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Microplásticos: cómo llegan a tu cuerpo y 7 formas de reducirlos

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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Los microplásticos se han convertido en un tema de creciente interés científico debido a que han sido detectados en el agua, los alimentos, el aire y distintos tejidos del cuerpo humano.

Aunque su presencia ha generado preocupación, los investigadores señalan que todavía no existe evidencia suficiente para determinar con exactitud cuáles son sus efectos a largo plazo sobre la salud.

La exposición puede producirse de manera cotidiana al comer, beber o respirar. Además, ciertas prácticas, como calentar alimentos dentro de recipientes de plástico, pueden aumentar el contacto con estas partículas. La investigación científica busca determinar qué tipos de microplásticos representan un riesgo, cuánto tiempo pueden permanecer en el organismo y qué cantidad sería necesaria para provocar efectos adversos.

¿Cómo llegan los microplásticos al organismo?

El sistema digestivo y los pulmones son las principales vías mediante las cuales los microplásticos pueden ingresar al cuerpo. Estas partículas pueden encontrarse tanto en el agua potable como en el agua embotellada. Los alimentos también pueden ser una fuente de exposición, especialmente cuando se almacenan, preparan o calientan en recipientes de plástico.

El ambiente del hogar también puede contener partículas plásticas. La ropa, las alfombras y algunos muebles pueden desprender pequeñas fibras que se incorporan al polvo y posteriormente pueden ser inhaladas o ingeridas.

El lavado de prendas sintéticas constituye otra fuente de microfibras. Materiales como el poliéster pueden liberar pequeñas fibras durante los ciclos de lavado, contribuyendo a la presencia de partículas plásticas en el medio ambiente.

Por lo tanto, la exposición puede producirse a través de diferentes actividades cotidianas y no necesariamente existe una sola fuente responsable.

¿Qué ocurre cuando los microplásticos entran al cuerpo?

El comportamiento de estas partículas depende en buena medida de su tamaño. Los fragmentos relativamente grandes suelen permanecer dentro del aparato digestivo y posteriormente son eliminados a través de las heces.

En cambio, las partículas mucho más pequeñas, conocidas como nanoplásticos, generan mayor interés entre los investigadores debido a que podrían atravesar determinadas barreras biológicas, interactuar con las células y desplazarse hacia otros tejidos mediante la sangre o el sistema linfático.

Algunas investigaciones señalan que las partículas de dimensiones muy pequeñas pueden atravesar ciertas barreras naturales del organismo y entrar en contacto con las células.

Cuando llegan a determinados tejidos, el sistema inmunitario puede reconocerlas como elementos extraños. Los macrófagos, por ejemplo, pueden capturarlas como parte de la respuesta defensiva, un proceso que podría estar relacionado con inflamación o estrés en los tejidos cercanos.

Sin embargo, encontrar microplásticos dentro de un órgano no significa que se haya demostrado que esas partículas causen una enfermedad. Hasta ahora, la evidencia disponible en seres humanos todavía no permite establecer una relación causal definitiva.

¿Se han encontrado microplásticos en el cerebro?

Uno de los descubrimientos que más atención recibió fue un estudio publicado en Nature Medicine en 2025, en el que investigadores analizaron tejido cerebral obtenido después de la muerte y encontraron partículas plásticas extremadamente pequeñas.

El hallazgo llegó a difundirse mediante la expresión de que podría haber “una cucharada de plástico” en el cerebro. Sin embargo, esta frase debe interpretarse como una comparación ilustrativa y no significa que los investigadores hayan encontrado literalmente una cucharada de plástico visible dentro del cerebro.

Las partículas fueron identificadas mediante técnicas químicas y métodos de imagen especializados. El hallazgo resulta relevante porque demuestra que partículas plásticas diminutas pueden detectarse incluso en un órgano protegido por distintas barreras biológicas.

A pesar de ello, el estudio no demostró que estas partículas provoquen enfermedades neurológicas ni estableció que sean responsables de algún daño específico.

¿Qué relación podrían tener con el corazón?

La investigación cardiovascular también ha comenzado a estudiar la presencia de microplásticos y nanoplásticos en los tejidos.

Uno de los estudios analizó placas de ateroma ubicadas en las arterias carótidas y detectó partículas plásticas en algunas de ellas. Estas placas son acumulaciones que pueden desarrollarse dentro de las arterias y cuya estabilidad tiene importancia para el riesgo de eventos cardiovasculares y cerebrovasculares.

La investigación encontró una asociación entre la presencia de estas partículas en las placas y una mayor frecuencia de determinados eventos cardiovasculares durante el seguimiento.

Sin embargo, una asociación no demuestra que los microplásticos sean los responsables directos de esos problemas. Se necesitan más estudios para determinar si existe una relación causal y comprender qué mecanismos podrían intervenir.

Entre las posibilidades que se investigan se encuentran la inflamación, los cambios en la estabilidad de las placas y otras respuestas celulares.

¿Qué aspectos todavía desconoce la ciencia?

La investigación sobre microplásticos continúa evolucionando y todavía existen numerosas preguntas sin respuesta.

Los científicos buscan determinar:

Qué tamaños y formas de partículas representan mayor riesgo. Cuánto tiempo pueden permanecer en diferentes órganos. Qué cantidad de exposición podría producir efectos sobre la salud. Si los posibles daños proceden directamente del plástico. Qué papel desempeñan los aditivos químicos presentes en algunos plásticos. Si las sustancias contaminantes que se adhieren a estas partículas pueden modificar sus efectos.

Los estudios experimentales han identificado mecanismos potencialmente relacionados con inflamación, estrés oxidativo, alteraciones de las barreras biológicas y respuestas celulares. Sin embargo, los estudios en humanos todavía no son suficientes para confirmar que estas exposiciones provoquen enfermedades específicas.

Por esta razón, son necesarios estudios de mayor tamaño y duración que permitan relacionar la cantidad de exposición con posibles efectos sobre la salud.

7 formas de reducir la exposición a microplásticos

Mientras continúa la investigación, existen algunas medidas sencillas que pueden ayudar a disminuir determinadas exposiciones. El objetivo no es eliminar completamente todos los productos plásticos, sino reducir los contactos que pueden evitarse fácilmente.

1. Utiliza vidrio o acero inoxidable para alimentos calientes

Cuando se preparen o almacenen alimentos y bebidas calientes, puede ser conveniente utilizar recipientes de vidrio, cerámica o acero inoxidable para reducir el contacto directo con plástico.

2. Evita calentar alimentos dentro de recipientes de plástico

Aunque algunos recipientes estén diseñados para utilizarse en microondas, una alternativa sencilla consiste en trasladar los alimentos a un recipiente de vidrio o cerámica antes de calentarlos.

3. Sustituye los recipientes deteriorados

Los recipientes que presentan rayaduras, deformaciones, desgaste u otros signos de deterioro pueden sustituirse por piezas nuevas para evitar continuar utilizándolos cuando ya presentan un desgaste evidente.

4. Cambia de recipiente los alimentos para llevar

Cuando sea posible, las comidas calientes transportadas en recipientes plásticos pueden transferirse a recipientes propios de vidrio o acero inoxidable para su almacenamiento o calentamiento.

5. Opta por botellas reutilizables de acero inoxidable

Utilizar una botella reutilizable de acero inoxidable puede disminuir el contacto prolongado con recipientes plásticos, especialmente cuando se emplean de manera frecuente.

6. Reduce la liberación de microfibras durante el lavado

Las prendas fabricadas con fibras sintéticas pueden desprender microfibras durante el lavado. Utilizar agua fría, bolsas diseñadas para capturar fibras o dispositivos específicos para recolectarlas puede ayudar a disminuir su liberación al agua.

7. No es necesario eliminar completamente el plástico

La recomendación no consiste en evitar cualquier producto plástico de manera absoluta. Una estrategia más práctica es reducir las exposiciones que pueden modificarse fácilmente, particularmente aquellas relacionadas con alimentos, bebidas y la exposición al calor.

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