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¿Labios agrietados y doloridos? Los hábitos comunes que empeoran su estado

ENFERMEDADES
Agencias / El Tiempo
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La piel de los labios es considerablemente más delgada que la del resto del rostro y, además, no cuenta con glándulas sebáceas que produzcan aceites naturales para protegerla. Por esta razón, pierde humedad con mayor facilidad y puede resecarse, agrietarse e incluso doler.

Aunque muchas personas relacionan este problema exclusivamente con el invierno, los labios pueden deteriorarse durante cualquier época del año debido al sol, el viento, el frío, los ambientes secos, la calefacción, el aire acondicionado o la respiración frecuente por la boca.

¿Por qué se resecan y agrietan los labios?

Al carecer de una producción propia de sebo, los labios dependen en gran medida de factores externos para conservar su hidratación. Cuando su barrera protectora se deteriora, pueden aparecer resequedad, descamación, ardor y pequeñas grietas.

La queilitis, término médico utilizado para describir la inflamación de los labios, puede tener numerosas causas. Entre ellas se encuentran algunas deficiencias nutricionales, alergias o irritaciones por contacto, infecciones por Candida albicans y determinados medicamentos, incluidos algunos retinoides sistémicos y el litio.

La falta de hidratación también puede contribuir a que la piel se reseque, aunque los labios secos no siempre significan que exista una deshidratación general del organismo.

Hábitos cotidianos que pueden empeorar el problema

Algunas conductas aparentemente inofensivas pueden mantener o agravar la resequedad.

Uno de los hábitos más comunes es lamerse los labios. La saliva proporciona una sensación momentánea de alivio, pero cuando se evapora puede aumentar la pérdida de humedad y dejar la superficie todavía más seca.

También es recomendable evitar morder, arrancar o retirar manualmente la piel descamada. Estas acciones pueden producir pequeñas lesiones y retrasar la recuperación de la barrera cutánea.

Otro factor importante son algunos productos para labios. Ingredientes como mentol, alcanfor, eucalipto, determinadas fragancias, saborizantes de menta o cítricos y ácido salicílico pueden resultar irritantes para algunas personas. La sensación de frescor, ardor u hormigueo que producen no necesariamente significa que el producto esté reparando los labios; en algunos casos puede ser una señal de irritación.

Dormir con la boca abierta, respirar habitualmente por la boca y exponerse al sol sin protección labial también pueden favorecer la resequedad.

¿Qué productos pueden ayudar?

Para mantener la humedad, pueden utilizarse productos con ingredientes emolientes y oclusivos, capaces de formar una película protectora sobre la superficie de los labios y reducir la pérdida de agua.

Entre las opciones utilizadas en productos para labios se encuentran aceites como el de coco, jojoba y ricino, además de otros ingredientes hidratantes. Sin embargo, que un producto sea natural no significa automáticamente que sea adecuado para todas las personas: si provoca ardor, enrojecimiento o empeora las molestias, conviene suspenderlo.

La vaselina blanca sin fragancia es otra alternativa útil porque forma una barrera que ayuda a conservar la humedad. Puede aplicarse varias veces durante el día y antes de dormir, especialmente cuando los labios están muy secos.

¿La miel puede ayudar?

La miel posee propiedades humectantes y algunas características antimicrobianas y antiinflamatorias, por lo que se ha utilizado tradicionalmente para ayudar a mantener la piel hidratada.

Sin embargo, no es indispensable para tratar los labios secos y puede provocar irritación o reacciones alérgicas en determinadas personas. Por ello, los productos simples y sin fragancias suelen ser una opción más predecible para el cuidado diario.

¿Es recomendable exfoliar los labios?

La exfoliación requiere precaución.

Cuando existe una descamación muy leve, algunas personas recurren a exfoliantes suaves para retirar células superficiales. Sin embargo, si los labios presentan grietas profundas, inflamación, heridas o sangrado, frotarlos puede empeorar las lesiones y retrasar la cicatrización.

Por eso, no es recomendable exfoliar labios muy agrietados o lesionados.

Si se utiliza un exfoliante en labios ligeramente descamados, debe hacerse con movimientos extremadamente suaves y durante poco tiempo. Después, es importante aplicar un producto emoliente u oclusivo para ayudar a conservar la humedad.

La protección solar también importa

Los labios están expuestos constantemente a la radiación ultravioleta, por lo que su protección no debería limitarse a los meses de verano.

Utilizar un bálsamo labial con protección solar, especialmente durante actividades prolongadas al aire libre, puede ayudar a reducir el daño producido por los rayos UV.

¿Cuándo conviene consultar a un médico?

Los labios secos ocasionalmente suelen mejorar al eliminar los factores irritantes y utilizar productos que ayuden a conservar la humedad. Sin embargo, cuando las grietas, el dolor, la inflamación, las costras o las lesiones persisten o aparecen repetidamente, es conveniente consultar a un profesional de la salud.

La resequedad persistente puede deberse a una simple irritación, pero también puede estar relacionada con alergias, infecciones, medicamentos, enfermedades de la piel u otras condiciones que requieren un tratamiento específico.

En conclusión, mantener los labios saludables no depende únicamente de beber agua. Evitar lamerlos o arrancar la piel, reducir el contacto con productos irritantes, utilizar una barrera protectora y protegerlos del sol son algunas de las medidas más útiles para conservar su hidratación y favorecer la recuperación cuando están resecos.

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