La preservación de la fertilidad suele ser pasada por alto en el cuidado oncológico de las mujeres

La posibilidad de perder la capacidad de tener hijos es una de las principales inquietudes para las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes que reciben un diagnóstico de cáncer.
Sin embargo, un análisis reciente revela que a las pacientes femeninas se les ofrecen opciones para preservar su fertilidad con mucha menor frecuencia que a los pacientes masculinos. De acuerdo con la revisión, estas alternativas se proponen a menos de la mitad de la tasa observada en los hombres.
El estudio, publicado en la revista Cancer, revisó la evidencia disponible y encontró que, en 14 de los 18 estudios evaluados, los procedimientos de preservación de la fertilidad se realizaron en porcentajes que oscilaron entre menos del 1 % y el 45 % de los casos.
Asimismo, la revisión identificó que tanto las conversaciones entre médicos y pacientes sobre estas opciones como las derivaciones a especialistas en fertilidad fueron poco frecuentes.
El equipo investigador, encabezado por Melissa Beauchemin, profesora asistente de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Columbia, señaló que esta amplia variabilidad refleja que la preservación de la fertilidad continúa incorporándose de forma desigual en la práctica oncológica, especialmente en la atención de pacientes mujeres.
Los investigadores recordaron que cada año más de 85,000 personas de entre 15 y 39 años son diagnosticadas con cáncer en Estados Unidos.
Según la Sociedad Americana del Cáncer (ACS), algunos tratamientos oncológicos pueden afectar los ovarios y provocar infertilidad debido a sus efectos tóxicos sobre el sistema reproductor.
Para disminuir ese riesgo, las pacientes tienen la posibilidad de preservar su fertilidad mediante la congelación de embriones, óvulos o tejido ovárico antes de iniciar el tratamiento.
Desde 2006, las guías de la Sociedad Americana de Oncología Clínica establecen que la preservación de la fertilidad debe formar parte de la atención integral de las personas con cáncer, destacaron los autores del estudio.
Con el objetivo de evaluar el cumplimiento de estas recomendaciones, los investigadores analizaron 25 estudios que examinaban diferentes aspectos relacionados con la preservación de la fertilidad, incluyendo si estas alternativas se ofrecían a las pacientes, si eran discutidas durante la atención médica o si existían referencias a especialistas en reproducción.
Los resultados mostraron importantes diferencias en el acceso a este tipo de atención.
La proporción de pacientes que recibió algún procedimiento de preservación de la fertilidad varió desde menos del 1 % hasta el 70 %, aunque la mayoría de los estudios reportó que menos de la mitad de las pacientes accedió a estas intervenciones.
En cuanto a las conversaciones sobre este tema entre médicos y pacientes, las cifras fluctuaron entre el 9 % y el 75 %. No obstante, en aproximadamente la mitad de las investigaciones analizadas, estas discusiones ocurrieron en el 36 % de los casos o menos.
Las derivaciones a especialistas en fertilidad también fueron limitadas. Dependiendo del estudio, las tasas oscilaron entre menos del 1 % y el 57 %, y en seis de los nueve estudios que evaluaron este aspecto, menos del 21 % de las pacientes recibió una consulta especializada.
La revisión también identificó importantes desigualdades en el acceso. Las mujeres negras, las mujeres hispanas y aquellas que residían en comunidades con menores niveles de ingresos, educación o recursos económicos presentaban menos probabilidades de recibir asesoramiento, derivaciones o tratamientos para preservar su fertilidad.
Los autores señalaron que estos hallazgos coinciden con investigaciones previas que documentan desigualdades similares en otros aspectos del cuidado de las personas sobrevivientes de cáncer, lo que sugiere que las barreras para acceder a la preservación de la fertilidad forman parte de problemas estructurales más amplios dentro de los sistemas de atención oncológica.
La edad también influyó en el acceso. Las pacientes más jóvenes dentro de la etapa reproductiva recibieron con mayor frecuencia atención relacionada con la preservación de la fertilidad que las mujeres de mayor edad.
Los investigadores consideran que esta diferencia podría deberse tanto a la percepción de los profesionales de la salud sobre el potencial reproductivo de las pacientes más jóvenes como a una mayor motivación de estas para formar una familia en el futuro.
No obstante, los autores subrayaron que las mujeres de mayor edad también pueden tener interés en preservar su fertilidad, especialmente aquellas que aún no han tenido hijos o que recientemente iniciaron una nueva relación de pareja.
En sus conclusiones, los investigadores advirtieron que, pese a que desde hace casi dos décadas las guías clínicas reconocen la preservación de la fertilidad como un componente esencial de la atención oncológica de calidad, continúan existiendo importantes brechas en el acceso, determinadas por factores demográficos, socioeconómicos y geográficos.
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