El Tiempo de Monclova 🔍

Salud ENFERMEDADES Monclova Piedras Negras Carbonífera Saltillo Torreón Seguridad

Número creciente de mujeres jamás se hizo la prueba para detectar cáncer de cuello uterino

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
comparte facebook comparte X comparte WhatsApp comparte Telegram

El cáncer de cuello uterino se encuentra entre los tumores que pueden prevenirse con mayor eficacia. A pesar de ello, cada vez más mujeres en Estados Unidos llegan a la adultez sin haberse sometido a una prueba de detección.

Un estudio publicado el 27 de agosto en JAMA Network Open encontró que, en 2023, casi una de cada tres mujeres estadounidenses de entre 21 y 29 años nunca había realizado una prueba de detección de cáncer de cuello uterino. La cifra representa un incremento considerable frente al 12,5 % registrado en 2005.

La tendencia también se observó entre las mujeres de 30 a 65 años, grupo en el que aumentó la proporción de quienes nunca habían sido examinadas. Estas pruebas permiten detectar infecciones por VPH de alto riesgo y alteraciones celulares antes de que evolucionen hacia un cáncer invasivo.

La doctora Leana Wen, médica de urgencias, profesora clínica asociada de la Universidad George Washington y especialista en bienestar, explicó las implicaciones de estos resultados y las recomendaciones actuales para la prevención.

Cada vez más mujeres llegan a la adultez sin haberse realizado una prueba

Los investigadores analizaron información procedente de una encuesta nacional representativa realizada por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). En total, el análisis incluyó a más de 106.000 mujeres que cumplían los criterios para someterse a pruebas de detección entre 2005 y 2023.

En 2005, el 12,5 % de las mujeres de 21 a 29 años indicó que nunca se había sometido a una prueba. Para 2023, la proporción había aumentado hasta casi el 32 %, equivalente a aproximadamente 6,2 millones de mujeres jóvenes.

Entre las mujeres de 30 a 65 años, el porcentaje también creció de manera importante: pasó del 5,3 % en 2005 a casi el 15 % en 2023, lo que representa alrededor de 9,2 millones de mujeres.

El estudio además identificó importantes diferencias relacionadas con factores sociales y económicos.

En 2023, aproximadamente 44 % de las mujeres asiáticas de 21 a 29 años nunca se habían realizado una prueba, frente a cerca del 29 % de las mujeres blancas.

También existió una diferencia relacionada con el nivel educativo: alrededor del 39 % de las mujeres jóvenes con estudios secundarios nunca habían sido examinadas, mientras que la proporción fue de aproximadamente 17 % entre quienes contaban con una maestría o un doctorado.

En las mujeres de 30 a 65 años, casi el 32 % de quienes no tenían seguro médico nunca se habían sometido a una prueba, frente a aproximadamente el 11 % de las que contaban con seguro privado.

El estudio no permite explicar por qué disminuyeron las pruebas

Los investigadores reconocen algunas limitaciones. Una de ellas es que la información sobre los antecedentes de detección fue proporcionada directamente por las participantes. Por lo tanto, algunas pudieron no recordar con exactitud si se habían realizado una prueba o cuándo había ocurrido.

Sin embargo, al utilizarse la misma encuesta nacional durante el periodo estudiado, los autores consideran significativo el aumento observado en el número de mujeres que reportaron no haberse realizado nunca una prueba.

El estudio tampoco puede determinar qué factores provocaron esta disminución. Entre las posibles causas se encuentran las dificultades para acceder a servicios médicos, una cobertura de seguro insuficiente, el temor o incomodidad relacionados con el procedimiento y la falta de información sobre la edad adecuada para comenzar las pruebas y la frecuencia con que deben realizarse.

Tampoco es posible concluir que la reducción en las pruebas haya causado directamente un aumento de los casos avanzados de cáncer.

No obstante, los investigadores observaron que entre las mujeres de 30 a 64 años las tasas de cáncer de cuello uterino diagnosticado en etapas avanzadas aumentaron más de un 2 % anual desde 2017. También se registró un incremento de los diagnósticos avanzados entre las mujeres de 65 años o más.

Aunque estas tendencias generan preocupación, el estudio no demuestra una relación causal directa entre la disminución de las pruebas y estos resultados.

¿Por qué es importante comenzar las pruebas a tiempo?

El cáncer de cuello uterino generalmente se desarrolla de manera lenta, a lo largo de varios años. Más del 90 % de los casos están relacionados con una infección persistente por determinados tipos de alto riesgo del virus del papiloma humano (VPH).

El VPH es una infección extremadamente frecuente que puede transmitirse mediante contacto íntimo de piel con piel, incluida la actividad sexual.

En la mayoría de las personas, el sistema inmunitario logra eliminar la infección sin consecuencias importantes. Sin embargo, cuando determinados tipos de VPH permanecen durante un periodo prolongado, pueden provocar cambios anormales en las células del cuello uterino.

Con el tiempo, algunas de estas alteraciones pueden evolucionar desde lesiones precancerosas hasta un cáncer invasivo.

Precisamente ahí radica la importancia de la detección temprana: las pruebas permiten identificar VPH de alto riesgo o cambios anormales en las células cervicales, de modo que las lesiones puedan vigilarse o tratarse antes de que progresen.

Las mujeres que nunca se han realizado una prueba pierden esa oportunidad de prevención. Además, establecer el hábito de acudir a controles desde edades tempranas puede contribuir a mantener una atención preventiva constante durante las siguientes etapas de la vida.

¿Qué pruebas existen y cada cuánto deben realizarse?

Actualmente existen dos métodos principales para detectar alteraciones relacionadas con el cáncer de cuello uterino.

La prueba de Papanicolaou o citología consiste en obtener células del cuello uterino para examinarlas y determinar si presentan cambios precancerosos o cancerosos.

La prueba del VPH busca específicamente la presencia de tipos de virus considerados de alto riesgo y capaces de provocar alteraciones celulares.

Las recomendaciones han ido modificándose conforme aumentó el conocimiento sobre el papel del VPH en el desarrollo del cáncer.

Para mujeres de 21 a 29 años, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF) recomienda realizar una prueba de Papanicolaou cada tres años.

Entre los 30 y 65 años, las opciones recomendadas incluyen:

Papanicolaou cada tres años.Prueba de VPH de alto riesgo cada cinco años.Prueba conjunta de Papanicolaou y VPH cada cinco años.

El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) actualizó sus recomendaciones en 2026. Mantiene el Papanicolaou cada tres años para las mujeres de 21 a 29 años y, para las de 30 a 65 años, da preferencia a la prueba primaria de VPH de alto riesgo cada cinco años, aunque considera aceptables otros métodos.

Además, incorporó la posibilidad de realizar una prueba de VPH mediante una muestra vaginal recolectada por la propia paciente cada tres años para mujeres de 30 a 65 años que prefieran esta alternativa.

Estas recomendaciones corresponden a personas con un riesgo promedio. Quienes tengan antecedentes de resultados anormales, lesiones precancerosas o cáncer de cuello uterino, un sistema inmunitario debilitado u otros factores de riesgo pueden necesitar un esquema diferente y deben determinarlo junto con su médico.

La vacuna contra el VPH no sustituye las pruebas

Recibir la vacuna contra el VPH y realizarse las pruebas de detección son medidas complementarias de prevención.

La vacunación es altamente eficaz para prevenir infecciones causadas por los tipos de VPH responsables de una gran proporción de los cánceres de cuello uterino. Su mayor beneficio se obtiene cuando se administra antes de que ocurra la exposición al virus.

Por esta razón, la Academia Estadounidense de Pediatría recomienda comenzar la vacunación durante la infancia, generalmente entre los 9 y 12 años.

Sin embargo, incluso las personas vacunadas deben continuar con las pruebas de detección correspondientes. La vacuna no protege contra absolutamente todos los tipos de VPH capaces de provocar cáncer y algunas personas pueden haber estado expuestas al virus antes de recibirla.

La toma de muestras por cuenta propia podría facilitar la detección

El método tradicional requiere un examen pélvico durante el cual un profesional utiliza un espéculo para visualizar el cuello uterino y obtener la muestra.

Para algunas mujeres, este procedimiento puede resultar incómodo o doloroso y convertirse en una razón para evitar las pruebas.

Una alternativa que puede ayudar a superar esta barrera son las pruebas de VPH que permiten obtener una muestra vaginal por cuenta propia. Esta modalidad podría facilitar el acceso a la detección para algunas mujeres que tienen dificultades o reticencias para realizarse un examen pélvico tradicional.

¿Qué hacer si nunca se ha realizado una prueba?

Las mujeres que tengan una prueba pendiente o que nunca se hayan sometido a una deben consultar con su médico de atención primaria o con un ginecólogo para determinar cuál es el método más adecuado de acuerdo con su edad y antecedentes.

No es necesario esperar hasta la próxima revisión anual para ponerse al día con una prueba que corresponde realizar.

También es conveniente revisar el historial de vacunación contra el VPH y consultar si todavía se cumple con los criterios para recibir alguna dosis en caso de no haber completado el esquema.

Un punto fundamental es no esperar a que aparezcan síntomas. Las lesiones precancerosas del cuello uterino generalmente no producen síntomas, por lo que una persona puede tener alteraciones importantes sin saberlo.

Cuando aparecen manifestaciones como sangrado vaginal anormal, dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales, el cáncer puede encontrarse ya en una etapa más avanzada.

Por ello, la combinación de vacunación contra el VPH, pruebas periódicas de detección y seguimiento médico constituye una de las estrategias más importantes para prevenir el cáncer de cuello uterino y detectarlo ante

ENFERMEDADES: ¿Masticar activa el cerebro? Esto dice la ciencia sobre la memoria y la salud cognitiva

Comer es una actividad cotidiana que normalmente asociamos con obtener nutrientes y satisfacer el hambre. Sin embargo, antes de que los alimentos lleguen al estómago ocurre un proceso esencial en el que participan los dientes, la lengua, distintos músculos y el cerebro: -- leer más

Noticias del tema


    Más leído en la semana