Las pastillas anticonceptivas podrían aumentar el riesgo de atracones, según un estudio

Las píldoras anticonceptivas podrían estar relacionadas con un mayor riesgo de episodios de atracones en algunas mujeres, de acuerdo con un nuevo estudio.
Las mujeres que utilizaban anticonceptivos orales combinados mostraron una mayor tendencia a la alimentación emocional en comparación con cuando tomaban placebo, según los resultados publicados el 17 de junio en JAMA Network Open.
La alimentación emocional se define como la tendencia a comer en exceso o presentar episodios de atracones como respuesta a emociones negativas, explicó el equipo de investigación encabezado por la profesora Kelly Klump.
Los investigadores observaron un incremento significativo en los episodios de atracones durante el uso de píldoras activas en comparación con las fases de placebo dentro del mismo esquema anticonceptivo.
El estudio sugiere que este efecto podría estar relacionado con el perfil hormonal de la píldora combinada, que contiene estrógenos y progestágeno, y que podría imitar cambios hormonales naturales asociados con mayor vulnerabilidad a la ingesta compulsiva.
Aproximadamente el 85 % de las usuarias de anticonceptivos orales utilizan este tipo de formulación combinada, según datos del estudio.
Klump aclaró que estos efectos no se presentan en todas las mujeres y que muchas no experimentan ningún cambio en su conducta alimentaria, por lo que el riesgo parece depender de factores individuales adicionales.
Para la investigación, se realizó un seguimiento de 422 mujeres que tomaban píldoras combinadas durante 49 días, equivalentes a dos ciclos anticonceptivos.
Las participantes completaron registros diarios sobre su alimentación, los cuales fueron analizados junto con la fase del ciclo en la que se encontraban, ya fuera de píldoras activas o inactivas.
Los resultados mostraron que la probabilidad de alimentación emocional aumentaba durante la toma de píldoras hormonales activas en comparación con los días de placebo.
La Dra. Deena Hailoo, quien revisó los hallazgos, señaló que este efecto parece estar más relacionado con los cambios hormonales inducidos por el anticonceptivo que con factores emocionales o situaciones estresantes externas.
Según explicó, el estrógeno tiende a suprimir el apetito, mientras que la progesterona puede aumentarlo y favorecer los antojos, lo que podría explicar parte del fenómeno observado.
Otro hallazgo interesante fue que el simple hecho de registrar la conducta alimentaria diariamente ayudó a reducir los episodios de alimentación emocional en las participantes, incluso durante la toma de hormonas activas.
Esto sugiere que la autoobservación podría funcionar como una herramienta útil para disminuir estos comportamientos, según los investigadores.
Hailoo también destacó la importancia de llevar un seguimiento individualizado de cada paciente, considerando factores como el tipo de anticonceptivo, el historial médico y posibles antecedentes psicológicos antes de atribuir cambios de peso o apetito únicamente al medicamento.
Los investigadores concluyen que se necesita más investigación para determinar si otros métodos anticonceptivos, como implantes o dispositivos intrauterinos, podrían tener efectos similares sobre el apetito y la conducta alimentaria.
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