Lavarse las manos: 20 segundos que protegen la salud

El lavado de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos es una de las medidas más sencillas y eficaces para reducir la transmisión de microorganismos.
A lo largo del día, las manos entran en contacto con superficies compartidas, teléfonos, transporte público y objetos que pueden transportar gérmenes.
El riesgo aumenta cuando una persona se toca los ojos, la nariz o la boca sin haberse higienizado, o cuando manipula alimentos.
La técnica correcta hace la diferencia
Para una higiene adecuada, es necesario mojar las manos con agua limpia, aplicar jabón y frotar las palmas, el dorso, los espacios entre los dedos, las muñecas y debajo de las uñas durante al menos 20 segundos. Después, se deben enjuagar y secar por completo.
La duración y la fricción ayudan a desprender la suciedad y los microorganismos. Para facilitar que los niños respeten el tiempo recomendado, se puede recurrir a cantar dos veces la canción de “Feliz Cumpleaños”.
Además, el jabón común es suficiente para el lavado habitual; los jabones antibacterianos de venta libre no han demostrado una ventaja superior para este propósito.
¿Cuándo hay que lavarse las manos?
Entre los momentos más importantes se encuentran:
Antes de preparar alimentos y comer.
Después de utilizar el baño o cambiar pañales.
Después de toser, estornudar o sonarse la nariz.
Tras manipular basura o tocar animales.
Antes y después de atender heridas o cuidar a una persona enferma.
El secado también es importante
La higiene no termina al enjuagarse. Las manos deben secarse completamente con una toalla limpia o mediante un método adecuado de secado. Mantenerlas húmedas puede favorecer la transferencia de microorganismos a otras superficies.
Esta medida es especialmente relevante en hospitales y consultorios, aunque también ayuda a prevenir la propagación de gérmenes en hogares, escuelas y lugares de trabajo.
¿Qué hacer si no hay agua y jabón?
El desinfectante de manos con una concentración de al menos 60 % de alcohol es una alternativa cuando no se dispone de agua y jabón. Debe cubrir todas las superficies de las manos y utilizarse hasta que se seque.
Sin embargo, no sustituye el lavado cuando las manos están visiblemente sucias. También es importante mantener estos productos fuera del alcance de los niños, ya que su ingestión puede causar intoxicación.
En conclusión, lavarse las manos correctamente y secarlas por completo es un hábito cotidiano que contribuye a reducir la transmisión de microorganismos y prevenir infecciones.
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