¿Las mascotas reducen el estrés?: un nuevo estudio plantea que los animales no alivian las tensiones

El estrés se ha convertido en uno de los problemas más importantes para la salud física y psicológica en la sociedad actual. Las exigencias laborales, las responsabilidades personales y diversos factores sociales hacen que un gran número de personas enfrenten altos niveles de tensión y ansiedad de manera cotidiana.
Diversas investigaciones han demostrado que la exposición prolongada al estrés puede ocasionar trastornos del sueño, dificultades para concentrarse y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, además de afectar negativamente el bienestar general.
En este escenario, numerosas investigaciones han relacionado la convivencia con mascotas con mejoras en el estado de ánimo de sus propietarios y con una posible disminución de los síntomas asociados al estrés. Distintos reportes indican que la interacción con perros y gatos suele generar una sensación de compañía y favorecer el bienestar emocional. Estos hallazgos han despertado un creciente interés científico por comprender cómo los animales de compañía influyen en la regulación de las emociones y en la calidad de vida.
Sin embargo, un estudio reciente publicado en Frontiers in Psychology ofrece una perspectiva distinta sobre esta relación. La investigación, desarrollada por especialistas en bienestar emocional, ha generado discusión dentro de la comunidad científica al cuestionar el verdadero alcance de los beneficios que las mascotas aportan durante situaciones de estrés.
La relación entre el estrés y las mascotas
El vínculo entre el estrés y la convivencia con animales domésticos ha sido ampliamente estudiado tanto en la investigación científica como en la práctica clínica. Diversos trabajos sugieren que tener una mascota puede representar un factor protector para la salud mental, especialmente en personas sometidas a elevados niveles de presión o demandas emocionales.
Una investigación realizada por el Colegio de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional de Seúl encontró que el 85 % de las personas que perdieron a su mascota experimentaron cambios emocionales importantes, lo que refleja la fuerte conexión afectiva que puede desarrollarse entre los seres humanos y sus animales de compañía.
En cuanto al manejo del estrés, diversos estudios han relacionado la presencia de perros y gatos con una disminución de la ansiedad y una mejora del estado de ánimo. Asimismo, una investigación publicada en el Journal of Death and Dying señala que el contacto con una mascota puede favorecer la recuperación emocional después de acontecimientos estresantes. Actividades como acariciar a un perro, jugar con un gato o simplemente permanecer junto a ellos suelen asociarse con sentimientos de tranquilidad y bienestar.
La evidencia científica también ha mostrado que las personas que conviven con animales domésticos suelen presentar menos síntomas de ansiedad y reportan mayores niveles de satisfacción con su vida. Estos resultados han llevado a considerar a las mascotas como un apoyo importante para la salud emocional y como una posible herramienta para prevenir problemas relacionados con el estrés. No obstante, un reciente metaanálisis ha puesto en duda algunas de estas conclusiones.
¿Las mascotas realmente reducen el estrés?
Según una investigación publicada en 2026, interactuar con perros o gatos durante situaciones estresantes no necesariamente contribuye a disminuir el estrés. Aunque muchas personas perciben que la compañía de sus mascotas resulta reconfortante en momentos difíciles, los investigadores concluyeron que la reducción del estrés no depende directamente del nivel de interacción con el animal.
Los especialistas observaron que compartir tiempo con una mascota puede generar emociones positivas y momentos agradables, pero esto no significa que el impacto del estrés disminuya cuando la persona enfrenta una situación complicada. En otras palabras, es posible disfrutar de la compañía de un perro o un gato sin que ello reduzca la preocupación o la tensión que provoca un problema específico. Incluso, los resultados mostraron que, en algunos casos, una interacción más intensa con los gatos podría intensificar las emociones negativas en personas que ya experimentan elevados niveles de estrés.
Los investigadores concluyen que el bienestar emocional inmediato que proporciona la presencia de una mascota no parece deberse a una capacidad para amortiguar el estrés. Este resultado contradice la idea ampliamente aceptada de que jugar o interactuar más con un animal durante episodios estresantes produce un efecto calmante. Aunque tanto perros como gatos pueden generar experiencias positivas, estas no parecen traducirse necesariamente en una mejor capacidad para afrontar el estrés.
Posibles explicaciones de los hallazgos
El equipo de investigación plantea que una posible explicación de estos resultados podría encontrarse en la compatibilidad entre la personalidad del propietario y la de su mascota. Sanne Peeters, una de las autoras del estudio, señaló que muchas personas se identifican claramente como amantes de los perros o amantes de los gatos, aspecto que podría influir en la forma en que experimentan los beneficios emocionales de convivir con una u otra especie.
En el caso de los gatos, los datos mostraron que una interacción más frecuente durante situaciones de estrés podría relacionarse con emociones negativas más intensas. Los autores consideran que esto podría deberse a que las interacciones con los felinos suelen ser más pasivas y quizá no respondan a las necesidades de apoyo emocional que experimenta el propietario en esos momentos. No obstante, los investigadores enfatizan que esta hipótesis debe interpretarse con cautela y que será necesario realizar más estudios para comprender con mayor precisión los mecanismos implicados.
Finalmente, el Dr. Janssens señaló que los beneficios emocionales de convivir con una mascota podrían estar más relacionados con la sensación de compañía, cercanía y conexión afectiva que con una reducción directa del estrés. Por su parte, Peeters destacó que no existe evidencia suficiente para afirmar que perros o gatos sean mejores mascotas entre sí, ya que la elección depende principalmente de la personalidad, preferencias y estilo de vida de cada persona.
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