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Niebla mental después de los 50 años: por qué aparece y cuándo es una señal de alarma

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Los problemas ocasionales para concentrarse, los pequeños olvidos o la sensación de que el pensamiento se vuelve más lento pueden causar preocupación conforme avanza la edad.

Sin embargo, los especialistas señalan que la niebla mental después de los 50 años no necesariamente indica una enfermedad neurológica. En numerosos casos puede estar relacionada con cambios propios del envejecimiento, falta de descanso, estrés o modificaciones hormonales.

El interés por este tema volvió a crecer tras la publicación de un estudio piloto de UCLA Health en la revista Scientific Reports, en el que se analizó un tratamiento hormonal combinado destinado a aliviar síntomas cognitivos en mujeres menopáusicas.

Rhonda Voskuhl, neuróloga del Comprehensive Menopause Center de UCLA Health, explicó que el estrógeno tiene una función importante en la protección cerebral, aunque todavía no existe un tratamiento aprobado ni una dosis específicamente indicada para atender los problemas cognitivos que algunas mujeres experimentan durante la menopausia.

Más allá de este tratamiento, uno de los principales interrogantes es determinar cuándo los olvidos y las dificultades de concentración forman parte de cambios esperables y cuándo pueden representar una señal de un problema que requiere evaluación médica.

Los olvidos ocasionales pueden ser normales, pero perder independencia es una señal de alerta

Entre las manifestaciones habituales de la niebla mental se encuentran olvidar temporalmente qué se iba a buscar al entrar en una habitación, tardar unos segundos en recordar un nombre o perder momentáneamente el hilo de una conversación.

También puede presentarse una menor velocidad para procesar información, un fenómeno que puede aparecer como parte de los cambios cognitivos asociados con el envejecimiento.

La situación es diferente cuando estos episodios dejan de ser ocasionales y comienzan a afectar la autonomía de la persona. Desorientarse en lugares familiares, repetir preguntas constantemente, no poder seguir instrucciones sencillas o presentar dificultades para conducir, hacer compras o realizar tareas cotidianas son señales que justifican una valoración médica.

También es importante prestar atención cuando los cambios son observados por familiares o personas cercanas, o cuando empiezan a afectar el desempeño laboral y las actividades diarias. En esos casos, una evaluación neurológica no debería retrasarse.

La literatura científica describe que las quejas cognitivas durante la mediana edad pueden incluir problemas para recordar palabras o números, distracciones frecuentes, pérdida del hilo del pensamiento y pequeños olvidos cotidianos, como no recordar dónde se dejó un objeto.

En la mayoría de las mujeres, estas modificaciones permanecen dentro de parámetros considerados normales y no significan que necesariamente vaya a desarrollarse demencia. Sin embargo, los especialistas advierten que tampoco debe atribuirse automáticamente cualquier cambio cognitivo al envejecimiento.

Uno de los criterios más importantes para diferenciar un cambio normal de una alteración más preocupante es el nivel de independencia que mantiene la persona.

Menopausia, sueño y estado de ánimo pueden contribuir a la niebla mental

La menopausia es uno de los factores que más se han estudiado en relación con la niebla mental en mujeres de mediana edad. Durante esta etapa disminuyen los niveles de estradiol, una hormona que participa en diversos procesos del organismo y también interviene en funciones cerebrales.

Esta modificación hormonal puede coincidir con dificultades relacionadas con la memoria verbal, la atención y la capacidad de concentración.

Una investigación de la Universidad de Cambridge que analizó información de casi 125.000 mujeres encontró que las participantes posmenopáusicas presentaban reducciones de materia gris en algunas regiones cerebrales relacionadas con la memoria y la regulación emocional. No obstante, las diferencias observadas mediante pruebas cognitivas objetivas fueron pequeñas en comparación con la intensidad de los síntomas que las propias mujeres reportaban.

Entre las dificultades más frecuentes aparecen problemas de atención, alteraciones de la memoria de trabajo —la capacidad de mantener información temporalmente mientras se realiza otra actividad— y dificultades en la memoria verbal.

Estos síntomas suelen presentarse junto con problemas de sueño, estrés y modificaciones del estado de ánimo, factores que pueden contribuir de manera importante a la sensación de niebla mental.

Un estudio publicado en NPJ Women’s Health, que incluyó a más de 14.000 mujeres de entre 45 y 55 años, encontró que las quejas cognitivas estaban más relacionadas con síntomas como la ansiedad y la depresión que con alteraciones objetivas detectadas mediante pruebas cognitivas.

Esto significa que atender los problemas emocionales y físicos que acompañan a la niebla mental puede ser una parte relevante del tratamiento.

No todo se explica por la edad o las hormonas

La edad y la transición hormonal no son las únicas posibles causas de las dificultades cognitivas. La niebla mental también puede estar relacionada con apnea del sueño, problemas de la tiroides, deficiencias vitamínicas o efectos secundarios de determinados medicamentos.

Por esta razón, cuando los síntomas son persistentes, aumentan con el tiempo o comienzan a interferir con las actividades cotidianas, es recomendable buscar una evaluación profesional.

En términos generales, los olvidos ocasionales y las dificultades pasajeras de concentración pueden formar parte de los cambios normales que ocurren con la edad o durante la menopausia. La principal señal de alerta aparece cuando los problemas son progresivos y empiezan a comprometer la autonomía, la seguridad o la capacidad para desenvolverse en la vida diaria.

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