Muy pocos hombres hablan con su médico sobre el cribado del cáncer de próstata

Un estudio reciente revela que muy pocos hombres de mediana edad mantienen conversaciones con su médico sobre el cribado del cáncer de próstata, a pesar de que las recomendaciones médicas establecen que esta decisión debe tomarse de manera conjunta entre el paciente y el profesional de la salud.
De acuerdo con la investigación, publicada en el Southern Medical Journal, únicamente alrededor del 6 % de los hombres cuenta con un registro médico que documente una conversación con su médico de atención primaria sobre la conveniencia de realizarse la prueba de detección del cáncer de próstata. Las guías clínicas aconsejan que este diálogo se lleve a cabo con todos los hombres de entre 55 y 69 años.
“Uno de los hallazgos más importantes fue la sorprendentemente baja frecuencia con la que se documentan las conversaciones sobre la toma de decisiones compartida”, señaló el investigador principal, el doctor Nicholas Shungu, especialista en medicina familiar de la Universidad Médica de Carolina del Sur (MUSC), mediante un comunicado.
Shungu agregó que otro resultado relevante fue que los hombres que sí tuvieron esta conversación con su médico presentaron una probabilidad mucho mayor de someterse al cribado.
Los datos mostraron que la realización de la prueba de detección prácticamente se duplicó entre quienes dialogaron con su médico, en comparación con aquellos que no tuvieron esa discusión.
A diferencia de otros programas de detección, como las mastografías o las colonoscopias, el cribado del cáncer de próstata no se recomienda de manera sistemática para todos los hombres de mediana edad.
En su lugar, las guías médicas sugieren que cada paciente converse con su médico sobre los posibles beneficios y riesgos del análisis de antígeno prostático específico (PSA) para tomar una decisión informada acorde con sus preferencias y circunstancias personales.
Esta recomendación responde a que la prueba de PSA tiene ciertas limitaciones. Los niveles de esta proteína suelen aumentar de forma natural con la edad, incluso en ausencia de cáncer, lo que puede ocasionar resultados elevados y llevar a algunos hombres a someterse a biopsias innecesarias.
Además, muchos tumores de próstata evolucionan lentamente y nunca llegan a causar síntomas ni representan una amenaza para la vida. En estos casos, un tratamiento innecesario podría ocasionar complicaciones como incontinencia urinaria o disfunción eréctil.
No obstante, Shungu destacó que el manejo del cáncer de próstata ha cambiado considerablemente en los últimos años. Herramientas diagnósticas más modernas, como la resonancia magnética prostática, permiten evaluar con mayor precisión qué pacientes requieren estudios adicionales. Asimismo, muchos casos de bajo riesgo pueden vigilarse de manera segura mediante programas de vigilancia activa, sin necesidad de tratamiento inmediato.
El especialista señaló que estos avances, junto con el incremento reciente en los casos de cáncer de próstata, hacen aún más importante que los hombres hablen con su médico sobre la conveniencia del cribado.
“Nos hemos alejado de la idea de que todos los hombres deban realizarse la prueba automáticamente o, por el contrario, evitarla por completo”, explicó Shungu. “La recomendación actual es que el paciente y el médico conversen y decidan juntos cuál es la mejor opción para cada persona.”
Para conocer si estas conversaciones realmente ocurren en la práctica clínica, los investigadores revisaron los expedientes médicos de 600 hombres de entre 45 y 69 años que acudieron a clínicas de medicina familiar de la MUSC durante 2019 y 2020.
Según Shungu, diferentes organizaciones médicas establecen edades ligeramente distintas para iniciar estas conversaciones, especialmente en grupos con mayor riesgo, como los hombres afroamericanos. Por ello, el estudio incluyó un rango amplio de edades con el fin de abarcar a la mayoría de las personas para quienes estas discusiones podrían ser apropiadas.
Los resultados confirmaron que únicamente el 6 % de los hombres tenía registrada una conversación sobre el cribado, aunque los investigadores reconocieron que algunas de estas discusiones pudieron haberse realizado sin quedar documentadas en los expedientes médicos.
Entre quienes sí hablaron con su médico, cerca del 72 % decidió realizarse la prueba de PSA. En el caso de los hombres afroamericanos, la cifra alcanzó el 85 %.
Por el contrario, entre los hombres que no sostuvieron esa conversación con su médico, solo alrededor del 36 % se sometió al análisis de PSA.
“Cuando estas conversaciones ocurrían, la mayoría de los pacientes optaba por realizarse el cribado”, afirmó Shungu. “Esto demuestra que el diálogo entre médicos y pacientes realmente influye en la toma de decisiones.”
El especialista también recomendó que los propios pacientes tomen la iniciativa y planteen el tema durante sus consultas médicas.
“Muchas personas creen que, si su médico no menciona el cribado del cáncer de próstata, es porque no es importante. Sin embargo, en ocasiones simplemente no hay suficiente tiempo durante la consulta”, explicó Shungu. “Los pacientes deben convertirse en los principales defensores de su propia salud y sentirse con la confianza de preguntar sobre este tema para poder tomar una decisión lo más informada posible.”
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