Las brechas raciales se reducen en las muertes por cáncer en EU

Las diferencias raciales en los resultados del cáncer han disminuido con el paso de los años; sin embargo, las personas pertenecientes a grupos raciales y étnicos minoritarios continúan registrando una mayor probabilidad de morir por esta enfermedad, según un informe reciente.
De acuerdo con la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer, la diferencia en la mortalidad por cáncer entre las personas negras y blancas en Estados Unidos se redujo de un 34 % en 1991 a un 9 % en 2024.
No obstante, el Informe de Progreso de las Disparidades en el Cáncer 2026 señala que las personas negras y los indígenas americanos o nativos de Alaska siguen presentando las tasas generales de mortalidad por cáncer más elevadas entre todos los grupos raciales y étnicos del país.
Esta situación persiste a pesar de que la tasa general de mortalidad por cáncer en Estados Unidos ha disminuido un 35 % desde 1991, lo que equivale a más de 4.8 millones de muertes evitadas y a una población que supera los 18.6 millones de sobrevivientes de cáncer.
La presidenta del comité directivo del informe, Mariana Stern, quien también dirige investigaciones oncológicas en la Escuela de Medicina Keck de la USC, explicó que décadas de investigación han permitido comprender mejor las causas del cáncer, mejorar su detección temprana y desarrollar tratamientos más eficaces. Sin embargo, señaló que estos avances no han beneficiado por igual a todos los sectores de la población.
El informe destaca que uno de los principales factores que contribuyó a reducir la brecha entre personas negras y blancas fue el descenso en la mortalidad por cáncer de pulmón.
En 1991, las personas negras presentaban una tasa de mortalidad por este tipo de cáncer un 23 % superior a la de las personas blancas. Para 2024, esa diferencia no solo desapareció, sino que se invirtió, ya que actualmente la mortalidad por cáncer de pulmón es aproximadamente un 4 % menor entre la población negra.
El documento también identifica otros avances importantes.
La mortalidad por cáncer de cuello uterino entre las mujeres hispanas pasó de ser un 70 % más alta que la registrada en mujeres blancas en el año 2000 a solo un 10 % superior en 2024.
Asimismo, la mortalidad por cáncer de estómago entre las personas asiáticas e isleñas del Pacífico disminuyó de un 150 % por encima de la observada en personas blancas en 2000 a un 81 % mayor en 2024.
La directora ejecutiva de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer, Margaret Foti, afirmó que eliminar las desigualdades relacionadas con el cáncer debe seguir siendo una prioridad nacional para garantizar que todos los estadounidenses puedan beneficiarse de los avances en prevención, diagnóstico y tratamiento. También destacó que el progreso dependerá de mantener la inversión, la colaboración y el compromiso en este ámbito.
A pesar de los avances alcanzados, los investigadores subrayan que aún persisten importantes desigualdades. Algunas están relacionadas con la raza o el origen étnico, mientras que otras dependen del lugar donde viven las personas o de su orientación sexual e identidad de género.
Entre los principales hallazgos del informe destacan los siguientes:
Los indígenas americanos y nativos de Alaska, así como las personas asiáticas, isleñas del Pacífico e hispanas, continúan registrando tasas de mortalidad considerablemente más altas por cáncer de estómago, hígado y vesícula biliar. Las personas que residen en zonas rurales tienen un 17 % más de probabilidades de ser diagnosticadas con cáncer de colon y un 27 % más de riesgo de fallecer por esta enfermedad en comparación con quienes viven en áreas urbanas. Las mujeres lesbianas presentan tasas de cáncer de tiroides y de linfoma no Hodgkin casi dos veces superiores a las observadas en mujeres heterosexuales. Las mujeres que habitan en condados con mayores niveles de pobreza tienen una incidencia de cáncer de cuello uterino un 49 % más alta que aquellas que viven en condados con mejores condiciones económicas.
Stern señaló que estas disparidades incrementan la carga nacional del cáncer y dificultan el avance general en el control de la enfermedad, generando consecuencias que afectan a toda la sociedad.
Finalmente, la investigadora afirmó que todavía queda un largo camino para que los beneficios de la investigación oncológica lleguen de manera equitativa a toda la población estadounidense. No obstante, destacó que los avances conseguidos hasta ahora demuestran que es posible reducir estas diferencias cuando se invierte en comprender y atender las causas fundamentales de las desigualdades en el cáncer.
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