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Omega-3: cuánto y cómo comer pescado graso para maximizar los beneficios

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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El pescado es uno de los alimentos más recomendados dentro de una dieta saludable por su aporte de proteínas de alta calidad, vitamina D, selenio y, especialmente, de ácidos grasos omega-3. Variedades como el salmón, la caballa, el arenque, las sardinas y la trucha destacan por su alto contenido de estos nutrientes, asociados con beneficios para la salud cardiovascular y cerebral.

Diversos estudios han relacionado el consumo habitual de pescado con una menor inflamación, niveles más saludables de triglicéridos y un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, existe evidencia de que puede contribuir a preservar la función cognitiva con el paso de los años.

¿Cuál es el mejor momento para consumir pescado?

Los especialistas indican que no existe una hora específica que sea ideal para todas las personas. Lo más importante es incluir pescado de forma regular dentro de una alimentación equilibrada.

Consumirlo durante el desayuno tardío o el almuerzo puede favorecer la saciedad y aportar energía sostenida gracias a su contenido de proteínas. Cuando se acompaña de verduras y cereales integrales, también puede contribuir a mantener niveles estables de glucosa en sangre.

Por otro lado, incluir pescado en la cena puede ser una buena opción para algunas personas. El DHA, uno de los principales ácidos grasos omega-3 presentes en estos alimentos, participa en procesos relacionados con la función cerebral y podría favorecer la regulación de la melatonina, hormona implicada en el ciclo del sueño.

¿Cuánto pescado se recomienda consumir?

Organizaciones como la Asociación Americana del Corazón recomiendan consumir al menos dos porciones de pescado graso por semana.

Cada porción equivale aproximadamente a 100 gramos, una cantidad similar al tamaño de una baraja de cartas o un teléfono celular grande. Esta cantidad proporciona un aporte adecuado de EPA y DHA, los principales omega-3 presentes en el pescado.

En el caso de mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y niños pequeños, se aconseja elegir especies con bajo contenido de mercurio y seguir las recomendaciones específicas de los profesionales de la salud.

Métodos de cocción recomendados

La forma de preparar el pescado influye en la conservación de sus nutrientes. Los métodos que mejor preservan los ácidos grasos omega-3 son:

Cocción al vapor. Horneado a temperatura moderada. Cocción a la plancha con calor moderado. Salteado breve utilizando aceite de oliva.

En cambio, la fritura a altas temperaturas puede favorecer la oxidación de las grasas saludables y reducir parte de su valor nutricional.

Acompañar el pescado con alimentos que aporten grasas saludables, como aceite de oliva o aguacate, puede favorecer la absorción de los omega-3.

En conjunto, la evidencia indica que el beneficio principal proviene de consumir pescado de forma habitual, más que del momento específico del día en que se incluya en la dieta. Mantener una ingesta regular y optar por métodos de cocción saludables permite aprovechar mejor sus propiedades nutricionales.

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