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Migraña en mujeres: por qué es más frecuente y qué tratamientos existen

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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La migraña es uno de los trastornos neurológicos más frecuentes y puede afectar de manera importante la calidad de vida. Su presencia es considerablemente mayor en las mujeres que en los hombres, una diferencia que comienza a hacerse más evidente después de la pubertad.

De acuerdo con investigaciones recientes, las mujeres adultas presentan aproximadamente tres veces más probabilidades de experimentar migraña que los hombres. En México, diferentes estimaciones también han encontrado una mayor frecuencia del padecimiento entre las mujeres.

La diferencia no se limita al número de personas afectadas. Algunas mujeres presentan ataques más frecuentes, prolongados y con mayor impacto funcional, especialmente durante determinadas etapas de la vida relacionadas con cambios hormonales.

¿Por qué la migraña es más frecuente en las mujeres?

Uno de los factores más importantes son las fluctuaciones de las hormonas sexuales, particularmente del estrógeno.

Los cambios hormonales que ocurren durante la menstruación, el embarazo, el posparto y la perimenopausia pueden modificar la susceptibilidad a los ataques. En algunas mujeres, la disminución de estrógeno que ocurre antes de la menstruación funciona como un desencadenante importante.

La relación entre hormonas y migraña es compleja. Las hormonas no son la única causa de la enfermedad, pero pueden modificar la actividad de los sistemas neurológicos involucrados en la aparición de los ataques.

La frecuencia de la migraña aumenta después de la pubertad y puede ser especialmente relevante durante los años reproductivos. Durante el embarazo, algunas mujeres experimentan una disminución de los ataques, particularmente después del primer trimestre, aunque esto no ocurre en todas. Después del parto, los cambios hormonales, la falta de sueño y otros factores pueden favorecer la recurrencia.

Otros factores que pueden favorecer los ataques

Las hormonas no son el único elemento involucrado. La migraña puede verse influida por múltiples factores, entre ellos:

Estrés físico o emocional.

Falta o exceso de sueño.

Cambios importantes en los horarios de alimentación.

Deshidratación.

Determinados alimentos o bebidas en personas susceptibles.

Cambios hormonales.

Estímulos ambientales, como luces intensas u olores determinados.

En algunas mujeres, además, las responsabilidades laborales y familiares pueden dificultar mantener horarios regulares de sueño, alimentación y descanso, lo que puede contribuir a aumentar la frecuencia de los episodios.

Por esta razón, el tratamiento debe considerar tanto los factores médicos como los hábitos y circunstancias particulares de cada paciente.

¿Cómo se manifiesta la migraña?

La migraña suele producir un dolor de cabeza moderado o intenso, con frecuencia pulsátil, que puede acompañarse de:

Náuseas o vómitos.

Sensibilidad a la luz (fotofobia).

Sensibilidad al sonido (fonofobia).

Mayor molestia con la actividad física.

Dificultad para concentrarse.

No todas las personas experimentan las mismas fases, pero clásicamente la migraña puede dividirse en cuatro etapas:

1. Pródromo: puede aparecer horas o incluso días antes del dolor, con síntomas como cansancio, cambios de ánimo, bostezos, dificultad para concentrarse o modificaciones del apetito.

2. Aura: ocurre en algunas personas y puede producir alteraciones visuales, hormigueo, cambios en la sensibilidad o dificultad temporal para hablar.

3. Ataque: corresponde a la fase de dolor de cabeza y puede durar aproximadamente entre 4 y 72 horas cuando no se trata adecuadamente.

4. Posdromo: después del ataque algunas personas experimentan cansancio, dificultad para concentrarse o sensación de agotamiento.

¿Qué tratamientos existen actualmente?

El manejo de la migraña depende de la frecuencia, intensidad, duración de los ataques y características individuales de cada paciente.

Para tratar los episodios agudos pueden utilizarse medicamentos como analgésicos específicos y triptanes, mientras que en determinadas personas se requiere tratamiento preventivo.

Entre las opciones preventivas disponibles se encuentran:

Anticuerpos monoclonales contra el CGRP o su receptor, diseñados específicamente para interferir con una de las vías involucradas en la migraña.

Gepantes, medicamentos que bloquean la vía del CGRP y que pueden utilizarse para el tratamiento agudo o, en determinados casos, para prevención.

Betabloqueadores y otros medicamentos preventivos, dependiendo de las características de cada paciente.

Dispositivos de neuromodulación, que utilizan estímulos eléctricos o magnéticos para modificar la actividad de determinadas vías nerviosas.

La elección depende de factores como la frecuencia de las crisis, otros problemas de salud, medicamentos utilizados, respuesta a tratamientos previos y, en mujeres, situaciones como embarazo, lactancia o búsqueda de embarazo.

¿Qué puede ayudar a prevenir las crisis?

Los hábitos no sustituyen el tratamiento médico, pero pueden contribuir a disminuir los desencadenantes y mejorar el control de la enfermedad.

Algunas medidas útiles incluyen:

Mantener horarios relativamente constantes de sueño.

Evitar largos periodos sin comer.

Mantener una adecuada hidratación.

Realizar actividad física de forma regular, cuando sea tolerada.

Identificar los desencadenantes individuales.

Utilizar técnicas de relajación y manejo del estrés.

Llevar un diario de migraña.

En mujeres con sospecha de migraña relacionada con el ciclo menstrual, registrar los ataques junto con las fechas de menstruación puede ayudar a identificar patrones y proporcionar información útil para ajustar el tratamiento.

¿Por qué es importante reconocer la migraña en las mujeres?

La migraña puede interferir considerablemente con el trabajo, los estudios, las actividades familiares y la vida cotidiana. Además, su mayor frecuencia entre las mujeres hace necesario considerar los factores hormonales y reproductivos durante la evaluación y el tratamiento.

Reconocer estos patrones permite establecer estrategias más individualizadas y evitar que el dolor recurrente sea considerado simplemente como un malestar pasajero.

La migraña es una enfermedad neurológica tratable, y cuando los ataques son frecuentes, intensos o incapacitantes, una valoración médica puede ayudar a determinar si es necesario iniciar tratamiento preventivo.

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