Los familiares pueden proporcionar información, acompañamiento y apoyo emocional, pero su participación no significa necesariamente que puedan sustituir la voluntad del paciente.
Si la persona pierde la capacidad para decidir, pueden intervenir documentos de voluntad anticipada, representantes previamente designados y las normas legales correspondientes.
Por ello, hablar con anticipación sobre las preferencias relacionadas con tratamientos médicos puede ayudar a prevenir conflictos y facilitar decisiones acordes con los valores y deseos del paciente.
9. El procedimiento depende de las leyes de cada lugar
No existe un procedimiento único para tomar decisiones relacionadas con la limitación o el rechazo de tratamientos al final de la vida.
Las leyes pueden establecer diferentes mecanismos para expresar voluntades anticipadas, rechazar determinados procedimientos médicos o designar representantes para participar en decisiones sanitarias.
En México, además, la regulación puede variar entre entidades federativas y existen mecanismos de voluntad anticipada en determinados estados.
Por ello, quienes deseen dejar constancia de sus preferencias sobre la atención al final de la vida deben informarse sobre las disposiciones legales y médicas vigentes en su lugar de residencia.
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